Mañaneros
El cuerpo despierta
El cuerpo despierta. Despierto sintiéndome cuerpo. El poeta peruano Jorge Eduardo Eielson también. El suyo, "todo dispuesto/ en cúpulas sombrías, en palpitantes atados/ de costillas quebradas como si fuera un ciervo", "un animal acorralado y sin caricias/ en un círculo de huesos/ y latidos".
El título de su libro, "Noche oscura del cuerpo", es paralelo al de San Juan de la Cruz, "La noche oscura del alma". Ahí aparece el ciervo herido, animal por excelencia de la literatura mística. Aquí, otro ciervo en un mundo más cercano a nuestros tiempos, "un animal amurallado bajo el cielo/ en cuyo vientre duerme una muchacha/ con una flecha de oro/ en el ombligo."
Para despertar, la poesía, flecha de oro, capaz de volar más allá de los corrales, más allá de las murallas, más allá de las costillas del cuerpo.