El lenguaje del papel
Para Teresa Cox y Rocío Muga, el collage es mucho más que cortar y pegar imágenes. Con el tiempo, y tras un intenso proceso de exploración visual, han descubierto que una composición bien trabajada puede narrar historias, expresar emociones y construir identidad. Una mirada que buscan transmitir en los talleres que durante marzo dictarán en galería NAC.
T eresa Cox y Rocío Muga se conocieron hace casi 30 años, mientras participaban en una comisión de corrección de título en el Duoc, institución en la que hacían clases. Como la sintonía fue inmediata, pronto comenzaron a idear proyectos en conjunto. Primero fundaron una pequeña oficina de diseño gráfico y, en paralelo, organizaron cursos de arte infantiles. Desde entonces son las Muga&Cox, nombre que se ha transformado casi en una marca registrada. Durante un tiempo se separaron por temas personales: Teresa se fue a vivir a Zapallar y Rocío pasó una temporada en Nueva York, aunque nunca perdieron contacto. Habían forjado una amistad, así que apenas regresaron sintieron que era momento de retomar aquel impulso artístico que desde siempre las había unido. Coincidieron en el collage como punto de encuentro, técnica que hoy las reúne en torno a dos talleres para adultos -de seis sesiones cada uno- que llevarán a cabo los días 23 y 26 de marzo en galería NAC (@mugacox).
"¿Por qué no le hincamos el diente a esto?", le dijo Rocío a Tere luego de haber investigado esta disciplina con mayor profundidad y descubrir el abanico de posibilidades y resultados que ofrecía. Y así lo hicieron: "Nuestro recorrido profesional está presente en lo que hoy hacemos", señala la dupla, cuyo objetivo es que las instancias formativas que realizarán "sean espacios de experimentación, aprendizaje y libertad creativa, donde los participantes puedan explorar nuevos lenguajes, narrar historias, expresar emociones y construir identidad a través de la composición". Para ellas, no se trata simplemente de revisar revistas, tomar una tijera y un pegamento e instalarse a recortar y pegar. Lo suyo va más allá: "Esta práctica tiene la capacidad de generar diálogos visuales con objetos que provienen de distintos contextos". Sin embargo -añaden-, la fuerza de una pieza final no está en la suma de los diversos fragmentos, sino que en la unidad que se origina entre ellos. Por ejemplo, la relación de una imagen con determinados colores o texturas, las capas, las formas, las transparencias, las luces, las sombras e incluso las proporciones terminan configurando el conjunto. Desde su perspectiva, ese es el verdadero desafío: "Lograr que una obra se articule a partir de múltiples fuentes, percibiéndose como un todo, y que su autor se reconozca en el trabajo que ha hecho".