El almirante Padilla
Ha servido para mucho la noticia desconcertante de la producción del largometraje Padilla
Ha servido para mucho la noticia desconcertante de la producción del largometraje Padilla. Por supuesto, para recordar la vida de aquel prócer colombiano, discriminado por su ascendencia parda, que luego de luchar en las guerras de independencia fue ejecutado en la plaza de Bolívar de Bogotá -se le acusaba de participar en los levantamientos de Cartagena y en la Conspiración Septembrina- por órdenes de Simón Bolívar. Pero también ha sido útil la revelación de que se prepara esa biografía liderada por RTVC, que ha sido financiada en buena parte con dineros del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y que cuenta con una breve aparición del presidente Petro, para preguntarse por los criterios que se han estado usando en la asignación de recursos públicos para lo audiovisual durante este gobierno. Hace un par de días se conoció que más de trescientos talentos del sector, agrupados por la Asociación Colombiana de Actores y Actrices, el Sindicato Alianza Nacional de Trabajadores Audiovisuales y la Academia Colombiana de Cine, entre otros, enviaron un derecho de petición al Mintic y a RTVC en el que se llama a una reunión del gremio y a una rendición de cuentas que aclaren las decisiones de estos años y respondan las preguntas que se hacen los miembros de la industria. ¿Por qué se dejó de abrir la convocatoria de RTVC, que entregaba seis mil millones de pesos, desde el 2023? ¿Por qué no solo se redujo el presupuesto de la convocatoria Abre Cámara, sino que se les entregó directamente a algunas series? ¿Por qué se suspendió el mercado de coproducción de Señal Colombia desde 2024? El sector audiovisual es un orgullo del país construido a puro pulso desde los primeros gobiernos de este siglo. Y, sin duda, merece esas respuestas. editorial@eltiempo.com