Jueves, 05 de Marzo de 2026

Consulta esperanza

ColombiaEl Tiempo, Colombia 5 de marzo de 2026


Jorge Restrepo
Votar bien al Congreso será clave para recuperar la estabilidad económica de Colombia y para mantener los límites y restricciones al Gobierno Nacional


Jorge Restrepo
Votar bien al Congreso será clave para recuperar la estabilidad económica de Colombia y para mantener los límites y restricciones al Gobierno Nacional. Pero es más importante la consulta de precandidatos a la presidencia. Pese a que el actual Congreso permitió el desenfreno fiscal y aprobó el exceso tributario que hoy tiene severamente emproblemado al país, en las dos últimas legislaturas logró restringir algo los apetitos fiscales y la agenda estatizante del Gobierno. Votar por quienes mantengan en Senado y Cámara esos límites, y por una oposición fuerte y razonada a quien quiera que llegue a presidir el Gobierno, es clave, pero lo es más la consulta. La crisis de los partidos, por su falta de democracia interna y de representatividad, tuvo un resultado positivo inesperado: llevó a que los mejores aspirantes a la presidencia, en términos de experiencia, capacidades ejecutivas, formación y conocimientos, buscaran el poder mediante una consulta interpartidista. Un buen reemplazo de los partidos como mecanismo de selección. Un segundo resultado positivo es la cohesión y el impulso que logrará la candidata o candidato ganador hacia la primera vuelta, gracias a que la selección está basada en el voto popular, que da legitimidad, y a que la Ley obliga al apoyo de los competidores. La consulta también permite que los votantes ordenen sus preferencias con base en criterios que determinan su bienestar: políticas públicas, la orientación ideológica en materia fiscal y la posibilidad de construir una agenda tributaria y de gasto que permita el cierre de brechas. Así, la consulta le devolvió algo del valor ideológico a la política, sin clientelismo y relegando al populismo, que se aprovecha de las grietas que nos dividen. Esa exclusión de los radicales sin experiencia alguna de gobierno, es demostrativa: el resultado de la consulta será, con alta probabilidad, alguien superior en capacidades ejecutivas a las de los extremos, lo que puede evitarnos otro gobierno de aprendizaje. Los debates recientes de esta Gran Consulta mostraron una creciente cohesión alrededor de preservar las instituciones, su independencia y buscar la estabilidad económica. Fueron debates sobre capacidad, no sobre discursos de odio y pasado; sin ideas populistas e inviables, como las que veíamos a esta altura hace cuatro años. Al moderar a los más radicales, la consulta también aumenta la representatividad de quien gane, lo que aumenta su chance de pasar a la muy probable segunda vuelta. En la Gran Consulta, finalmente, no encuentra uno un irresponsable fiscal, ni quien promueva el uso represor de la fuerza estatal, no encuentra una agenda anti empresa o iliberal y -lo mejor- no reedita la disputa entre represión violenta y diálogo ingenuo, entre el perdón total o la paz total, ni impulsa candidatos comprometidos con intereses innombrables. Votar la Gran Consulta es votar por una alternativa frente a la política basada en el populismo, permite superar el pasado que nos divide y puede conducir a una alternancia en el poder y a la protección de nuestro sistema económico liberal.
Profesor de Economía Universidad Javeriana.
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