El tesoro sobre ruedas de Turín
Este edificio de la ciudad italiana, alguna vez la fábrica de autos más grande del mundo, que hasta tiene una pista de pruebas en el techo, encara una nueva vida como hito turístico. Rediseñado por Renzo Piano, acoge museo, restaurantes, tiendas, una pinacoteca con animada cartelera de exhibiciones -no solo automovilísticas- y hasta un jardín flotante, en un entorno donde toda se mantiene en constante evolución. Por Isabel García .
L e Corbusier tenía claro que Turín era la ciudad "con la posición natural más bonita del mundo" por aquello de estar cuidadosamente cobijada por los Alpes y prodigiosamente recorrida por el elegante río Po. Pero de la capital del Piamonte italiano al prestigioso arquitecto suizo le atraía algo más: la sede de Fiat, el gigante que llegó a ser la fábrica de autos más grande del planeta, con 355.160 metros cuadrados de acero y hormigón repartidos en cinco plantas y un espectacular circuito de pruebas en lo alto. Su colosal emplazamiento en el barrio de Lingotto , a las afueras de la urbe, le parecía a Le Corbusier "una de las mejores imágenes de la industria" a nivel internacional, además de una hoja de ruta perfecta para el diseño de las ciudades.
La factoría (cuyo acrónimo traducido al español deriva de Fábrica Italiana de Automóviles de Turín) realmente se fundó en 1899 en la calle Corso Dante, 35 del casco antiguo de la ciudad (hoy es la sede de Centro Storico , donde conservan desde carteles publicitarios a modelos legendarios) a manos del empresario y político Giovanni Agnelli, patriarca de una de las familias más conocidas y poderosas del país, junto a otros socios locales. De allí salió el primer modelo de la compañía, el 3 1/2 HP, con una, dos y tres plazas, así como el primer diseño destinado a ejercer de taxi, además de tranvías, camiones y motores marinos.
Con los años, la fábrica iría quedando pequeña, lo que propició la construcción en 1923 por parte del arquitecto Giacomo Matté Trucco del nuevo cuartel general en la Via Niza del barrio de Lingotto, que haría completamente suyo.
Su modelo productivo "vertical" de cinco pisos dejó boquiabiertos a todos en aquella época, de forma que los autos entraban por la primera planta y, a medida que se iban añadiendo piezas, ascendían hasta llegar al circuito de pruebas ubicado en la azotea. La pista recorría (y lo sigue haciendo) 2,4 kilómetros de longitud y tiene 24 metros de ancho, con dos impresionantes curvas de 180 grados. De estas instalaciones salieron 80 modelos de la firma italiana.
Hoy, su función es expositiva, artística y de ocio, además de albergar el jardín colgante más grande de Europa, con más de 40.000 plantas de trescientas especies diferentes, configurándose como el nuevo pulmón verde de la ciudad. Y todo a 28,5 metros de altura, por lo que las vistas en 360 grados de la urbe desde allí arriba están garantizadas. Su nombre ha pasado a ser Pista 500 y es la joya de la corona del Edificio Lingotto , rediseñado por el premio Pritzker Renzo Piano en 1982 tras el cierre de la fábrica y actualizado constantemente con nuevas sorpresas arquitectónicas, comerciales y culturales.
En el descomunal espacio de ocio, trabajo y residencial hay cabida, además, para un centro comercial con tiendas, restaurantes, cines y librerías, auditorios, centros de convenciones, hoteles, oficinas y un espacio dedicado por completo a la empresa automovilística, en el que se cuenta la historia de esta clásica marca a través de paneles, fotografía, documentos, prototipos y hasta algunos modelos originales.
También alberga una cafetería panorámica ( Fiat Café 500 ), desde la que se puede acceder a la suerte de high line neoyorquino que tiene en la azotea, salpicada de instalaciones de arte vanguardista. De Yes To All a Pistarama (un llamativo collage de 150 metros extendido en la curva parabólica que recrea la historia política y cultural de Turín), Omissions , Come Run With Me o Flamingo . Muchas de estas piezas y creaciones son interactivas y se pueden descubrir mientras uno pasea -o se sube a una bicicleta- por las zonas habilitadas del circuito.
En esta área también se encuentra la Pinacoteca Agnelli , con una colección permanente de 25 obras procedentes de la colección privada de la saga familiar, entre la que destacan cuadros firmados por Canaletto, Picasso, Monet, Renoir, Matisse y Modigliani, a los que se suman exposiciones temporales de distinta índole. Por ejemplo, ahora se pueden ver I Am The Century , la primera retrospectiva en Italia dedicada a Alice Neel, una de las retratistas estadounidenses más destacadas del siglo pasado, o Faux Amis , del artista polaco Piotr Uklanski.
Además, la pinacoteca acoge multitud de encuentros, coloquios, talleres infantiles o presentaciones de libros. Un espacio cultural abierto en el que fuera el ícono industrial de toda una época.
Hoja de rutaDormir:
Best Western Plus Genova ( BestWestern.com ) y Dei Pittori ( HotelDeiPittori.it ), céntricos, señoriales y acogedores, son buenas opciones como base de operaciones.
Comer:
Hay desde clásicos como Caffè San Carlo , fundado en 1822 ( Costardibros.it/caffe-san-carlo-torino ), al innovador Guarini , que rinde tributo con delicias locales al arquitecto homónimo que diseñó el edificio en el que se ubica el Museo Egipcio ( RistoranteGuarini.it ). También están Porto Po , un moderno local instalado en los antiguos almacenes de la ribera del río, o la pizzería Berberè , una cadena tradicional que tiene un local especialmente recomendable en el barrio del Cuadrilátero Romano, corazón histórico de Turín ( BerberePizza.it ).
Más información:
En las webs de Pinacoteca Agnelli ( Pinacoteca-agnelli.it ), Turismo Torino ( TurismoTorino.org ) e Italia ( Italia.it ).