La reconstrucción de Zampedri, el goleador atómico de la UC
Su descubridor en Argentina y un DT que lo dirigió en el ascenso trasandino muestran el mapa para entender el fenómeno cruzado, cuya incidencia no se apaga. Hijo de carnicero, vendedor de periódicos, persistencia de artillero. "Un goleador letal y formidable", dice su mentor. "Es una mezcla de habilidad, fuerza y cabeza", detallan los especialistas.
"¿P or qué no te llevas a este un rato? Me va a romper todo".
Oscar Castro de los Santos, encargado de la escuela de fútbol 1 de Mayo en Chajarí (Argentina), escuchó al padre de Fernando Zampedri y observó, algo incrédulo, al chico hiperactivo que no paraba de patear la pelota contra el muro. "Le daba de derecha y de izquierda, no se detenía nunca, le dije al pibe si quería ir a jugar y aceptó; ahí empezamos con 'Maco', porque así le decía su papá, la primera semana lo llevaba yo en mi auto, pasaba a buscarlo, y ya a la segunda apareció en su bicicleta", comentó al teléfono el exatacante que jugó en Coquimbo Unido y Linares a fines de los setenta.
"Zampedri siempre tuvo en la cabeza ser jugador, vivía con una pelota en su casa. Era muy despierto de chico, activo, recuerdo que muchas veces me tocaba ir a ver jugadores a otros pueblos y salía temprano, a las 05:30 AM, a veces iba con mi señora, y a esa hora 'Maco' ya estaba en la calle vendiendo diarios. Y no lo necesitaba ¿eh?, porque su padre tenía carnicería, campo, buena situación económica en ese tiempo, pero el chico quería ganar su dinero", prosigue uno de los descubridores del "Toro" Zampedri.
"Años después, cuando me voy a trabajar de ayudante de Osvaldo Piazza a Atlético Rafaela, me acordé de Zampedri y se lo recomendé. Se había probado sin suerte en Newell's, pero a mí siempre me gustó, era letal, no fallaba nunca, tenía tres recursos igual de potentes: pie izquierdo, derecho y cabezazo, jugaba más de '10', casi un media punta, pateaba tiros libres, penales. Iba al frente como loco, un todo terreno. Su esposa después lo enfocó, una leona, lo acompañó siempre, en las más difíciles. Superó pruebas y forjó carácter. Cuando en Rafaela le dan el pase, Zampedri me dice: ' ¿dó nde puedo jugar?' Yo tenía contacto en Atlanta, pero él no quería Buenos Aires, y Alvarado (Mar del Plata), llamé pero no nos contestaron nunca, esperamos hasta la noche y nada. Terminó yendo al sur, a Puerto Madryn (Club Guillermo Brown). Ahí no paró más. Él sabía que podía ganarle a cualquiera, es un tipo tocado por Dios. La selección de Chile debió nacionalizarlo mucho antes, en su plenitud. Si tengo que compararlo con alguien me recuerda a (Hernán) Crespo", suma Castro de los Santos.
"Quería trascender"
"A Zampedri yo lo había visto en Boca Unidos, en la Primera B Nacional, y tenía todo: grandote, una mezcla de técnica, fuerza y habilidad, era el combo perfecto. Lo convencimos para que fuera a Juventud Unida, sacrificando incluso dinero, y la rompió, salió goleador del torneo (2015) y de ahí partió a Primera (Atlético Tucumán, Rosario Central y UC). Se entrenaba como loco, no era normal, después de los entrenamientos agarraba un chico para que te tiraran centros y ensaya cabezazos, definición. El 'Toro' jamás se escondía. Ahora está rompiendo récords en Chile y es lo que siempre buscó, quería trascender", suma Norberto Acosta.
"Soy un admirador de Zampedri, él tiene el arco en la frente y con eso se nace, no es una cualidad que te entregan los entrenamientos ni el sacrificio, se tiene o no se tiene. Lo mejor de su repertorio es el cabezazo, intuye todo en el área, parece que la pelota lo busca, siempre está bien ubicado, para mí es el 50% del equipo y no exagero. La Católica se armó bien este año", sentencia Julio Crisosto, goleador iquiqueño que emergió en el club cruzado.
El niño que le apuntaba al muro en la provincia de Entre Ríos creció, cambió la pared por los arcos y ya suma 149 goles con el escudo franjeado, entronizado hace rato como el máximo artillero del club.
Tras ganar el cetro de goleador en seis torneos nacionales consecutivos, el "Toro" sigue amplificando su incidencia esta temporada: suma una decena de tantos en ocho jornadas considerando Liga y Supercopa, con un promedio de acierto cada 63 minutos. Dinamita pura.
"Está claro que Zampedri tiene un aura especial, mentalmente se ve muy empoderado, sabe que en algún momento hará la diferencia. Está siempre al 110% y no afloja, pese a todo lo conseguido. Se siente querido y respetado, tiene todo lo necesario: agresividad, olfato, oportunismo (...) El segundo gol que le hace a Ñublense fue a lo 'Beto' Acosta, arremetió con un cabezazo ante cuatro rivales que quedaron como estacas", descifra Osvaldo Hurtado, campeón y goleador en 1987.
"No es un exquisito, pero sabe que su radio de acción es 10 metros desde el punto penal, no le sirve salir 25 metros del área. Tampoco sufre lesiones, no sé qué sería de la Católica sin él (...) A este ritmo debería superar los 25 goles este año, está en plenitud", suma "Arica" Hurtado.
Castro de los Santos vuelve con el niño alborotado y reflexiona al final: "Y pensar que 'Maco' pateaba a la pared, mire en lo que terminó".
''Zampedri tiene un aura especial, mentalmente se ve muy empoderado. El segundo gol que le hace a Ñublense fue a lo 'Beto' Acosta".
OSVALDO HURTADO, figura legendaria de la UC
'''Maco', que así le decía su padre, andaba de madrugada en la calle vendiendo diarios. Y no lo necesitaba: su padre tenía carnicería, buena situación, pero él quería ganar su dinero".
OSCAR CASTRO DE LOS SANTOS, descubridor del "Toro"