Jueves, 12 de Marzo de 2026

Evaluación científica del impacto de las pantallas en la productividad

UruguayEl País, Uruguay 11 de marzo de 2026

En Estados Unidos, más del 70% de los docentes de secundaria identificaron las distracciones por teléfonos como un problema significativo en el aula.

Existe una alarma generalizada acerca del uso excesivo del celular. Pero poco se sabía de los efectos de largo plazo. Esto cambió con un artículo científico que acaba de aparecer en la revista de economía más importante del mundo.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin y dos universidades chinas (Jinan University, y Sun Yat-sen University) hacen un seguimiento cercano a estudiantes universitarios a lo largo de cuatro años. Presentan evidencia sobre cómo el uso individual y grupal de aplicaciones afecta el rendimiento académico y los resultados en el inicio de la carrera laboral. Su artículo fue publicado en el primer volumen del 2026 del Quarterly Journal of Economics.

Qué dicen los números                          

Veamos las estadísticas de uso de pantallas que nos resume la citada investigación. Nos servirán para hacernos una idea de la magnitud del problema. Primero, el caso de China. Allí, el 79% de los estudiantes universitarios reportó jugar videojuegos en el celular durante las clases, pasando en promedio un tercio del tiempo de la clase en sus teléfonos.

Segundo, un estudio del Reino Unido encontró que el 39% de los adultos jóvenes reportó experimentar adicción al celular. Tercero, en los Estados Unidos, más del 70% de los docentes de secundaria identificaron las distracciones por teléfonos como un problema significativo en el aula. Cuarto, un estudio realizado en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó que el 65% de los estudiantes se distraía con su propio uso de dispositivos digitales durante las clases de matemáticas, y el 59% se distraía por el uso de dispositivos de otros estudiantes.

Desafíos para medir el efecto del celular

Panle Jia Barwick (Universidad de Wisconsin) y sus colegas resumen los obstáculos que tuvieron que enfrentar para medir científicamente el impacto de la sobredosis de pantallas. Primer desafío, los datos adecuados que reporten tanto el uso del teléfono como las medidas de resultados son escasos. Para superar este obstáculo, aprovecharon un conjunto de datos que vincula registros detallados de telefonía móvil a nivel individual con datos sobre demografía, antecedentes académicos, desempeño universitario y resultados laborales de múltiples estudiantes.

Un segundo desafío. Determinar si el celular es el verdadero culpable de las malas notas es más difícil de lo que parece. En economía, enfrentamos un problema llamado endogeneidad, que es básicamente una trampa de interpretación.
Imaginemos a un estudiante que cae enfermo y debe pasar tres meses en cama. Al no poder ir a clase, es natural que use mucho más su celular para entretenerse; al mismo tiempo, es inevitable que sus calificaciones bajen por haber faltado a los exámenes. Un observador descuidado diría: '¿Ven? Usó mucho el celular y por eso le fue mal'. Pero cometería un error de diagnóstico: lo que realmente causó tanto el excesivo uso del teléfono como las malas notas fue la enfermedad, no el aparato.

Este 'factor escondido' que puede ser desde un problema de salud hasta el estrés o la falta de motivación es el que confunde las mediciones. Por eso, para que la ciencia sea rigurosa, no basta con ver que dos cosas ocurren al mismo tiempo; hay que encontrar una manera de aislar el efecto del celular de todas las demás circunstancias de la vida del estudiante. Solo así podemos pasar de una simple sospecha a una prueba real.

Estrategias para medir el impacto del celular

Para superar los anteriores obstáculos los investigadores se aprovechan de dos hechos. El primero: se lanzó un videojuego de éxito mundial, el más popular de China. Los que antes eran jugadores intensivos, luego del lanzamiento son más intensivos aún. Entonces los economistas de Wisconsin y colegas van a comparar a los jugadores intensivos con los que jugaban poco y nada antes del lanzamiento del videojuego.

El segundo hecho que aprovechan los investigadores para ver el impacto del uso del celular: la política china que prohibió a los menores de 18 años jugar en línea entre las 10 p.m. y las 8 a.m. Los estudiantes con más amigos menores de edad mostraron una reducción en el uso de apps inmediatamente después de la política.

El tercer hecho que aprovechan los autores del citado artículo científico: la política china de asignación al azar de dormitorios de la universidad. En otras palabras, me puede tocar un compañero de cuarto que sea un adicto a jugar videojuegos o un compañero de cuarto que casi no usa el celular. Voy a poder comparar entonces cuál es el efecto de tener uno u otro tipo de compañero de cuarto.

Efecto de la sobredosis de pantallas

Los citados investigadores demuestran que el uso de aplicaciones es contagioso. Primero, un aumento en el uso de apps de los compañeros de habitación durante los estudios universitarios incrementa el uso propio. Segundo, el uso elevado de aplicaciones es perjudicial en todos los resultados medidos: bajan sus calificaciones en la universidad y disminuyen sus salarios cuando egresan de la universidad.

Los autores también demuestran que si se extendiera a los estudiantes universitarios la restricción de juegos de tres horas por semana que rige en China para menores, aumentaría sus salarios al egresar de la universidad en un 0,9%.
¿Por qué sucede todo esto? Encuentran los investigadores que cuanto más usan aplicaciones tus compañeros de cuarto, más te distraés y más te contagiás del hábito de estar todo el día mirando el celular. Los datos de GPS de alta frecuencia y de uso de aplicaciones muestran que los usuarios intensivos pasan menos tiempo en salas de estudio, llegan tarde o faltan a clase con más frecuencia, y duermen menos.

-El autor, Alejandro Cid, es Rector de la Universidad de Montevideo.
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