Sábado, 21 de Febrero de 2026

Regiones mejoran su desempeño fiscal, pero mantienen las brechas

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de febrero de 2026

Aunque en los últimos años, los gobiernos departamentales han logrado avances en la administración de sus finanzas y esto quedó claro en el balance de gestión fiscal que presentó a finales del 2025 el Gobierno, recopilando todas las gestiones del 2024, la realidad es que estos progresos se están quedando cortos a la hora de evitar un deterioro del desempeño fiscal

Aunque en los últimos años, los gobiernos departamentales han logrado avances en la administración de sus finanzas y esto quedó claro en el balance de gestión fiscal que presentó a finales del 2025 el Gobierno, recopilando todas las gestiones del 2024, la realidad es que estos progresos se están quedando cortos a la hora de evitar un deterioro del desempeño fiscal. Una nueva revisión de Portafolio al Índice de Desempeño Fiscal (IDF), dejó sobre la mesa una paradoja creciente en las regiones; donde si bien mejoran aspectos asociados a la gestión financiera, variables estructurales como el balance fiscal y la inversión pública continúan debilitando los resultados globales y limitando la sostenibilidad. Lo primero a tener en cuenta en esta realidad es que el puntaje agregado del IDF departamental cayó de 56,6 puntos en 2023 a 53,5 en 2024, una reducción de 3,1 puntos que refleja presiones fiscales persistentes y que si bien estuvo explicada principalmente por un cambio en la metodología de medición, detrás también muestra un bajo desempeño en indicadores asociados al balance primario, la inversión y la deuda. Cuentas desafiantes "Contribuciones negativas de los indicadores: Balance Primario (caída de 2,1 puntos), FBKF (caída de 1,6 puntos) Dependencia de las Transferencias (caída de 0,4 puntos), Endeudamiento (caída de 0,3) y Capacidad de Ejecución de la Inversión (0,1), que en suma disminuyeron el IDF en 4,5 puntos", dice el informe. Acá se debe destacar que la capacidad de Programación y recaudo de Ingresos Holgura y Ahorro Corriente registraron contribuciones positivas y en suma aumentaron el indicador en 1,4 puntos, siendo Capacidad y Programación de Recaudo el que mayor aporte genera (un incremento de 0,8 puntos al IDF). En las cifras también se resalta que "el impuesto a la cerveza mantiene la mayor participación en el total del recaudo departamental, representando el 24% de los ingresos tributarios en 2024, con un monto que asciende a $2,9 billones", aunque la fuerza de los gravámenes a los demás licores han perdido fuerza. Por otra parte, en 2024, los gastos departamentales alcanzaron $52,8 billones constantes, reflejando la prioridad otorgada a la inversión pública dentro del presupuesto territorial. La inversión sumó $43,5 billones y representó el 82,3% del gasto total, con un crecimiento de 9,8%. Por su parte, el gasto de funcionamiento fue de $7,5 billones, equivalente al 14,2%, tras caer 5,1%, mientras el servicio de la deuda llegó a $1,8 billones, con participación del 3,4% y una reducción de 2,2%; evidenciando que hay frentes claros sobre los cuales trabajar urgente. Avances que no compensan Por otra parte, las cifras oficiales muestran que la gestión financiera mostró progresos que "compensaron parcialmente la reducción del desempeño fiscal". Dicho de forma simple, esto es evidencia de que los problemas actuales no responden únicamente a fallas administrativas sino a restricciones más profundas del entorno fiscal. Y es que el contexto de ingresos ayuda a explicar esta tensión; ya que durante 2024, los ingresos departamentales alcanzaron los $49,9 billones constantes, con un crecimiento del 9% frente al año anterior. Sin embargo, la expansión estuvo impulsada casi exclusivamente por las transferencias nacionales, que representaron el 45,2% del total y crecieron 21,9%, mientras los ingresos propios apenas registraron un aumento marginal del 0,01%, lo que confirma la limitada autonomía fiscal de las regiones. También hay que decir que el incremento de los recursos territoriales se explica precisamente por ese mayor flujo de transferencias, mientras que la generación de ingresos propios permanece prácticamente estancada. En otras palabras, aunque las finanzas departamentales muestran mayores recursos disponibles, estos no provienen de un fortalecimiento estructural de la capacidad tributaria regional, sino de la dependencia creciente de recursos provenientes del nivel central del Estado. Como resultado de esta dinámica que gira alrededor de la dependencia, el 81,2% de los departamentos se ubicó en el rango de "Riesgo", debido a las debilidades estructurales en la sostenibilidad fiscal territorial. No en vano, solo el Casanare alcanzó la categoría "Solvente", mientras que San Andrés fue clasificado en "Deterioro". Yendo directo a la cifra, de los 32 departamentos en Colombia, además de los ya mencionados, cuatro son vulnerables y 26 están en condición de riesgo, según el DNP.
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