Fusiones en educación
Julián López Murcia, DPhil
La reciente comunicación sobre la decisión del Gimnasio Campestre y del Colegio Marymount de convertirse en el ‘Gimnasio Marymount Campestre’ abrió una conversación muy interesante sobre la fusión como instrumento para hacer frente a los grandes retos del sector educativo nacional
Julián López Murcia, DPhil
La reciente comunicación sobre la decisión del Gimnasio Campestre y del Colegio Marymount de convertirse en el ‘Gimnasio Marymount Campestre’ abrió una conversación muy interesante sobre la fusión como instrumento para hacer frente a los grandes retos del sector educativo nacional. Las fusiones de colegios o universidades son un tema atípico en Colombia. En otros países la situación es diferente. En el Reino Unido, por ejemplo, la historia de las instituciones educativas ha estado marcada por fusiones que han dinamizado la oferta académica y han evitado que valiosos recursos institucionales —construidos durante décadas o siglos— se pierdan irremediablemente. University College London —UCL— tiene una de las historias más interesantes en este campo. Aunque menos conocida que Oxford, Cambridge y LSE en Colombia, UCL es ‘top 10’ global en el ranking QS. Su fortaleza académica se ha construido, en buena parte, incorporando otras instituciones: en 1987, el Middlesex Hospital Medical School; en 1998, la Royal Free Hospital School of Medicine; en 2012, la School of Pharmacy; y en 2014, el prestigioso Institute of Education. Otro ejemplo paradigmático es la fusión de UMIST con la Victoria University of Manchester en 2004, que dio origen a la moderna Universidad de Manchester. El resultado fue espectacular: en un solo año saltó del puesto 78 al 53 en el ranking de Shanghái, y hoy es ampliamente citada como uno de los casos más exitosos de fusión universitaria a nivel mundial. Ejemplos que contrastan fuertemente con la inflexibilidad y el individualismo dominantes en nuestro país. En un contexto de caída sostenida en las matrículas y costos crecientes, parece más lógico fusionar instituciones con fortalezas complementarias que abrir programas en áreas completamente nuevas. Sin embargo, hemos visto todo lo contrario: universidades líderes en Derecho abriendo programas de Artes, líderes en Artes abriendo Derecho y Ciencia Política, líderes en Ingeniería entrando a las Ciencias Sociales. Y así, incluso entre vecinas en la misma ciudad, las fusiones simplemente no han estado en el menú de opciones. Legal y culturalmente necesitamos facilitar estas fusiones. Los marcos normativos deben simplificar los procesos, y los consejos directivos deben abandonar el paradigma del individualismo institucional: fusionarse no es rendirse, es preservar lo construido y proyectarlo con mayor solidez. Colombia necesita instituciones más fuertes, más diversas y mejor posicionadas para competir internacionalmente. Varias de las mejores universidades del mundo no llegaron ahí solas. Crecieron uniéndose.
Director de Nalanda Analytica.