Mon Laferte conquista al público y obtiene la gaviota de Platino
La intérprete nacional se presentó por tercera vez en la Quinta Vergara. Desde el inicio del show el público pidió el galardón que había sido entregado solo cinco veces antes en la historia del certamen.
Era una de las jornadas más esperadas de esta edición del Festival de Viña y también una de las primeras en agotar sus entradas. El show de la intérprete chilena Mon Laferte, con dos exitosas actuaciones previas en el certamen (2017 y 2020), generaba altas expectativas en la organización, que apostaba a que su presentación sería una de las más exitosas y de mayor audiencia de esta versión. En los días previos, incluso, se decidió tener a disposición en la Quinta Vergara la gaviota de Platino -entregada solo cinco veces en los 65 años de historia del certamen- ante la posibilidad de que el público exigiera el reconocimiento para la artista.
El ámbiente se preparó para la ocasión. Rafael Araneda y Karen Doggenweiler, abrieron la penúltima noche del evento a las 21:26 horas anunciando que sería especial. "¿Dónde están los fanáticos y fanáticas de Mon Laferte?", preguntó la animadora y los gritos fueron inmediatos. Su compañero agregó que "esta va a ser una noche de karaoke , maravillosa". Tras presentar al jurado y a la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, que llegó con vecinos de la población Gómez Carreño -donde creció la artista nacional- el terreno estaba listo para la ovación que se esperaba que recibiría.
La cantante, que en 2025 lanzó el álbum "Femme Fatale", un trabajo con guiños al jazz , inició su espectáculo, con una puesta en escena muy teatral, interpretando "Mi hombre", uno de los sencillos de ese disco y que es un tema francés de 1920, que han cantado figuras como Barbra Streisand y Billie Holiday.
En los primeros minutos la cantante lució un look similar al de la actriz Marilyn Monroe: situada en una tarima, vestida de blanco y con los ojos vendados derrochó una sufrida sensualidad.
El público se rindió de inmediato a sus pies y, desde el principio, alentado quizá por los trascendidos de que podría entregársele el preciado galardón, comenzaron a gritar "Platino, Platino". Ella siguió como si nada. Se cambió a un vestido rojo y saludó a la audiencia. "Buenas noches Viña del Mar ¿Cómo están?. Yo un poco hiperventilada, pero estoy bien", dijo antes de interpretar "Amor completo", que fue coreado por la Quinta Vergara como casi todas sus canciones.
Hizo tan suyo el escenario que invitó a dos cantantes jóvenes que dijo admirar: Akriila y Javiera Electra, con las que cantó "Pa'dónde se fue".
Tras una hora y media de actuación los premios comenzaron a hacerse realidad. El público pidió las gaviota de Plata y Oro y ella, con la emoción a flor de piel, las abrazó y se quedó durante varios segundos en silencio. "Quisiera darles las gracias. El Festival de Viña fue un antes y un después en mi carrera", dijo. Y refrendó su condición de artista local recordando que cuando apenas era una niña subió por primera vez a la Quinta Vergara. "Creo que fue en el 98, en el Festival de la Cebolla. Tuve una epifanía y ahora me doy cuenta que estoy en el Festival de Viña", agregó.
Siguió su presentación con las dos gaviotas en sus brazos. Después de uno de sus grandes éxitos "Tu falta de querer", vino la ovación definitiva del público que clamó una vez más por la de Platino. La alcaldesa Macarena Ripamonti se paró del palco y subió al escenario para entregarle, finalmente, ese galardón.
"Solo quiero decirle a cada persona que está aquí que los amo. Lo único que deseo es mucho amor para ustedes", dijo con los ojos llenos de lágrimas. Y agregó: "Chile, te amo".
Las conversaciones para determinar si la intérprete cumplía con los requisitos para recibir la gaviota de Platino -galardón que antes obtuvieron Luis Miguel (2012), Isabel Pantoja (2017), Lucho Gatica (2019, póstumo), Los Jaivas (2023) y Myriam Hernández (2025)- no fueron sencillas. El decreto municipal 1.530, firmado en febrero del año pasado por la alcaldesa Ripamonti, establece que el reconocimiento solo puede entregarse a un artista con 30 años de carrera, lo que Mon Laferte, de 42 años, en principio, no cumpliría. "El artista debe contar, al menos, con 30 años de carrera, hecho que subrayaría la importancia de reconocer a aquellos cuya trayectoria haya perdurado en el tiempo y se haya destacado por su constancia, evolución y persistencia en la industria musical y cultural", señala el texto.
Pero desde la Municipalidad de Viña del Mar señalaron ayer a "El Mercurio" que Laferte sí podía recibir el galardón, ya que a los 9 años ingresó al Conservatorio de Música de esa ciudad, lo que implicaría tres décadas ligada a la música. Otro de los requisitos exige que el artista mantenga "un vínculo recíproco e íntimo" y "una conexión emocional" con el certamen, condiciones que la cantante cumpliría ampliamente: vivió su infancia en la ciudad y dio sus primeros pasos en bares de la Región de Valparaíso.
Humor musical
Piare con Pe tenía anoche la misión de hacer reir al público. En un escenario con coloridas visuales, la comediante se presentó teniendo conciencia de que pocos la conocían. El público la recibió entusiasmado y siguió atento su rutina que se basó, principalmente, en vivencias personales.
Provocó risas cuando contó que fue diagnosticada de ciclotimia y que, debido a sus cambios de ánimo, le gustaba ir al Compin a puro pelear. También cuando dijo que dejó de tomar, pero que fingía estar borracha para que la aceptaran en los carretes.
Piare con Pe empatizó con los presentes hablando de su carrera de actriz, de cómo ha cambiado su vida con el paso de los años, y bailó y cantó reguetón, cumbia y baladas ante un público, que entusiasmado escuchaba sus historias. También utilizó un lenguaje cuidado, que casi no incluyó garabatos.
La buena recepción que tuvo desde el principio, auguraba que recibiría las dos Gaviotas, lo que ocurrió. Además, dialogó con los animadores e hizo un bis, lo que no ocurrió la noche anterior con Asskha Sumathra.
El encargado de cerrar la jornada era el puertorriqueño Yandel, quien presentaría parte del espectáculo sinfónico con cerca de 60 músicos en escena.
Coronación de una gran nocheEl éxito de Mon Laferte en la Quinta Vergara volvió a ser rotundo y la consecuencia deja marcas históricas para los libros del Festival. Si fuera un guion, empezamos con el desenlace, en este viaje de la vuelta a casa, a sus orígenes, luego de miles de kilómetros recorridos, con la artista ya convertida en una estrella internacional, recibida ahora con honores, reconocida como Hija Ilustre de Viña del Mar y con el premio máximo del certamen, una Gaviota de Platino, algo que la gente pedía incluso antes de que se acercara al micrófono.
Mon Laferte no es un personaje, pero con cada álbum interpreta un rol distinto. En la Quinta arrancó con "Mi hombre", un tema de otra época, una adaptación de una canción francesa de hace más de 100 años, que ha tenido múltiples versiones. Un bolero con un envoltorio jazz, pero que ella hace suyo como un relato vulnerable, que encarna con las manos atadas y los ojos tapados. Pero se libera, en todo el concepto de la palabra, también se quita las vendas de su rostro, y sigue con "Femme fatale", que continúa con la línea jazz, de noche y cabaret, que la presenta surfeando el desborde de la emoción, que también se transmitía colectiva.
Luego rebobina un poco para cantar "Tormento", que sigue causando estragos en el público, con un karaoke a altos decibeles, esto al frente de una propuesta estética y lumínica de un montaje que atrapa por lo atractivo y pulcro también en sus visuales.
De ahí salta al pop latino con "Si tú me quisieras", a la raíz andina con "Pa' dónde se fue"; el spanglish en "My one and only love" y los ritmos cumbieros de "Te juro que volveré" y "Amárrame", como muestra de su amplia oferta musical.
Casi al final, "Tu falta de querer", coreada de manera apabullante, termina fundida con el pedido de la Gaviota de Platino desde el público, coronando su gran noche.