Señales fiscales que afectan el capital
Shenny González
La política tributaria es una herramienta legítima del Estado para atender necesidades fiscales
Shenny González
La política tributaria es una herramienta legítima del Estado para atender necesidades fiscales. Pero en economías que buscan profundizar su mercado de capitales y atraer inversión de largo plazo, no solo importa cuánto se recauda. Importa cómo y desde dónde se envían las señales. La sobretasa al impuesto de renta aplicada al sector financiero, incluidas las sociedades comisionistas de bolsa, así como la reactivación del impuesto al patrimonio, abren un debate que trasciende lo fiscal. Se trata de analizar sus efectos estructurales sobre el ahorro, la inversión productiva y la competitividad del país. El mercado de capitales no es un actor sectorial. Es un mecanismo económico que transforma el ahorro en inversión empresarial. Es el puente entre los recursos de los hogares y los proyectos que generan crecimiento, empleo e innovación. Cuando ese puente se debilita, el impacto no se limita a una industria: se traslada al conjunto de la economía. Incrementar la carga tributaria sobre la intermediación financiera reduce la rentabilidad de las compañías listadas, afecta los dividendos que reciben inversionistas, incluidos fondos de pensiones y pequeños ahorradores, y altera los incentivos de inversión en uno de los motores centrales del desarrollo. En el caso de las sociedades comisionistas de bolsa, las tasas efectivas de tributación se acercan al 39%, lo que introduce presiones adicionales sobre un sector clave para la canalización del capital. El impuesto al patrimonio incide directamente sobre la acumulación de capital. No es una discusión ideológica. La Ocde, en su informe The Role and Design of Net Wealth Taxes in the OECD (2021), señala que los impuestos al patrimonio pueden generar distorsiones en las decisiones de ahorro e inversión y presentan desafíos importantes en términos de diseño, cumplimiento y movilidad del capital. En el ámbito empresarial, el impacto es aún más sensible. Las compañías intensivas en activos, incluidas aquellas que buscan crecer o listarse en bolsa, enfrentan presión adicional sobre su estructura financiera cuando el patrimonio se convierte en base gravable. En términos prácticos, se grava la acumulación de capital que permite expandirse, innovar y generar empleo. En un entorno global donde los capitales comparan jurisdicciones y se mueven con rapidez, la competitividad tributaria no es un detalle técnico, es un factor determinante en la toma de decisiones de inversión. América Latina compite por atraer recursos de largo plazo, y Colombia necesita consolidarse como una plaza confiable, predecible y atractiva. La de sostenibilidad fiscal es indiscutible, pero, hay que evaluar el impacto de las medidas tributarias cuando estas inciden sobre el capital productivo y la intermediación financiera. Las decisiones que afectan ahorro e inversión tienen consecuencias que trascienden el corto plazo. Fortalecer el mercado de capitales colombiano requiere coherencia entre política fiscal y objetivos de desarrollo. La inversión responde a la rentabilidad esperada, pero sobre todo a la confianza.
Presidente de Asobolsa.