Sábado, 21 de Febrero de 2026

Siempre está la muerte

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de febrero de 2026

Fui a almorzar con un excompañero de colegio y mientras yo no sabía nada de ninguno de los cincuenta que se graduaron con nosotros, él estaba al tanto de la vida de casi todos

Fui a almorzar con un excompañero de colegio y mientras yo no sabía nada de ninguno de los cincuenta que se graduaron con nosotros, él estaba al tanto de la vida de casi todos. Cuando le pierdes el rastro a la gente que compartió contigo parte de la adolescencia descubres que hay algunos divorciados, un puñado que se fue en busca de oportunidades, al menos uno en la cárcel y varios millonarios. Siempre hay también un muerto prematuro, alguien que encontró un final inesperado ya sea por un accidente o una enfermedad terminal. En nuestra promoción había tres; muertos, quiero decir, todos antes de los cincuenta. Uno se suicidó y a otro se lo llevó un cáncer, pero el que me llamó la atención fue el tercero, un tipo al que le dio un infarto mientras jugaba tenis. Se trataba de alguien con quien solo compartí los dos últimos años del bachillerato y que me la montó a más no poder, aunque en realidad se burlaba de todo aquel que tuviera algún defecto o debilidad. Ya de adultos me lo encontré un par de veces, casi siempre de fiesta, y ni me determinó. No creo que sintiera miedo o arrepentimiento, sino porque se trataba de esas personas que flotan por encima de los demás y el resto de mortales solo valen la pena cuando pueden servirles para algo. El asunto es que cuando supe de su muerte no sentí felicidad, tampoco tristeza, más bien algo de sorpresa y mucho alivio por no tener que volver a cruzármelo. Pero lo que más me sorprendió fue haber vuelto al pasado con solo oír su nombre y transportarme así a los pasillos y salones del colegio; la fila en la tienda, los actos cívicos, los partidos de fútbol y el uniforme que usaba todos los días. También recordé una que otra escena donde me hizo sentir mal con alguna burla y no entendí por qué no me puse feliz y, de paso, no pregunté dónde estaba enterrado para ir a bailar sobre su tumba, pero la venganza no es mi estilo. Como dice un escritor muy célebre, el olvido es la única venganza y el único perdón. Es rara la muerte porque no sabemos cómo comportarnos ante ella. El manual del católico dice que debemos ponernos tristes y llorar mucho en cantidad y días (mi abuela le guardó luto a mi abuelo durante un año y medio), pero luego siempre está el que llega a la funeraria y hace chistes porque está nervioso. En algunos lugares queman los cuerpos y los echan al río, mientras que en otros bailan con ellos o dejan que se los coman los buitres. Esta semana se murió Robert Duvall y hubo gente que aseguró estar devastada, lo cual es extraño al tratarse de un señor de 95 años cuya película más famosa se rodó hace más de medio siglo. No entiendo por qué sufrimos cuando muere un famoso, si esa gente trascendió el tiempo. Jimi Hendrix no pega una canción desde 1970 e igual va a vivir para siempre. Es tan rara la muerte que el periodista que escribió el obituario de Duvall murió doce años antes que él. Pasa que en periodismo tenemos listos con anticipación artículos de algunos famosos de edad avanzada en caso de que mueran, pero no siempre acertamos. En 2011 yo escribí las notas de Fidel Castro y Günter Grass, y los que se murieron fueron Steve Jobs y Osama bin Laden. Un día después de Duvall murió alguien bastante menos ilustre que él. Billy Steinberg se llamaba y marcó al mundo sin que el mundo lo supiese. El hombre les compuso Like a Virgin a Madonna, True Colors a Cyndi Lauper, Eternal Flame a The Bangles, Alone a Heart, I Touch Myself a Divinyls y I’ll Stand by You a The Pretenders, esta última, canción que, dicen algunos, sirvió para que Shakira compusiera Estoy aquí. Y sí, mucho Padrino y mucho premio Óscar para Duvall, pero, si me preguntan, se siente más la partida de Steinberg porque la música tiene una contundencia que ni la mejor de las películas jamás podrá lograr.
Comportamientos ante ella
Adolfo Zableh Durán
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