La crisis de los medicamentos propició una ‘migración forzada’
El incremento de promociones y descuentos en cadenas farmacéuticas se ha convertido en una señal del ajuste que atraviesa el mercado de medicamentos en Colombia
El incremento de promociones y descuentos en cadenas farmacéuticas se ha convertido en una señal del ajuste que atraviesa el mercado de medicamentos en Colombia. Alexander Bermúdez afirmó que se trata de una decisión empresarial orientada a proteger la liquidez, ya que se está ante una "maniobra clásica" de cobertura de riesgo financiero corporativo. Indicó que el canal institucional se ha vuelto complejo para el flujo de caja de las cadenas, debido al volumen de pacientes que atienden y a la cartera vencida acumulada. También, explicó que el canal comercial ofrece liquidez inmediata, ya que "al potenciar estrategias de descuentos, las cadenas buscan inyectar efectivo diario a su operación para compensar el hueco financiero que dejan algunas EPS", señaló. Sobre el alcance social de estas promociones, Bermúdez pidió cautela.
La crisis del sistema de salud en Colombia ha dejado de circunscribirse exclusivamente a la intervención de varias de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) o a los debates sobre la sostenibilidad financiera del modelo, y cada vez se nota más en el bolsillo de los hogares y de los pacientes. En efecto, está cobrando mucha más fuerza un elemento estructural que se evidencia en las estadísticas macroeconómicas, y tiene que ver con el aumento sostenido del gasto en salud por parte de las familias de todos los estratos. Cifras oficiales del Dane, presentadas este lunes en las cuentas del Producto Interno Bruto (PIB), específicamente bajo el enfoque del gasto y la inversión, evidencian que entre 2022 y 2025 el desembolso de las familias en bienes y servicios de salud ha mantenido una tendencia ascendente y, en los últimos tres años su aumento ya supera los $8 billones que el gobierno Petro busca a través de la emergencia económica. De acuerdo con los datos, en términos absolutos durante 2025 los hogares destinaron $10,5 billones más a este rubro frente a lo registrado al inicio del actual Gobierno, al cierre del año 2022. Al mirar el detalle, el comportamiento anual muestra una trayectoria consistente al alza. Por ejemplo, en 2022 el gasto de los hogares en salud alcanzó los $59,7 billones, lo que representaba el 6,1% del PIB. Para 2023, esta cifra ascendió a $63,7 billones, con una participación equivalente al 6,5% de la economía nacional. La tendencia se profundizó en 2024, cuando el monto destinado llegó a $68 billones y pasó a representar el 6,8% del PIB, mientras que, en 2025 el desembolso se ubicó en $70,2 billones, lo que equivale al 6,9% del producto interno bruto. Este incremento no solo refleja un mayor valor absoluto, sino también un peso creciente del componente salud dentro de la estructura del gasto de las familias y pasando a otros rubros como el transporte. Esto quiere decir que, en términos acumulados, durante los tres primeros años que van de la administración del presidente Gustavo Petro, el gasto en salud ha tenido una variación acumulada de 16,7%. Los medicamentos: la otra cara del gasto Uno de los aspectos que más se ha debatido en los últimos años ha sido el del peso de los medicamentos en el gasto de bolsillo, rubro diferente al gasto de los hogares en salud, según los expertos. En este sentido, la crisis financiera a la que se enfrenta el sistema ha llevado a que exista un desabastecimiento en algunas de las medicinas para la población, pero también a que haya fallas en la entrega por parte de las EPS. Para compensar esta situación, las cadenas farmacéuticas del país han venido incrementando sus estrategias de promociones para fortalecer el canal privado, ahora que la salud colombiana se enfrenta a retrasos y dificultades en la entrega de los fármacos. Así lo confirmó a Portafolio Clara Isabel Rodríguez, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (Ascif), quien adicionalmente destacó que esta estrategia de promociones está incentivando un mayor gasto de bolsillo, al llevar a los pacientes a asumir directamente el costo de sus tratamientos. "En realidad, el gasto de bolsillo no se promueve por las promociones que existen en las cadenas de farmacia. Esta situación se da porque los pacientes, cuando acuden a su EPS, no encuentran respuesta en la entrega de los medicamentos debido a toda la situación que se presenta en la actualidad en el sistema de salud",opinó. Por su parte, Alexander Bermúdez, abogado experto en litigio corporativo y estructuración jurídica en el sector salud, le dijo a este medio que en este momento se está presenciando una migración forzada del paciente, de ser un titular de derechos en el sistema de seguridad social en salud, a ser un consumidor de vendedores (farmacias), por necesidad de supervivencia. "Cuando la EPS falla en la entrega de medicamentos, y recordemos que las quejas formales por este motivo aumentaron 123% el último año, la promoción de farmacia deja de ser una táctica comercial para convertirse en un salvavidas costoso. No es que el paciente quiera gastar, es que el sistema lo ha expulsado hacia la compra en la droguería", mencionó el jurista. En ese mismo sentido, Bermudez aseguró que el gasto de bolsillo en salud alcanzó los $14,5 billones en 2024 (un 16,8% del gasto corriente), acercándose "peligrosamente" al umbral que la OMS define como empobrecimiento catastrófico. Agregó que las cadenas de farmacias con sus descuentos, están capturando esa demanda insatisfecha, por lo que no están creando una necesidad, sino que la están gestionando. "Pero el efecto adverso es que estamos normalizando que el usuario pague dos veces por su salud, una con su cotización y otra en las farmacias", concluyó el abogado.