Una consulta con futuro
Ricardo Santamaría
En tiempos de incertidumbre y polarización, la política exige visión y sentido de responsabilidad más allá de las aspiraciones personales
Ricardo Santamaría
En tiempos de incertidumbre y polarización, la política exige visión y sentido de responsabilidad más allá de las aspiraciones personales. La gran consulta de centro derecha no es simplemente un mecanismo para escoger candidato único; Es la oportunidad de construir un proyecto colectivo capaz de gobernar con experiencia, equilibrio y vocación democrática a Colombia. Es un proyecto político con proyección más allá de esta coyuntura electoral. Un movimiento que reivindique la institucionalidad, que crea en la empresa privada con responsabilidad social, que defienda la legalidad sin renunciar a la justicia social y que promueva reformas serias, no improvisadas. Hoy el país oscila entre discursos extremos que prometen soluciones fáciles a problemas complejos. De un lado y del otro crecen narrativas populistas que alimentan la rabia, el miedo y la división. Pero los extremos, sean de izquierda o de derecha, no representan la solución que necesita Colombia. El populismo simplifica lo que requiere profundidad, divide lo que exige unidad y destruye los consensos que hacen posible la estabilidad. El populismo es sinónimo de mal gobierno. La gran consulta tiene futuro porque propone algo distinto: unión, experiencia y equipo. Se trata de consolidar una alianza amplia de centro derecha, respaldada por nueve dirigentes con trayectorias sólidas, conocimiento del Estado y capacidad de liderazgo. Esa combinación de experiencias —legislativas, ejecutivas, regionales y nacionales— ofrece garantías de gobernabilidad. La fortaleza de esta consulta radica en que no gira alrededor de un caudillo, sino de un equipo que sabe que la seguridad, el crecimiento económico, la generación de empleo y la política social no pueden tratarse como consignas ideológicas, sino como compromisos concretos. Hoy necesitamos un centro robusto que enfrente con eficacia los extremos. No con odio, sino con argumentos; no con descalificaciones, sino con propuestas. Un centro que rechace el autoritarismo disfrazado de redención social y también la indiferencia frente a las desigualdades. Un centro que entienda que la libertad económica y la equidad no son enemigos, sino complementos. Colombia necesita dirigentes capaces de dialogar con todos los sectores, de construir mayorías en el Congreso y de generar confianza en los mercados y en la comunidad internacional. El proyecto político de Petro, que ha significado un retroceso en todos los campos y una frustración para Colombia, sigue vivo y hay que enfrentarlo. Tenemos que defender la Constitución frente a la propuesta inconveniente de una constituyente. Esa es la tarea central de este grupo de dirigentes luego de la consulta. Los necesitamos unidos en esa batalla democrática. Si esta consulta, por el amplio respaldo ciudadano, logra consolidarse, no solo elegirá un candidato; habrá dado el primer paso para reconstruir el centro político, equilibrar el debate nacional y demostrar que la seriedad, experiencia y buen gobierno, son las verdaderas fortalezas en tiempos de radicalismos.
Analista.