El banquero uruguayo que dejó Montevideo y llegó a la élite financiera global en Europa
Álvaro Estévez es managing director para Europa y América del negocio de Global Subsidiaries en el área de banca corporativa y de inversión del banco Standard Chartered
En Londres, uno de los centros financieros más importantes del mundo, el uruguayo Álvaro Estévez (55) se destaca como managing director para Europa y América del negocio de Global Subsidiaries en el área de banca corporativa y de inversión del banco Standard Chartered. Los equipos que lidera «manejan las relaciones de la compañía con las 500 multinacionales más grandes del mundo», explica a El Empresario. «Es un negocio de poca cantidad de clientes, operaciones muy, muy, muy grandes y altamente sofisticadas», resume.
Standard Chartered es una entidad angloasiática presente en más de 50 países. Para los futboleros que siguen la Premier League su marca es reconocible: «Somos el principal sponsor del Liverpool», recordó Estévez, quien hace unas semanas asistió a un partido de los Reds junto a 40 clientes. En Uruguay, es hincha de Nacional, acota.
Detrás de un objetivo
El ejecutivo dejó Uruguay en 2009 junto a su familia impulsado por una ambición profesional. Llevaba 12 años en Citibank, donde inició su carrera, desempeñándose en el área de banca corporativa, pero siempre tuvo la visión de que el sistema financiero uruguayo no es tan sofisticado y que «si uno quiere hacer una carrera en el sector, tarde o temprano te toca emigrar».
Ese deseo se encontró con la oportunidad ideal cuando el banco le propuso unirse a su filial de Alemania, con sede central en Francfort. El puesto que le ofrecieron era en banca corporativa con foco en Europa y exigía hablar alemán, un idioma que conocía por haber estudiado en el Colegio Alemán 15 años e incluso haber trabajado como traductor en ese país antes de emigrar.
Estévez estuvo tres años en Francfort hasta que el banco lo designó para un cargo en Bruselas, Bélgica. Allí recibió una oferta de Bank of America que implicaba un ascenso profesional y, a la vez, mudarse a Londres. Aceptó y, otra vez, él, su esposa y sus dos hijos mellizos armaron las valijas.
Tras siete años en esa institución, cambió de empresa y en 2019 se incorporó a JP Morgan de Londres, donde permaneció hasta 2024. En noviembre de ese año comenzó su actual etapa en Standard Chartered.
Esa vida itinerante venía con «todo resuelto» por la empresa que lo contrataba, comenta. Sin embargo, admite que la familia «se llevaba la parte más complicada» de los cambios. Hoy recuerda que, en un período de cinco años, sus hijos fueron a cuatro colegios distintos en cuatro países diferentes.
«Choques» y «Shocks»
Actualmente, Estévez dirige un equipo multinacional dividido entre Europa y EE.UU. e integrado por 50 personas de Japón, China, Corea del Sur, India, Pakistán, Emiratos Árabes, Alemania, Turquía, Inglaterra y países de Sudamérica, aunque no de Uruguay. Por su rol, viaja fuera de Inglaterra 140 días hábiles al año. En su carrera ha experimentado los «choques culturales» típicos que vive un uruguayo en el exterior. En Francfort descubrió que las relaciones con los clientes son «puramente de negocios» y exentas de la calidez latina. En Londres aprendió a ser «una pieza dentro de un engranaje gigantesco», donde los compañeros de oficina no se conocen más allá de sus tareas, cumplen roles específicos y no son «todólogos». «En estructuras más grandes existe un nivel mayor nivel de especialización y está todo mucho más fragmentado», explica.
Para Estévez fue un «shock» ver de cerca la «brutalidad» del negocio financiero: «La competencia es encarnizada, es 100% performance y tenés trabajo en la medida que cumplas con los objetivos».
Esa distancia personal hace que, para quienes tienen que tomar decisiones difíciles, dar el paso sea un poco «más fácil».
En retrospectiva, dice que su experiencia en Uruguay lo preparó en dos sentidos. Por un lado, al trabajar en una operación más pequeña, pudo conocer más aristas del negocio financiero y tener una «visión más completa». Por otro, manejar mínimos recursos le dio otra perspectiva al administrar hoy en día presupuestos enormes.
Estévez vive con su esposa en las afueras de Londres, practica deporte y sale en bicicleta. En Navidad dejó de viajar a Uruguay para reunirse con sus hijos, quienes siguieron sus pasos y trabajan en bancos de Madrid y París.
Pese a la distancia, el ejecutivo visita Uruguay todos los años y sigue de cerca las noticias de la política y el fútbol. De hecho, consiguió sus entradas para el partido entre la Celeste e Inglaterra que se jugará en Wembley el 27 de marzo.
«No descarto volver, pero no a trabajar», aclara. Su prioridad hoy es vivir cerca de sus hijos.