Críticos musicales analizan la trascendencia y alcances actuales del Festival
Las comparaciones con ediciones anteriores resurgen cada año. Sin embargo, especialistas sostienen que el Festival de Viña del Mar sigue siendo un espacio consagratorio y de conexión con nuevas audiencias.
"Ya no es lo que era" y "su mejor época ya pasó" son frases que se repiten cada vez que se anuncia la parrilla del Festival de Viña del Mar. La nostalgia suele apuntar a ediciones emblemáticas como la de 1981, cuando el escenario de la Quinta Vergara recibió a figuras como Julio Iglesias, José Luis "El Puma" Rodríguez, Camilo Sesto, Miguel Bosé, KC and TheSunshine Band y Ray Conniff. Esa etapa consolidó el carácter internacional del certamen, en plena expansión televisiva.
Sin embargo, los datos de las últimas décadas muestran un panorama más complejo. El Festival ha seguido convocando a artistas de alcance global y mantiene una transmisión que llega a millones de espectadores, además de una fuerte repercusión en redes sociales.
Entonces, ¿sigue siendo un escenario consagratorio y un verdadero trampolín?, ¿ya no atraviesa su apogeo?
Cambio generacional
"A pesar de que ha enfrentado competencia en los últimos años con otros festivales que se desarrollan, sigue siendo el más amplio, consagrado e importante, porque además tiene un vínculo muy antiguo con la televisión, en la línea comenzó a ser transmitido por Televisión Nacional en 1971. Entonces, por más de 50 años, está inscrito en la memoria colectiva del país, no solo por lo que sucede en la Quinta Vergara, sino por lo que pasa en la medida que se convirtió en un programa de televisión", afirma Marcelo Contreras, periodista y crítico de espectáculos.
Según explica, la sensación de que "ya no es lo que era" no corresponde a un fenómeno exclusivamente nacional, sino que también se observa en las parrillas de otros eventos internacionales de larga trayectoria, como el festival europeo de Glastonbury. Asimismo, atribuye esta percepción a un factor generacional: a medida que la población envejece, tiende a perder contacto con las nuevas tendencias y a conocer menos a los artistas jóvenes incluidos en la programación, lo que refuerza la idea de que "no conocen a nadie".
Contreras no cree que los años 80 fueron la época dorada del Festival. "Era el único momento en que Chile se conectaba a una suerte de glamur e imagen internacional y eso quedó grabado en muchas generaciones. Pero si revisas las parrillas musicales entre los 70 y los 80, la verdad es que eran artistas, sobre todo los anglos, que venían cuando ya estaban en bajada".
Opinión similar tiene Freddy Retamal, crítico musical, sobre el show actual: "Quizás ese público muy nostálgico, por lo demás, está pidiendo una y otra vez a músicos de la talla de Emmanuel, Luis Miguel o Miguel Bosé, que en su minuto fueron muy pop. Y el último tiempo sí ha pasado, pero el Festival tiene eso de generar divisiones en su público e incluso en los más conocedores del espectáculo, y surgen las típicas interrogantes, '¿pero quién es Pablo Chill-E?, ¿quién es Milo J? ¿Y por qué ellos como jurado?'", señala.
Antonio Sandoval, periodista de cultura y espectáculos, también cree que es un fenómeno etario: "Hubo un año que trajeron harto trapero, harto cantante urbano, como que se fueron para otro lado. Y claro, todo el mundo vive de las glorias pasadas. Cuando vino The Police o Backstreet Boys, por ejemplo. Ahora, lo de Pet Shop Boys fue sublime, pero ojo, para las personas que tienen más de 40 o 45 años", opina.
El periodista Luis Hernández es más tajante: "El Festival siempre se pela, te guste o no, y siempre es como 'este el peor Festival, es peor que el año pasado' y eso se ha dado toda la vida. Son muy pocos los festivales que la gente valore masivamente, porque hay distintos gustos y cada vez se van diversificando más. Cuando uno revisa la parrilla, la mayoría son artistas internacionales que tienen un público fuerte en Chile. Por ejemplo, Jesse &Joy, que ya han estado, son muy populares".
Hernández cree que el Festival sigue siendo consagratorio, pero sobre todo para músicos chilenos que están iniciando sus carreras. Además, dice que sigue abriendo las puertas para una validación masiva a aquellos artistas internacionales que en Chile tienen un público de nicho como el grupo de K-pop NMIXX, que se presentaba anoche.