Lunes, 16 de Marzo de 2026

Señales de alerta

ChileEl Mercurio, Chile 16 de marzo de 2026

La suspensión de casi todas las protestas durante los cuatro años de gobierno de Boric ratifica las sospechas.

Varios hechos de violencia, algunos de clara intención política y otros que deben dilucidarse completamente antes de ser interpretados, debieran actuar como una señal de alerta para el nuevo gobierno. Si antes se especulaba que una vez que la derecha volviera a gobernar, la izquierda como oposición retomaría sus prácticas de realizar violentas protestas, pocos anticipaban que en cuanto asumiera el nuevo gobierno ya asomaran los primeros síntomas.
La primera noche posterior al cambio de gobierno, con todos los invitados aún en Chile, se registraron asomos de manifestaciones con algunos incidentes en Plaza Baquedano. Asimismo, se produjeron otros encuentros con atisbos de violencia que afectaron a un grupo identificado por los atacantes como asesores del nuevo gobierno, como también fue hostigado el subsecretario de Relaciones Exteriores.
En cuanto a la situación del ex convencional constituyente Rodrigo Rojas Vade, las primeras señales apuntaban a una golpiza por motivos políticos, pero recientes trascendidos de las investigaciones se dirigen en otra dirección y, por tanto, hacen aventurado sacar alguna conclusión. El señor Rojas Vade estaba completamente apartado de la política desde su caída en desgracia luego que se descubriera que su presentación como candidato a la Convención había sido sostenida en un grave engaño, algo reconocido por él mismo. Pero eso no ha sido impedimento para que distintos personeros de oposición, incluyendo un senador comunista, dieran a conocer, con toda seguridad, una interpretación política, fruto de reacciones interesadas más que de un análisis completo de los antecedentes.
Con menos elementos de juicio, ya la izquierda había mostrado su intención de achacar a algunas empresas y aprovechar políticamente la desaparición de Julia Chuñil, si bien después la investigación de la fiscalía apuntó en otro sentido.
Las imágenes que proyecten los bandos políticos sobre la acción de las autoridades serán importantes para establecer ciertas percepciones iniciales de la marcha de los asuntos nacionales. Unos, como incluso quedó en evidencia el fin de semana con la performance de algunos artistas nacionales e internacionales en el festival Lollapalooza, intentarán proyectar la idea de que Chile está gobernado por extremistas de derecha que suelen usar la fuerza para intimidar a sus adversarios. Pero si bien esa táctica puede tener algún éxito en la imagen internacional del Gobierno, en especial donde la prensa de izquierda tiene buena aceptación, la mayoría de los chilenos, en cambio, se han formado una idea distinta, sobre todo después de los hechos violentos de 2019.
Prima aquí la impresión de que quienes impulsan la violencia son grupos de izquierda que pretenden desestabilizar al nuevo gobierno. Del mismo modo, la suspensión de casi todas las demostraciones de protesta durante los cuatro años de gobierno del expresidente Gabriel Boric, pese a muchos hechos que habrían justificado en ciertos grupos sociales algunas manifestaciones, ratifica las sospechas.
El Gobierno que recién asume haría bien en observar cuidadosamente estos acontecimientos y en ponerles fin empleando para ello el imperio de la ley.
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