El hoyo Tradición enchulada
EL HOYO FUE, DURANTE DÉCADAS, una picada sencilla y generosa, ubicada en Estación Central
EL HOYO FUE, DURANTE DÉCADAS, una picada sencilla y generosa, ubicada en Estación Central. Para los que no eran del barrio, la peregrinación era necesaria para encontrarse con perniles, grandes prietas, longas, lenguas y arrollados, regados con pipeño y otros alcoholes. En fin. Que les llegó la "meiggsificación", vendieron, y ahora se encuentra El hoyo más arriba de Plaza Italia, en el hípster Barrio Italia (mientras parte de su personal persiste en la zona, en un local bautizado graciosamente como El hollejo).
Y he aquí que se puede citar a la llamada paradoja del barco de Teseo. O sea, la duda de si el barco sigue siendo el mismo, aunque le vayan cambiando todas sus partes, hasta que queda el puro nombre. En este caso, ya no es el barrio, parte del personal añoso se extraña, la decoración es más liguriesca que antaño..., pero las papas fritas son las mismas (hasta mejores). Y la oferta del comistrajo sigue bien castiza, así que fifty/fifty diremos.
Para empezar, una pichanga bien en regla ($9.900), aunque tacañísima con la cebolla en escabeche (media, no más). ¿Apitucamiento? Abundante en pickles, con trocitos de pernil y arrollado, y algunos de lengua en extremo blanda. Mucho, la verdad.
Para los fondos, y con una copa de vino algo piscinesca ($2.990 y del fino), un par de prietas ($9.900), con acompañamiento a lo pobre (4.990). El huevo frito bien hecho, a la antigua. Cebolla frita perfecta. Y las papas, únicas: largas y crujientes. A la par, un buen trozo de costillar de chancho con puré ($10.990+$3.990). Considerando que la marraqueta de la panera estaba fresquísima, todo calzó.
Siguiendo con un estilo light , una tremenda leche asada (realmente abundante, a $7.980) y turrón al vino ($4.990), con un agregado sorprendente, unas galletas que recuerdan a esas de agua sin sal, casi coloniales, y con unos pedacitos de chocolate que mejor que no, se sugiere.
La música estaba suave, pero al momento de la retirada, al parecer iba a haber algo de canto sobre un escenario. Se huyó raudamente.
En resumen: rico, abundante, evocador. Pero, eso sí, la cocina estuvo algo lenta, señores.
Condell 818, Providencia.