Lo extenso atenta contra el espectáculo
La noche inaugural de la edición 65 del Festival de Viña del Mar tuvo momentos brillantes y artistas de gran nivel
La noche inaugural de la edición 65 del Festival de Viña del Mar tuvo momentos brillantes y artistas de gran nivel. Sin embargo, y pese a su buena programación, se hizo demasiado extensa. Hay que replantear los horarios, no se puede jugar con la paciencia del público presente en la Quinta Vergara o con quienes lo ven por televisión, ni tampoco con lo que esto significa para los artistas.
No sé si en otros lugares un espectáculo tenga una duración de casi !seis horas¡
Comenzó bien. Una obertura que sorprendió gratamente. Nico Ruiz es un chiquillo precioso, elegante y con una voz espectacular, pero no se lució mucho, ya que "El tiempo en las bastillas", de Fernando Ubiergo, no es una canción para bailarla, es un tema muy profundo. Incluso así, lo hizo muy bien. Camila Gallardo cantó con el alma, con una fuerza y una emoción tremenda que realmente impactó. Princesa Alba también es hermosa y encantadora. Los tres cumplieron adecuadamente, demostrando sus dotes interpretativas.
Gloria Estefan es una tremenda artista. Siempre será bienvenida donde vaya, porque no son solo sus canciones, es su presencia también, siempre fina y, al mismo tiempo, tan frágil dentro de esa fuerza que tiene a cantar. Es maravillosa, realmente, una mujer que vale la pena ver, y que se merecía el horario estelar y el escenario completo para lucirse.
Con Stefan Kramer tenía algunas dudas, porque uno teme que el humorista repita la rutina, pero me resultó novedosa. Logró sacar carcajadas en algunos momentos al público, y pese a que hizo uso de algunos garabatos, en comparación con otros comediantes no cayó en la grosería fácil. Pero pecó de extender en demasía su presentación. Las gaviotas recibidas más parecieron un regalo, ya que el público al principio lo recibió tibiamente.
Lo largo del show quedó en evidencia con Matteo Bocelli, quien cuenta con una voz delicada y una presencia escénica cautivante, aunque no es una figura para un público diverso y menos en ese horario. Nadie puede salir al escenario cerca de las tres de la madrugada y en un recinto que a en esas horas se deja sentir el frío pese a estar en verano. Es injusto para cualquier artista.
De los animadores, Karen Doggenweiler, quien se veía hermosa con un vestuario espectacular, se lució en la apertura. Pero, cuando apareció Rafael Araneda gritando, comenzó a contagiarse. Hubo momento en que no se entendía si estaban presentando a alguien o bien reclamando por algo. Muchos gritos que no aportan. Es de esperar que con el rodaje de estas noches se vayan moderando.
Las competencias Internacional y Folclórica, al menos en la primera presentación, estuvieron mejor que otros años. Hay canciones potentes, sin tanta liviandad. Los representantes de España destacaron por la fuerza que le impregnaron a sus temas. Se agradece escuchar letras con contenido en tiempos donde hace falta un poco más de profundidad.