" La candidatura de Bachelet tiene un componente testimonial ideológico evidente"
El exembajador en Estados Unidos expresa que el nuevo gobierno deberá "evaluar la viabilidad y los costos" de la postulación de la exmandataria. "Hay que ser frío en estas cosas", agrega. Además, apoya la idea del envío de ayuda humanitaria a Cuba, pero expresa que "sería mejor si Chile no fuera el único país en esta iniciativa".
Subsecretario de Relaciones Exteriores en las dos administraciones de Sebastián Piñera; embajador en Estados Unidos, Canadá e India, entre otras destinaciones; director general de Política Exterior y coagente ante La Haya en el juicio con Bolivia.
Es la trayectoria que hace de Alfonso Silva Navarro (75 años) una de las voces más respetadas de la diplomacia chilena, tanto en la centroizquierda como en el sector al que es más cercano, la centroderecha. De hecho, fue clave en el armado del programa de política exterior de la segunda administración de Sebastián Piñera y era uno de los coordinadores para el mismo tema de la campaña de Evelyn Matthei.
Su voz, sin embargo, es poco escuchada en público. Mientras estuvo activo como embajador, mantuvo la costumbre de nunca hablar en medios de comunicación. Y tras jubilar, ha mantenido un bajo perfil.
Hoy, sin embargo -cuando se abre una nueva etapa para la política exterior con el arribo de un nuevo gobierno-, sí quiere opinar.
"Yo creo que la dupla de Pérez Mackenna y Patricio Torres es muy buena. Es una fórmula que ya vimos en el pasado, cuando se nombró a Alfredo Moreno ministro y a Fernando Schmidt, y posteriormente a mí, como subsecretarios. Patricio Torres es un extraordinario diplomático. Tiene una gran experiencia con funciones en Naciones Unidas, en Washington, en Japón, en Bruselas, en Alemania, en Malasia. Creo que es una excelente designación. Y Pérez Mackenna tiene una trayectoria muy destacada en el mundo privado y estoy seguro de que va a aplicar su conocimiento y su experiencia también en la función diplomática con el apoyo de la Cancillería", dice sobre el gabinete que asumirá el 11 de marzo.
Es una opinión opuesta a la que tiene de la gestión en Relaciones Exteriores que ha llevado a cabo el actual Gobierno.
"El ideologismo en política exterior no conversa con el interés nacional. Esa ha sido una lamentable falencia de esta administración", expresa.
En esta línea, hoy uno de los temas que más le preocupan es la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
-¿Qué le pareció el lanzamiento de la candidatura con el apoyo de Brasil y México? Hay quienes creen que es una especie de "amarre" para el gobierno que viene...
-Se concretó un anuncio formulado en la Asamblea General de Naciones Unidas, por lo que no es una sorpresa desde ese punto de vista. Lo que es lamentable es que ese anuncio se haya hecho sin las consultas pertinentes que una candidatura de esa envergadura requiere. Además, la debe promover otro gobierno. Aún más complejo es que a sabiendas de que ese anuncio provocó debate interno, se haya materializado igualmente. Esa realidad le quita valor a la candidatura, así como su carácter de que responde a una política de Estado.
-En ese sentido, ¿qué debiera hacer el próximo gobierno? ¿Puede simplemente quitarle el apoyo? ¿Con qué argumentos?
-El próximo gobierno está haciendo lo correcto. Debe evaluar la viabilidad y los costos de esa candidatura. La postulación a la Secretaría General de la ONU es muy competitiva y requiere un gran esfuerzo diplomático donde se deben concentrar los mayores recursos. Además, tiene un costo real. Chile tiene otras candidaturas relevantes en el sistema internacional, por ejemplo, a miembro no permanente del Consejo de Seguridad y, en poco tiempo más, a la Secretaría Técnica del Tratado de Altamar (BBNJ). Ambas quedarán en serio riesgo de perderse por los apoyos que se podrían comprometer en la postulación de la Presidenta Bachelet.
-Pero ¿habría costos de no apoyarse la nominación? ¿Y cuáles serían los perjuicios de sí hacerlo?
-Los costes en uno y otro son más bien de política interna. La candidatura fue presentada por Chile, Brasil y México y el retiro del apoyo no significa el retiro de la candidatura, que puede continuar con el respaldo de Brasil y México. Es una candidatura que tiene un componente testimonial ideológico evidente. El punto es evaluar la viabilidad de la nominación, que debe ser aprobada por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Además, cuando te dicen que una candidatura así puede costar 50.000 dólares, es completamente absurdo. No tiene sentido. No resiste análisis.
-¿Cómo puede resolver esto el gobierno que viene?
-Hay que ser frío en estas cosas. Hay que considerar, por ejemplo, que las candidaturas no están cerradas. Todavía pueden presentarse más candidatos. Y la candidatura de Grossi es bien importante. Cuenta con el respaldo de su gobierno y además tiene una experiencia en un tema (de energía atómica) que lo lleva a tener un vínculo muy estrecho con los países que están sentados en el Consejo de Seguridad. Entonces, la posibilidad de que sea respaldado por ese órgano es muy alta.
-¿Por qué se trató esta candidatura de forma distinta a la de Claudio Grossman a la Corte Internacional de Justicia?
-No existe una explicación racional para que el Gobierno se restara de presentar esa candidatura. Los argumentos para negarse eran débiles. Por ejemplo, poner en riesgo la candidatura de Chile al Consejo de Derechos Humanos, cuando la mayoría de las gestiones ya estaban hechas. Además, si hubiera que decidir qué candidatura presentar, no había ningún dilema, pues la Corte Internacional de Justicia es lejos más relevante. Las dificultades de financiamiento tampoco resisten análisis porque la candidatura a la Secretaría General de la ONU requiere mayores esfuerzos. Asimismo, se trató de explicar que Brasil tenía prioridad por el reemplazo del juez Cançado Trindade, lo que no es ninguna norma existente.
"Esa candidatura estaba prácticamente ganada y contaba con un apoyo transversal en Chile, como lo atestiguan cartas de los excancilleres. Mientras, la candidatura de la expresidenta es mucho más difícil de ganar. Por cierto, tiene fortalezas como ser mujer y latinoamericana, elementos a su favor, pero no es una regla escrita. Tiene también experiencia en ONU, por su función como directora de ONU Mujeres y como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, aunque esto último también puede ser complicado para ella, porque es una función que genera resquemores en algunos gobiernos que fueron mal evaluados".
-¿Es contradictorio que se postule con tanta fuerza a un organismo del cual no hemos priorizado el pago de las deudas?
-Sería consecuente estar al día con las cuotas para presentarse a ser secretario general de un órgano en el cual se está en mora. Es casi tragicómico.
"Usualmente, tú tienes un monto de cuotas que pagas anualmente. Normalmente, para no afectar tanto tu presupuesto, no pagas todo el mismo año porque existe la posibilidad de pagar con un año de atraso. Así, lo que se suele hacer es que un año se paga el 50% de las cuotas y se deja pendiente el resto para el próximo año. Pero evidentemente no puedes no pagar durante tres años porque pierdes el derecho a voto".
Cuba: "El PC es un anacronismo político en la materia"
-Un punto complejo durante este gobierno fue la relación con Estados Unidos. ¿Por qué cree que se llegó al punto en que tanto el subsecretario de Estado como el embajador en Santiago criticaron al Gobierno de Chile?
-Cuando la ideología prima sobre el interés nacional y la política de Estado, hay consecuencias. Se criticó a las dos últimas administraciones estadounidenses en forma destemplada, así que era de esperar una reacción como la que conocimos.
-¿Qué tan prioritaria debe ser ahora la relación con Estados Unidos?
-Estados Unidos sigue siendo la principal potencia mundial. Es relevante para lograr inversiones, aumentar el comercio, buscar colaboración en diversos ámbitos, como tecnología de punta, educación, fuente de insumos de todo orden. Es un actor internacional y regional que hace indispensable la cooperación y entendimiento, pero siempre teniendo presente el interés nacional.
-¿Qué tan bueno es estar muy cerca de un gobierno polémico como el de Donald Trump? ¿No hay un riesgo ahí?
-Siempre hay polémicas respecto de un gobierno para unos y otros. Es inherente a la democracia. Las relaciones son más longevas que los gobiernos. Hay una relación histórica entre Chile y Estados Unidos en su mayor parte positiva, y eso es lo que permanece.
-Se espera una delegación importante de Estados Unidos para el 11 de marzo. ¿Sería eso una señal?
-Por cierto. En la práctica de Estados Unidos el Presidente no asiste, pero un miembro del gabinete ya sería una buena señal.
-El Partido Comunista presionó al Gobierno para que envíe ayuda humanitaria a Cuba. Asimismo, antes hubo controversia en la izquierda respecto de si Cuba es o no una dictadura. ¿Por qué cree que ese tema aún genera discusión en Chile?
-La inmensa mayoría en Chile y en el mundo entienden que Cuba no es una democracia. El Partido Comunista es un anacronismo político en esta materia. El debate no existe, Cuba es un régimen totalitario y es muy lamentable que su pueblo deba sufrir por ello.
-¿Le parece bien la forma en que se anunció que sí se enviaría la ayuda?
-El Fondo contra el Hambre y la Pobreza es un mecanismo habitual para estos temas. Pero sería mejor aún que Chile no fuera el único país en esta iniciativa.
-¿Debe haber cuerdas separadas en ese tema? ¿Por un lado el tema humanitario y por otro el político?
-Sí, así debiera ser. Cuando tú aplicas sanciones a un país porque tiene un régimen antidemocrático o porque atropella los derechos humanos, tienes que intentar poner sanciones que afecten al régimen y no a la población. Por ejemplo, está bien un envío de ayuda humanitaria esencial, porque no estamos hablando de enviar petróleo o respaldo financiero, elementos que pueden ser utilizados en la represión.
Emergencia: "La intermediación de Cancillería es vital"
-¿Qué rol cree que debe cumplir la política exterior en un gobierno de "emergencia"? ¿Puede Cancillería aportar en temas como la seguridad o la migración ilegal?
-El ministerio es el instrumento del Estado para generar vínculos que permitan avanzar en todas las áreas del quehacer nacional con el mundo exterior. La intermediación de la Cancillería es vital porque identifica los puntos de interés, abre puentes, establece contactos y participa en la elaboración de los acuerdos que se alcancen en todo orden de materias. El Gobierno ha definido como prioritarias las áreas que usted señala y, por cierto, que están los contactos, la capacidad y la experiencia para ello.
-Pero en la práctica, ¿ha cumplido con ese rol?
-Por ejemplo, en el tema de las vacunas para el covid, el ministerio, a través de la oficina de Rodrigo Yáñez, y la embajada en Washington fuimos los que iniciamos el proceso de acercamiento a los laboratorios que estaban investigando las vacunas, para poder tener una primera posibilidad de compra. Las negociaciones que se hacen, por ejemplo, para el establecimiento de centros de observación astronómica en Chile también las hacen normalmente las embajadas. Entonces hay una serie de elementos silenciosos.
"Ahora, es cierto que hay un cierto desorden en los ministerios, que a veces no entienden el rol de la Cancillería e intentan tener acciones paralelas sin conocer las contrapartes que corresponden".
-Respecto de la migración, ¿cree que debiera considerarse retomar la relación consular con Venezuela? ¿Qué otro aporte se puede hacer al respecto?
-Por cierto. El proceso en Venezuela está evolucionando, hay venezolanos que consideran volver a su país y una medida así facilitaría su reingreso. También ayudaría en la búsqueda de colaboración para el envío de aquellos que están condenados, para que cumplan las penas en su país. Y en materia de intercambio de información, para identificar delincuentes.
-El Presidente electo ha visitado varios países, ¿cómo lo evalúa?, ¿a qué cree que responden estos viajes?
-Los presidentes electos han viajado antes también. Interpreto que el Presidente ha querido hacer estas giras anticipadamente en razón de que una vez que asuma el gobierno, que ha caracterizado como de emergencia, su prioridad estará más bien en los temas internos que ha identificado.
"Interpreto que el Presidente (electo) ha querido hacer estas giras anticipadamente en razón de que una vez que asuma el gobierno, su prioridad estará más bien en los temas internos".
"Sería consecuente estar al día con las cuotas para presentarse a ser secretario general de un órgano en el cual se está en mora".