Otra categoría en la que "Pecadores" de Ryan Coogler y "Una batalla tras otra" de Paul Thomas Anderson llegan con las mismas posibilidades y podrían repartirse los premios principales
Con dos favoritas llegando, perdón el hípico lugar común, cabeza a cabeza, la categoría de mejor película mantendrá el suspenso en una ceremonia que llega con apenas una clara favorita Jessie Buckley, actriz principal en los rubros más relevantes. Los Oscar se entregan mañana.
Pero en el último premio de la noche la cosa está seriamente dividida:
Pecadores de
Ryan Coogler y
Una batalla tras otra de
Paul Thomas Anderson. Por ahí se va a quedar la estatuilla.
Las restantes ocho competidoras van a tener que conformarse con premios en otras categorías pero no por acá. Son:
Hamnet de Chloe Zhao (en cines);
Marty Supreme de Josh Safdie (en cines);
Valor sentimental de Joachim Trier (en cines);
Frankenstein de Guillermo del Toro (en cines y Netflix);
El agente secreto de Kleber Mendonça Filho (en cines);
Sueños de trenes de Clint Bentley (en cines y en Netflix);
F1: La película de Joseph Kosinski (Apple TV) y
Bugonia de Yorgos Lanthimos.
El conjunto revela la amplitud temática, formal y presupuestaria que abarca el cine y cómo la temporada de premios es una prueba de vestuario de sus mejores ropas. Desde dramas familiares, comedias políticas, reconstrucciones de época, fantasías terroríficas, la dictadura brasileña y el camino del héroe de un jugador de ping pong hasta
Brad Pitt haciendo pinta en la zona de un circuito internacional, las 10 son, además, puro cine.
Una batalla tras otra ha ganado todo lo necesario para llegar con soltura. Además de estar nominada en 13 categorías, fue la mejor película en los Bafta, los Globos de Oro, los Critic's Choice, los premios de los sindicatos de directores, guionistas y productores, del National Board of Review y del American Film Institute. Fue la mejor película del año para la británica Sight & Sound, la estadounidense Film Comment y la segunda para la francesa Cahiers du Cinema; son las tres revistas cinéfilas canónicas.
Ninguna película con esa zafra de victorias perdió a mejor película en los Oscar.
Con todo esos antecedentes, ¿cómo es que puede llegar a perder? La respuesta es más simple de lo que parece:
Pecadores, que llega con 16 nominaciones. Su mayor impulso parece haber sido el triunfo aplastante en los recientes Actors, los últimos premios antes del Oscar de esta temporada, donde se llevó el reconocimiento a mejor elenco y a su protagonista,
Michael B. Jordan. Si a eso se suma el premio de la asociación de editores, tampoco ninguna película perdió con esa trifecta de antecedentes.
Los actores son la rama más populosa entre los votantes de la Academia y si a eso se suma que el entusiasmo por Una batalla tras otra parece haber decaído, el terreno parece más propicio para la otra.
Pecadores es la fantasía de la Academia: la posibilidad de premiar una película importante, elogiada por la crítica y que además le fue bien en la taquilla. No muchas de las que suelen nominarse recaudan casi 400 millones de dólares en todo el mundo.
Es una película despareja con una segunda mitad con vampiros que puede espantar a los votantes que, tradicionalmente, ven con recelo las películas de género menores como el cine de terror. Está hablando, sí, de cosas pertinentes y el tema racial puede alentar al votante progresista, aunque su aproximación da más para el debate que para la unanimidad.
Tiene eso sí, y se decía ayer en este mismo espacio, una de las grandes escenas del año: el número musical en que se sintetiza la cultura afroamericana con tanto ardor que termina convocando a los demonios blancos.
Variety, la revista especializada en los vericuetos de la industria, la tiene como la favorita en sus predicciones de este año, y suele ser una fuente confiable.
Es difícil de explicar por qué cayó el entusiasmo por Una batalla tras otra teniendo en cuenta que si esta conversación la teníamos hace tres semanas, estaba claro que iba a ser la ganadora (y para Variety era la favorita). Aún puede serlo y por ahora solo lo saben los que hicieron el escrutinio de la votación que cerró el 5 de marzo y en el que estaban habilitados para votar unos 11.000 miembros de la Academia, entre ellos una decena de uruguayos.
Sin ser la mejor de
Paul Thomas Anderson (el tema es discutible pero esas serían, en orden cronológico, Magnolia, Petróleo sangriento, The Master y El hilo fantasma) es un intenso relato sobre una distopía que está a la vuelta de la esquina. Las referencias a la coyuntura de la política interna estadounidense son inevitables desde sesgo ideológico puede resultar confuso.
Sin embargo, Anderson cuando quiere contar algo, lo hace con despliegue y la película además es un sincretismo de acción, comedia y comentario político siempre al borde de la parodia y la sátira. En combinación de géneros, igual, Pecadores es un poco más arriesgada.
Con el panorama así, es difícil jugarse por una: hace tiempo que el Oscar a mejor película no estaba tan polarizado y podría estar para cualquiera de los dos. Depende del espíritu del cuerpo de votantes, una impredecible masa de especialistas y conocedores.
Una posibilidad cierta sería que
Pecadores gane como mejor película y Paul Thomas Anderson (en su cuarta nominación y siendo uno de los grandes cineastas de su generación) como mejor director.
Si a uno le dieran a elegir, capaz que preferiría el optimismo disimulado en nihilismo y el ritmo de Marty Supreme, lo nórdicamente familiar de Valor sentimental, la calma zen de Sueños de trenes o hasta el delirio apocalíptico de Bugonia. Pero los que eligen son ellos.