Testigos relataron que el agresor trabajaba para un hombre apodado "El Lagarto", que actualmente se encuentra preso y manejaba una boca de drogas en el barrio Flor de Maroñas.
Un
hombre fue condenado a 16 años de prisión por haber
asesinado a un cuidacoches de 16 puñaladas y haber
atacado a un feriante con un cuchillo. En el primer caso esperó que la víctima estuviera dormida y la asesinó como parte de "
un mandado" encargado por el dueño de una
boca de droga, ya que el fallecido era deudor.
El agresor fue reconocido por testigos como un hombre que trabajaba para otro apodado "
El Lagarto", quien actualmente se encuentra en prisión y antes manejaba una boca de venta de droga ubicada en la intersección de las calles Vicenza y Manuel Calleros, en el barrio
Flor de Maroñas.
En la madrugada del 26 de abril de 2023, un móvil policial acudió a la calle Guemes, casi 8 de Octubre, tras recibir un llamado que alertaba sobre una persona herida. Allí se encontraron con un hombre de 42 años, conocido
cuidacoches de la zona, con "abundante sangrado y sin aparentes signos vitales", consta en documentos a los que accedió El País.
Según relataron vecinos a los investigadores, la víctima cuidaba autos de día y de noche trabajaba para la boca de El Lagarto. Recientemente se había endeudado con su "patrón" por $ 10.000, lo que habría motivado que este lo mandara a matar. Si bien la hipótesis principal es la de
sicariato, no se pudo comprobar que se tratara de un asesinato por encargo, por lo que finalmente no se computó el agravante.
Testigos relataron que el ahora condenado habría cobrado $ 10.000 y "tiza" (
pasta base). Además, aseguraron que la víctima había manifestado tener miedo en los días anteriores ya que sabía que lo estaban buscado para matarlo.
Un testigo reservado que se encontraba escondido detrás de un árbol al momento del homicidio relató que el agresor llegó cuando la víctima se encontraba durmiendo y la atacó. Luego se comprobaría que le asestó
16 puñaladas. "Después de cometer el homicidio regresó a la boca de venta de drogas y expresó que el trabajo estaba hecho", relató el equipo fiscal de Homicidios de 3
er Turno, conformado por
Adriana Edelman y
Alexandra González.
Un mes después de haber cometido el homicidio, el ahora condenado atacó a un feriante a pocas cuadras de allí (calle Picciolli, esquina Calleros). Próximo a las 19:00 del 30 de mayo de 2023, quien sería la víctima estaba junto a su padre
desarmando su puesto de verduras, cuando vieron llegar un grupo de personas, entre las que se encontraba el agresor. Al verlo, la víctima intentó correr, pero se tropezó y fue alcanzada.
Cámaras particulares captaron el momento en que el hombre fue apuñalado. Debió ser trasladado al
Hospital Pasteur, donde le drenaron el pulmón y constataron perforación de hígado, aunque consiguió sobrevivir. Si bien decidió no hacer la denuncia, sí lo hizo una mujer que presenció los hechos.
Uno de los elementos clave para inculpar al ahora condenado, además de las declaraciones de testigos y distintas pericias, fue su detención con las mismas prendas que utilizó el día de la segunda agresión.
La jueza
Marcela Vargas falló a favor de lo peticionado por Fiscalía y condenó al hombre por dos delitos de homicidio, uno muy especialmente agravado por graves sevicias y otro en grado de tentativa, a 18 años de penitenciaría. Pero un Tribunal modificaría luego la pena tras la apelación de la defensa.
En el recurso presentado por los abogados del hombre, aseguraron que la jueza realizó una "sesgada valoración de la prueba" y cuestionó la prueba aportada por Fiscalía. Por ejemplo, señalaron que testigos incurrieron en "
aberrantes falsedades" y dijeron que "es imposible que lo hayan identificado". "Perfectamente pudo haberse enterado del homicidio y crear así una historia falsa inculpando al
enemigo del barrio", manifestaron sobre uno de los testigos.
Por su parte, el equipo fiscal defendió su teoría del caso y reafirmó que las declaraciones fueron coherentes y que describieron lo que realmente ocurrió, ubicando al ahora condenado en el lugar de los hechos.
Finalmente, el
Tribunal Apelaciones Penal de 1
er Turno compartió "la acertada conclusión" de la jueza con respecto a "la credibilidad, veracidad y fiabilidad de lo declarado". "Es un hecho notorio, el modus operandi que las bocas de venta de drogas aplican a aquellos que son consumidores y a la vez venden estupefacientes para pagar su propio consumo. Las deudas se pagan con la vida, es lo que se ve en los Juzgados a diario", manifestaron los ministros en su sentencia.
Igualmente, decidieron desestimar el agravante de
graves sevicias, reduciendo así la pena en dos años (quedando una condena de 16 años de penitenciaría). "(Este agravante) implica malos tratos, torturas o sufrimientos innecesarios para causar la muerte, aditivos a la voluntad de matar", sentenciaron los ministros y aclararon que "no consiste en la materialidad o espectacularidad de la ejecución,sino en la voluntad expresa de matar haciendo sufrir innecesariamente a la víctima".