Opciones para mujeres en altos cargos
María Sol Navia V
María Sol Navia V.
Aunque ha habido avances en el desarrollo y la equidad de género, persisten amplias brechas en la participación laboral femenina, especialmente en puestos directivos. En Colombia hemos logrado puntos importantes, pero sigue habiendo grandes diferencias. Según estudio de la división de asuntos económicos de la Cepal en las últimas tres décadas, la participación laboral de las mujeres de 15 y más años creció del 41,3% a 53,9%, mientras que la de los hombres se mantuvo relativamente estable, en torno al 78% en promedio, sin embargo, hay mucho espacio para que se sumen más mujeres al mercado de trabajo y se mejore la calidad de los empleos. Adicionalmente diferentes estudios micro y macroeconómicos señalan que la mayor participación femenina en puestos de decisión y liderazgo en el mundo laboral y económico significa un incremento de la productividad y la actividad económica por mayor eficiencia en la asignación de recursos El estar al margen de las actividades remuneradas posiciona a muchas mujeres en situación de desventaja en varios aspectos y la utilización plena de sus capacidades en trabajos remunerados repercute en un mayor desarrollo a largo plazo y mayor creación de capital humano en el presente y para futuras generaciones. De allí que un crecimiento económico sostenido generando nuevas demandas de empleos indirectamente promueve paridad de género. Estimaciones sobre la magnitud de esta contribución encuentran que una mayor participación laboral de las mujeres podría significar un incremento del producto desde 4% hasta 45% dependiendo del escenario inicial y de las especificaciones de los modelos. Según estudio de McKinsey Global de 2017, la reducción de las brechas de género en el campo laboral es fuente de crecimiento para América Latina, que ha tenido un desempeño económico inferior al promedio de otras regiones en desarrollo, estimando que casi 80% del crecimiento proviene de la creciente incorporación laboral en general más que de incrementos en la productividad. Por ello, una mayor participación laboral femenina se traducirá en un crecimiento y su tamaño dependerá del perfil de las mujeres que ingresen al trabajo remunerado y las oportunidades laborales que puedan ofrecer las economías. Es importante identificar los factores que determinan dicha participación como decisiones personales o familiares, niveles y orientación de estudios, el entorno socio económico y la cultura, aceptación y tendencias en torno al trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres. El nivel de disposición laboral femenina cambia y evoluciona no de forma inmediata, sino que avanzan con los cambios sociales de cada sociedad de acuerdo con su historia, su cultura, su contexto socio económico y normas implícitas o explícitas. Todo esto nos debe llevar a reflexionar sobre la importancia de la mujer en el mundo del trabajo y la calidad de los empleos, estableciendo políticas públicas en relación con el trabajo no remunerado y la apertura de oportunidades para las mujeres.
Exministra.