El campeón de Rutas de América 2026 habló con Ovación sobre el respaldo incondicional de su equipo Náutico Boca del Cufré, la rivalidad con su hermano Nacho y el orgullo de entrar en el grupo selecto de los que ganaron la "doble corona".
La malla líder ya era una señal. Pero Anderson Maldonado quiso dejar otra: en la última etapa de las Rutas de América largó con detalles blancos en la bicicleta, un gesto estético que acompañaba una convicción íntima. Porque sentía que el título estaba encaminado.
No fue una corazonada vacía. El sábado, antes del cierre, transmitía serenidad. Confiaba en el trabajo de su equipo y en sus propias piernas para responder a cualquier ataque en la última etapa. En una carrera que históricamente no perdona distracciones, el olimareño sabía que tenía resto.
Horas después confirmó esa sensación en la ruta. Defendió la malla, sostuvo la ventaja y selló la conquista. A los 31 años, completó en menos de 12 meses la "doble corona" del ciclismo uruguayo: ganar las Rutas de América y la Vuelta Ciclista del Uruguay.
Ya con el trofeo en sus manos, el análisis fue menos épico y más terrenal: equipo, viento controlado, energía administrada y decisiones bien tomadas. Anderson habla desde el presente más alto de su carrera, pero también desde la madurez de quien entiende que, en el ciclismo, los títulos se construyen mucho antes de cruzar la meta.
Entrevista a Anderson Maldonado
¿De quién fue la idea de largar la última etapa con los detalles blancos en la bici?
Fue para darle un poquito de color (entre risas). Teníamos la malla completa de líder (camiseta y calza) y quisimos agregarle algún detalle más a la bici. Hicimos algo parecido para la última etapa de la Vuelta del año pasado, cambiamos la cinta del manillar por una amarilla y algún otro toque de color.
Ayer (por el sábado) te noté confiado en la victoria. ¿Confiabas en el equipo y en tus piernas para el último día?
La verdad que sí. Primero el equipo ha hecho un trabajo enorme toda la semana para que yo vaya cómodo en el pelotón y guarde piernas. Y personalmente me sentí muy bien. Sabía que, si no pasaba ningún imprevisto, yo tenía con qué responder a cualquier ataque que nos hicieran.
¿Por qué es importante el trabajo en equipo en el ciclismo? ¿Podías haber ganado sin equipo?
No podría. Es vital porque son quienes me traen agua, me protegen el viento, factor que en Uruguay es clave para gestionar la energía durante cada día. El equipo fue el que trabajó para controlar el pelotón cuando recibimos ataques por la general y me mantuvo a resguardado a mí. También son los que roban bonificaciones para que otros no se acerquen de a pocos segundos. Es fundamental en todo sentido.
En menos de 12 meses ganaste Vuelta y Rutas. ¿Estás en tu prime?
Pienso que sí. La verdad que ha sido un año espectacular. Mis dos grandes sueños era ganar Rutas y Vuelta y los pude cumplir los dos en menos de un año. Es increíble. Y por cómo me siento y cómo han respondido las piernas en estas dos carreras y otras más a lo largo de la temporada, creo que estoy en el mejor momento de mi carrera, sin dudas.
A veces la realidad supera a los sueños. ¿Te imaginabas ganar unas Rutas con victoria de la "etapa reina", mano a mano con tu hermano y en un recorrido histórico?
La verdad que sí, la etapa del Penitente fue hermosa, un antes y un después. Una etapa que la tenía marcada, que me motivó y la preparé mucho, hice todo para llegar lo mejor posible a ese día. Coronarla con una victoria, con la malla líder y ese duelo con mi hermano, es inolvidable.
¿Cómo viven ustedes ese duelo entre hermanos? Con tantos entrenamientos y códigos que compartirán.
Sinceramente lo disfrutamos mucho. Es difícil porque somos hinchas uno del otro y al final cada uno tiene la responsabilidad de defender sus intereses, su equipo y su trabajo. Pero sí compartimos muchos códigos, nos conocemos mucho y tratamos de motivarnos mutuamente para ser competitivos cuando estamos en carrera.
Tenés 31 años y ganaste todo en Uruguay: ¿te gustaría tener una chance en el exterior, quizás en la región?
A esta edad es muy difícil llegar al ciclismo profesional, trato de enfocarme en donde estoy ahora. Obvio que sí, siempre ilusiona poder correr en el extranjero. Pero ahora mi objetivo es seguir afinando el motor para la Vuelta y luego el tiempo dirá si aparece una oportunidad interesante.
Ingresaste al grupo selecto de 10 ciclistas que ganaron Rutas y Vuelta en la historia: ¿qué te genera?
La verdad que no lo tenía en cuenta. Sin dudas que es algo muy lindo estar entre esos grandes nombres del ciclismo uruguayo. Me pone muy orgulloso y espero seguir cosechando más triunfos.
-¿Anderson Maldonado puede vivir del ciclismo hoy?
En mi caso puedo decir que sí, vivo del ciclismo y me puedo dedicar al 100%. Hoy gracias al club Náutico y el apoyo del gobierno de Treinta y Tres, ya que Mario Silvera me ayuda hace muchos años a que yo llegue a mi mejor versión. Gracias a eso puedo enfocarme en entrenar y dedicarme a tope para llegar al nivel que tengo hoy en día. También sé que no es la realidad de la mayoría en Uruguay.
Los niños te piden fotos, autógrafos. ¿Cómo te llevás con esa popularidad?
Es lo más lindo, más allá de ganar. Llegar a mi pueblo y que algunos niños me idolatren, no tiene sentido, me llena de orgullo. Me considero un luchador, humilde y con los pies en la tierra, y creo que por eso me he ganado el respeto de todos, tanto dentro como fuera del pelotón.