El olimareño del Náutico Boca del Cufré cruzó la última línea de meta con los brazos en alto, igual que lo hizo el año pasado en la última etapa de la Vuelta Ciclista, que conquistó hace menos de 12 meses.
"Creo que ya está en casa", le dijo Anderson Maldonado a Ovación, con una sonrisa que mezclaba alivio y convicción. Era el final de la penúltima etapa y quedaba lo que en Europa llaman "paseo triunfal". Pero en Uruguay no hay paseos: las etapas finales han definido más de una Rutas de América y más de una Vuelta Ciclista del Uruguay.
No fue soberbia, sino confianza en su equipo y en sus piernas. Porque cuando llegó el momento decisivo, le respondieron para ganar la etapa reina y encaminar la edición 2026 de Rutas de América que terminó de conquistar ayer.
El pelotón uruguayo actual tiene "pata pesada": Roderyck Asconeguy, Agustín Alonso, Ignacio Maldonado, Matías Presa, Sergio Fredes, Alejandro Quilci, entre otros tantos. Incluso Ignacio Negrín, del humilde Douglas Gilles, que completó una enorme carrera con un destacado octavo puesto en la general.
Pero el nivel de Anderson viene siendo superlativo desde la Vuelta que ganó el año pasado. En carreras duras y por etapas llega a los momentos cruciales con más resto que los demás. Y ahí marca la diferencia.
Con esta conquista, el olimareño de 31 años se convirtió en el décimo ciclista en la historia en ganar la "doble corona" del ciclismo uruguayo: Rutas de América y la Vuelta Ciclista. En el caso suyo, en menos de 12 meses entre una y la otra.
Tal gesta pone el nombre de Anderson Maldonado entre los de Carlos Alcántara (Vuelta 1977 y Rutas 1973, 1978 y 1980), Federico Moreira (Vueltas 1986, 1989, 1990, 1991, 1997 y 1999, y Rutas 1982, 1988 y 1997), José Asconeguy (1985, 1987 y 1993, y Rutas 1984), Eduardo Trillini (Vuelta 1983 y Rutas 1989), Gustavo Figueredo (Vueltas 1995 y 2002, y Rutas 1995 y 2000), Javier Gómez (Vueltas 2000 y 2002, y Rutas 2001), Néstor Pías (Vuelta 2016 y Rutas 2015) y Jorge Giacinti (Vueltas 1998, 2004 y 2023, y Rutas 2022).
"No lo tenía en cuenta. Me pone muy orgulloso estar entre nombres tan grandes de nuestro ciclismo", reconoció Maldonado, con el trofeo en sus manos.
El dominio del Náutico y una victoria de equipo
Solo algún escéptico podía dudar de que el Náutico Boca del Cufré fuera el equipo favorito para llevarse la edición 2026 de Rutas, por el dominio que demostraron durante la temporada y por la cantidad de cartas que perfectamente podían ser candidatos y líderes de filas. Lo único que le faltaba a un plantel con tantos caciques y pocos indios, era una cabeza que tomara las decisiones incómodas. La conducción fuerte que fueron a buscar: días antes de la largada contrataron a Jorge Giacinti como director técnico.
El club maragato no dejó ningún detalle al azar. Pero si bien las apuestas estaban a su favor, lo que manda en el ciclismo es la ruta, el viento y, en esta oportunidad, las subidas. Como si se tratara del Tour de Francia.
La carrera comenzó con un inusual empate en la contrarreloj del primer día, entre Agustín Alonso (Náutico) y Roderyck Asconeguy (Dolores), que se definió por 33 centésimas a favor del primero. Tercero Ignacio Maldonado (defensor del título) del Armonía a 20" y cuarto Anderson a 25". La crono mostró las cartas de los motores más grandes y generó que desde el primer día de carrera se sacaran chispas.
Nacho Maldonado agarró la malla el segundo día en la llegada a Mercedes, donde el Armonía festejó por dos por el triunfo de Juan Caorsi (campeón de la Vuelta 2024). Pero la perdió por un pinchazo sobre el final de la tercera, que ganó Leonel Rodríguez al sprint en Santa Lucía.
Hasta que el cuarto día llegó la subida al Salto del Penitente de la que tanto se habló, que fue histórica porque nunca el pelotón masculino de elite había corrido por ahí.
Sobrado de piernas, Anderson se impacientó y atacó casi en la base del ascenso, y el único que pudo seguirle el ritmo fue su hermano Nacho. Los Maldonado trasladaron a varios a los años '70, cuando Carlos y Saúl Alcántara dominaban el pelotón.
Qué hubiera pasado si Nacho no pinchaba y mantenía el liderato es una incógnita, porque la estrategia del Náutico hubiera sido ofensiva y no defensiva, como fue toda la semana porque tenía la malla líder.
En ese contexto, la carrera les quedó cómoda porque tenían un plantel armado para cubrir y cuidar a su líder. Tres tractores como Alonso, Robert Racedo y el argentino Elbio Alborzen.
También la joven promesa de Pablo Bonilla, que ya es una realidad. El líder de la clasificación Sub 23 fue segundo en la general individual, a solo 12" de Anderson. Y jugó como una especie de comodín, colándose en las fugas para molestar a quienes quisieran escapar de su líder, para que sus compañeros no tuvieran trabajar atrás.
Y también el mejor embalador del pelotón local: Leonel Rodríguez, que trabajó cuando hubo que hacerlo y además ganó tres etapas para llegar a 11 en su cuenta personal histórica.
No hay dudas que Anderson Maldonado fue justo campeón porque ganó con jerarquía el día que no podía fallar, pero su victoria también se explica por la estructura que diseñó el Náutico a su alrededor para que conquistara el título que faltaba en su palmarés. Y ahora, ¿irá por el doblete en Semana Santa?