Sábado, 21 de Febrero de 2026

Hasta que reviente

UruguayEl País, Uruguay 21 de febrero de 2026

Como el crecimiento no va a ser el previsto, y el gasto es rígido, la presión fiscal será mucho mayor.

ER combo es grande y todo feo. Todavía no estamos mal, pero estamos llamando a la desgracia. Desde todos lados. Le erramos en la política monetaria. En lo internacional el mundo va para un lado, y nosotros para el otro lado. El Déficit Fiscal lejos de achicarse, crecerá. La competitividad se cae. Las empresas cierran. El Indice Medio de Actividad Económica se desploma a cada trimestre. Eso sí, el Gasto Público no se frena y la presión Fiscal tampoco. Dale hasta que reviente.

Para la empresa nacional la cosa es complicada adentro e imposible afuera. Una presión fiscal de 27,4 que el Presupuesto Nacional lleva a 28,9 en la estimación de crecimiento del PIB del gobierno.

Como el crecimiento no va a ser el previsto, y el gasto es rígido, la presión fiscal será mucho mayor.

A la situación actual le sumamos en el Presupuesto 5 nuevos impuestos. Vienen el Mínimo Global. Los dos de rentas no gravadas en el exterior y en el País, que sustituyen al impuesto al 1% más rico. Se viene el TEMU, cuya recaudación va a ser la que yo dije en el Parlamento, que es 4 veces la que estimó el Gobierno. El impuesto a los específicos veterinarios que encarece la producción y no abate en un centésimo el déficit, porque acordaron que vaya a fondos sectoriales.

Encima la famosa eficiencia tributaria, que es simplemente castigo a las empresas menores que no tienen margen de elusión, pero que compromete su viabilidad de modo sustantivo, porque sustantiva es la expectativa de mejora de la recaudación por este concepto.

Como si el viento en contra fuera poco, enero se vino con incrementos de tarifas por encima de la inflación para empresas y consumidores, y se vino con un sobrecosto de los combustibles que superará los cien millones de dólares en el año.

Como los trabajadores más productivos podían quedar afuera se le agregó un aporte al FONASA, y se le subió el impuesto a la renta personal. Había ocho mil que estaban afuera y los manotearon.

Se le pega a la inversión y al consumo. El consumo privado que es el que explica el crecimiento previsto en 7,5 de los 12,8 puntos previstos, ahora se castiga. Ni que hablar de que la inversión privada no puede existir con estas expectativas.

La lista de cierre de empresas se vuelve larga. Todas cierran por razones ajenas a la situación del país. Pero todas cierran. Invariablemente cierran. Ninguna abre.

Lo internacional es capítulo aparte. En el mundo todo cambió. Lo oculto se sinceró. Con pacto o sin pacto, el mundo ha sido repartido entre las potencias. A nosotros nos tocó del lado de Estados Unidos. Obvio. Paraguay, Brasil y Argentina se adaptaron rapidito. Nosotros arrancamos para la China. Terminamos apoyando una declaración indigna del Uruguay.

Agredimos a una democracia como Taiwán. Apoyamos al socio comercial como siempre. Pero para no perder al cliente terminamos en una agresión gratuita al otro que no tenía nada que ver. Uno se pregunta para qué fuimos en este momento. No aprendimos nada de los chinos. Aquello de separar economía y política ni se nos pasó por la cabeza.

Encima seguimos insistiendo con Europa. Ya está claro que quieren con India y no con nosotros. Que les interesa vendernos producción industrial, pero llegan medio tarde. Que no les interesa que nuestra producción agropecuaria los perfore.

Dentro de 25 años veremos algún resultado.

Las caídas del IMAE, la complicación de las exportaciones, los cierres de empresas y la caída del dólar sacudieron a Oddone y a Tolosa. Hubo anuncios y hubo acciones.

Se anunció desregular donde las regulaciones crean la figura del importador monopólico. Se reunió al COPOM de urgencia y se bajó un punto porcentual la tasa de referencia. El susto despertó al mamao. El salto fue grande. No arregla nada. Tiene que bajar mucho más.

Primero para abatir déficit. Segundo para mover un poco la economía real. También dijeron que van a salir a comprar dólares si es necesario.

Nada dijeron sobre la política de desdolarización. Hasta los depósitos en dólares querían gravar. Hay que parar con la desdolarización. Hay que dejar de contribuir al debilitamiento del dólar por una razón política. Es obvio que si no lo uso se debilita. Que si no tiene demanda cae. Que eso perjudica a su emisor.

Pero hay que dejar la política y ayudar a nuestro sector exportador. Cuidar un poquito a los poquitos que todavía sustituyen alguna importación. La competitividad de nuestros servicios. Que se olviden un minuto de cumplir la misión política. Que salven el trabajo nacional.

Hay que emitir deuda en dólares para bajar déficit, y hay que animarse a promover crédito a las empresas en dólares. Que tengan una a favor. Por lo menos una.

La tasa va a seguir bajando. Tiene que ser así. Puede traer algún pequeño crecimiento de la demanda. Poquito. En esta circunstancia lo que sí va a traer es endeudamiento interno. El desempleo todavía no es grave, y la inflación es baja. No es por Philips la solución.

No se arregla con baja de tasas, ni con compra de títulos. No es por la curva clásica, ni por la adaptada para explicar la estanflación. Ni en el televisor Philips se ve una cosa igual. Rumbo al despeñadero y ni siquiera nos planteamos frenar el gasto.

Dale hasta que reviente.
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