"Nos estamos retirando de a poco", Jesús Díez da paso a la tercera generación del grupo Turbus
El presidente de Jedimar - holding que vende US$ 800 millones anuales- quiere dar un paso al lado, al igual que su cuñado Fernando Fernández, principales caras de la familia, que ya dispone de un protocolo de sucesión. Aquí repasan su historia empresarial y fijan su desafío 2026: una bodega para que Starken acopie mercaderías de las marcas chinas. María José Tapia
Hace 30 años, el fallecido empresario Jesús Díez Martínez construyó un edificio en Providencia. Hoy, sus cuatro hijos Díez González y su viuda, Hortensia (95 años), viven ahí. "Es solo para la familia", dice Jesús Díez González, presidente del holding de ocho empresas, que factura US$ 800 millones y tiene 12.000 empleados.
Además comparten departamentos de veraneo, vehículos y buena parte de su patrimonio, consolidado en el holding Jedimar, que reúne las primeras sílabas del fundador.
Si bien son reconocidos por controlar Tur Bus, esa empresa aporta menos del 10% de su facturación, aunque es la columna del grupo. "En vez de sangre en las venas, llevo aceite", ríe Jesús Diez.
El grupo partió en Rancagua. Rafael Díez Gil -con su señora y una guagua de tres meses-, habían llegado desde Ventrosa de la Sierra, un pequeño pueblo en España. Ese niño era Jesús Diez Martínez, que luego estudió en el Instituto O'Higgins, no terminó y con la ayuda de su papá instaló una relojería. Al lado, llegaban las micros rurales desde San Francisco de Mostazal y su padre compró la primera -que recorría Rancagua, La Compañía, Codegua y La Punta-, cuando tenía 18 años. Al frente del estacionamiento, vivía Hortensia González con quien se casaría y tendría cuatro hijos: Jesús, Purísima, Rafael y Marisol.
Años más tarde se convertiría en alcalde de San Francisco de Mostazal. "Hizo muchas obras civiles", dice Fernando Fernández, director de Jedimar y marido de Purísima Díez. Y aunque lo tentaron con ser diputado, su señora "no lo dejó", dice entre risas.
Viviendo ya en Santiago, en Estación Central, sumó el recorrido Rancagua-Santiago, y en 1967 adquirió Turbus, una pequeña empresa controlada por el empresario Akli Zegard que tenía también Viasur.
De 15 a 2.000 buses
Fernando Fernández y Jesús Díez fueron compañeros en el Liceo Alonso de Ercilla. El primero se casó con su hermana Purísima, y Jesús con la prima hermana de Fernando. Fue un matrimonio doble el 21 de marzo de 1981. El mismo día se casaba su eterno socio, Gonzalo Martino.
Durante el gobierno de la Unidad Popular, los Díez Martínez regresaron a España. Díez recuerda que las principales empresas de buses -Viasur, Andes Mar Bus y Lit- fueron intervenidas por el Estado y "quedaron destruidas". Con 15 buses, el Estado no se interesó por Turbus. La familia retornó en 1974.
En marzo de 1975, Díez entró a Turbus. Tenían entre 30 a 40 buses, y no había repuestos. "Estaba muy golpeada", recuerda.
Fernández comenzó a trabajar como vendedor en lácteos Dos Álamos, donde conoció a Martino. "Me retiré -cuenta Fernando- y Jesús me dijo, "ven a ayudarme, que tenemos la embarrada en la administración".
Tras el golpe militar, con la liberalización de tarifas y recorridos -que antes fijaba Dirinco- "empezó nuestro crecimiento". Luego se sumarían sus hermanas y en 1981, su padre iniciaría el retiro.
Crearon una imprenta, incluso tuvieron una aerolínea, y compraron Tecnicentro Sierra, el representante de neumáticos Puig.
Recuerdan que, sin ferrocarriles, con pocos autos y aviones, el negocio de buses creció de manera exponencial. Sumaron buses Cóndor, Biobío y Jac, y llegaron a tener más de 2.000 máquinas.
Turbus: Menos del 10% del patrimonio
Hoy, con el crecimiento de autos y aviones, unos dos millones de personas dejaron de viajar en bus. De hecho, menos del 10% de su patrimonio está en Tur Bus y el fuerte son los activos inmobiliarios.
Hace 15 años, un grave accidente empujó a la familia a dejar la administración. En mayo de 2006, un bus de la empresa cayó al río Tinguiririca en San Fernando y 25 personas murieron. "Lo pasé muy mal, fui formalizado. Los buses son un trabajo muy expuesto, tienes 2.000 conductores y puedes hacer todo bien, pero uno se manda una embarrada y es complejo", relata Díez.
Tras un trabajp con el director del Centro de Familias Empresarias del ESE, Jon Martínez, familia subió al directorio, donde están los cuatro Díez, Fernando Fernández y dos externos: el exministro de Vivienda Alberto Etchegaray, y el ingeniero Andreas Schek.
Se trasladaron a Providencia, y pusieron fichas en otros negocios, en sociedad con Gonzalo Martino. Hoy comparten menos del 5% de su patrimonio, centrado básicamente en el holding financiero Contémpora.
Al mismo tiempo barajaron la idea de abrir Turbus en Bolsa, idea que no prosperó. En cambio, crearon Starken por la fuerte expansión del negocio de carga. "En la pandemia teníamos el mejor y peor negocio. Turbus prácticamente parado y Starken con las ventas online ", se ríe Díez.
El covid también transformó la industria. Servicios a Viña, Curicó, La Ligua se resintieron, porque personas que los usaban diariamente, empezaron a trabajar desde sus casas. "Esta industria bajó 20% y no se pudo recuperar", señala.
Eso consolidó el holding Jedimar con sus ocho empresas: Turbus, Starken; Caren, el principal vendedor de neumáticos del país; la firma logística y de transporte Samex; Viggo, flota de camiones que presta servicios a la minería; el leasing GrandLeasing; la agrícola Agroplanet. Y la última adquisición: la firma de repuestos y accesorios Autoplanet, que en 2024 compraron a Inchcape y hoy tiene 90 sucursales. Quieren sumar otras 20 en el mediano plazo.
Además, poseen la inmobiliaria Ando con 200 a 300 propiedades. Entre ellas unos 8 terminales, algunos exclusivos como el de Alameda, y otros abiertos a más empresas. Con la baja de pasajeros, están reconvirtiendo terrenos a centros comerciales. Por ejemplo, el de La Ligua lo están transformando en un supermercado, con locales.
En este abanico, Starken es un área que ven con mayor potencial. Con un crecimiento anual de 10%, está entre las tres más grandes del rubro, impulsada por plataformas chinas como Temu y Shein. Hoy planean arrendar 30.000 m2 de bodegaje en San Bernardo, "porque los chinos quieren que la mercadería esté aquí", dice Díez. Tampoco descartan llegar a Perú.
-¿Cómo ven la llegada de un nuevo gobierno?
JD: "Solo en minería, hay una cantidad de proyectos que si empiezan a retomarse, habrá mucho trabajo".
FF: "Queremos que este país cambie, que nos dejemos de tonteras".
JD: "Nunca hemos pensado qué pasará en el gobierno. Autoplanet lo compramos cuando estaba Boric. No vamos a dejar de invertir porque pueda pasar esto o esto otro".