Consultas partidistas
Tras una sequía de sondeos sociopolíticos, ahora contamos con resultados de encuestas que ameritan un cuidadoso análisis
Tras una sequía de sondeos sociopolíticos, ahora contamos con resultados de encuestas que ameritan un cuidadoso análisis. Solo un 25 % de los encuestados consideran que Colombia va por buen camino, mientras un 50 % opina que la situación es mediocre y otro 25 % señala la situación como mala. Lo sorprendente es que la aceptación de Petro se mantiene estable, en 35 %, a pesar de claros descalabros en orden público, desgreño fiscal, caos del sector de la salud y persistente inflación resultante de excesos de gasto público y de populismo salarial. Como explicábamos recientemente, este expediente de populismo salarial en Colombia (reforma laboral garantista + ajuste del 18 % real en el s. m. l.) es similar al aplicado en México, España y Brasil, obteniendo todos resultados electorales a favor de permanencia de gobernantes de corte populista. Esto se refleja en una intención de voto del 27 % a favor de congresistas de izquierda (Pacto Histórico), aunque los de espectro no izquierda continuarían superándolos al sumar 43 %: afines al uribismo (25 %), liberales (5 %), conservadores (5 %) y afines al centro (8 %). Solo gracias a este pluralismo parlamentario es como Colombia se ha salvado de reformas constituyentes, las cuales intentaban atornillar al poder petrista, tal como ha ocurrido en Venezuela, ya completando casi 30 años de dictadura socialista. Así que la primera lección, para aplicar el 8 de marzo, es asegurarnos de que esa democracia representativa se fundamenta en candidaturas parlamentarias que infundan respeto a la carta de 1991. Y la segunda lección es escoger parlamentarios que nos permitan reconstruir las áreas vitales de seguridad ciudadana, servicios de salud, dotación de infraestructura y una ordenada transición energética (superando la aterradora improvisación del petrismo). Dentro de partidos no izquierdistas vemos parlamentarios honestos y comprometidos con lo anterior. Pero también hemos observado allí resquebrajamientos partidistas a favor del petrismo, aceitados presupuestalmente, incluyendo a los ‘verdes’. Ojalá los votantes ejerzan ahora su voto castigo a quienes traicionaron los principios por los cuales los elegimos en 2022. Tal vez el hecho democrático más significativo del 8 de marzo será la participación activa en las consultas partidistas, donde los sondeos indican que Cepeda tiene asegurado su tiquete para la primera vuelta el 31 de mayo. Y si esa fórmula izquierdista-radical se ve reforzada por la peligrosa vicepresidencia de Roy Barreras, quien logró engañar a todo el establecimiento bajo Uribe I-II, Santos I-II y Duque, tan solo podremos salvarnos de otro nefasto cuatrienio (2026-2030) a través de fortalecer la fórmula que aglomere centro con derecha (no extrema). Las encuestas pronostican que el 8 de marzo Paloma Valencia triunfaría en la Gran Consulta de centroderecha (no extrema), alcanzando el 7 % del total de votantes y donde dicha consulta lograría una participación cercana al 30 % de los votantes. Esta cifra del 30 % es similar al 35 % que obtendría Cepeda en la consulta izquierdista del Pacto Amplio y superior al 18 % de intención de voto por la extrema derecha representada por De la Espriella. Luego, va quedando claro que la clave de opción centro-derecha, para la primera vuelta del 31 de mayo, está en que personas con realismo político y generosidad democrática (incluyendo a Fajardo y López) salgan a apoyar decididamente al ganador de la Gran Consulta. Y, en paralelo, si esta estrategia se consolida exitosamente, varios de los participantes en la Gran Consulta deberían prepararse para formar parte del nuevo gabinete 2026-2030: Peñalosa (mininterior), Pinzón mindefensa), Cárdenas (minhacienda), Aníbal Gaviria (mintransporte), Oviedo (mineducación), Vicky (mincomunicaciones), lo cual deberá cotejarse contra cuotas regionales y partidistas. Luego mi mensaje fundamental es que ha llegado la hora de unión y de deponer las aspiraciones personales a favor de Colombia.
La hora de la unión
Sergio Clavijo