Con la caja apretada, el gobierno se arriesga a perder $16 billones
En medio de un panorama de estrechez fiscal y presión sobre la caja del Gobierno Nacional, una cifra, conocida esta semana, comienza a generar inquietud entre analistas tributarios y expertos en finanzas públicas; ya que de acuerdo con los estados financieros de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), el deterioro acumulado de las cuentas por cobrar llegó a $16,6 billones al cierre de 2025, un monto que son las obligaciones tributarias que ya no se recuperarían
En medio de un panorama de estrechez fiscal y presión sobre la caja del Gobierno Nacional, una cifra, conocida esta semana, comienza a generar inquietud entre analistas tributarios y expertos en finanzas públicas; ya que de acuerdo con los estados financieros de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), el deterioro acumulado de las cuentas por cobrar llegó a $16,6 billones al cierre de 2025, un monto que son las obligaciones tributarias que ya no se recuperarían. Este valor hace parte de una cartera mucho más amplia de impuestos pendientes de recaudo que, según los mismos estados financieros de la entidad, asciende a $47,7 billones. Una porción significativa de los recursos que el Estado esperaba recaudar se encuentra aún en proceso de cobro o en litigios, mientras otra parte ya fue provisionada contablemente por su difícil recuperación. Para Lisandro Junco, exdirector de la Dian, el deterioro de cartera tiene implicaciones jurídicas y fiscales de gran alcance; ya que "este concepto no corresponde únicamente a una provisión contable, sino a obligaciones tributarias que, por distintas razones, dejaron de ser recuperables para el Estado, acotando que el deterioro de cartera, básicamente, es cuando ya las deudas quedaron prescritas o están en unos litigios en donde la administración perdió", explicó. Junco señaló que este deterioro se origina en prescripciones de las obligaciones tributarias o en procesos judiciales donde la administración tributaria no logró sostener las actuaciones de fiscalización y afirmó que "ese deterioro es que por prescripción o procesos judiciales tienen un perdón jurídico". Desde su perspectiva, la magnitud de este reporte negativo tiene un significado fiscal importante para el país, pues equivale a recursos que ya no podrán ingresar a las arcas del Estado; al tiempo que resalta que "perdimos ahí la posibilidad de recaudar más de una reforma tributaria", al explicar que el monto de $16,6 billones supera lo que el país ha buscado recaudar en varias reformas fiscales recientes. deterioro constante El exdirector de la Dian también advirtió que este fenómeno refleja problemas estructurales en la gestión del cobro tributario. A su juicio, el hecho de que una parte de la cartera termine deteriorándose responde a debilidades en los procesos de fiscalización y recuperación de obligaciones; explicando que este rubro que ya se mencionó, es apenas una parte de un gran universo de plata que no ha entrado a las arcas de la Nación. Junco agregó que esta situación termina distorsionando la planeación fiscal del Gobierno Nacional, en la medida en que los ingresos potenciales que podrían esperarse de la gestión tributaria finalmente no se materializan. "Esto, obviamente, distorsiona toda la planeación financiera que tiene que tener el Gobierno Nacional", afirmó. Sin embargo, el exdirector también señaló que, más allá de los recursos que ya no pueden recuperarse, el país aún tiene un amplio margen para mejorar el recaudo sobre la cartera pendiente, acotando que "esos cuarenta y siete coma siete billones no tienen el cálculo de los intereses", por lo que el valor total de la cartera podría acercarse a los $60 billones; un monto de recursos que representa, en su opinión, un potencial importante de recaudo si se aplican estrategias adecuadas de cobro. El exfuncionario planteó que una parte significativa de estos recursos podría recuperarse mediante mecanismos de normalización tributaria y acuerdos de pago que faciliten a los contribuyentes ponerse al día con sus obligaciones. "Aquí se debe mezclar zanahoria y garrote", señaló al describir la estrategia que, a su juicio, debería aplicarse. De acuerdo con su planteamiento, las herramientas blandas permitirían que los contribuyentes ponerse al día mediante reducciones en sanciones e intereses, mientras que las medidas coercitivas deberían aplicarse a quienes no respondan a estos mecanismos. Dijo que se trata de utilizar instrumentos como embargos, retenciones de saldos a favor o medidas cautelares sobre bienes. Junco considera que la Dian tiene espacio para mejorar su gestión en materia de acuerdos de pago, un mecanismo que permite a los contribuyentes regularizar sus obligaciones bajo esquemas de financiación; destacando que "la Dian está rezagada en acuerdos de pago", al referirse a la necesidad de fortalecer este tipo de instrumentos.