Pentágono prevé acciones militares en la región
Los bombardeos contra lanchas del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico serían solo el comienzo de una agresiva campaña contra el crimen organizado, en la que no se descartan ataques unilaterales en otros países ni el envío de tropas estadounidenses
Los bombardeos contra lanchas del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico serían solo el comienzo de una agresiva campaña contra el crimen organizado, en la que no se descartan ataques unilaterales en otros países ni el envío de tropas estadounidenses. Eso, al menos, fue lo que dijo el martes Joseph Humire, subsecretario de Defensa para la Seguridad Nacional, durante una audiencia convocada por el Comité para los Servicios Armados de la Cámara de Representantes. "Esto es apenas el comienzo", afirmó el funcionario al explicar que el Pentágono evalúa ampliar las operaciones más allá del mar, incluyendo posibles ataques contra rutas y escondites de carteles en tierra, en coordinación con fuerzas locales. Humire aseguró que la campaña ya muestra resultados. Según dijo, el tráfico de embarcaciones sospechosas cayó un 20% en el Caribe y un 25% en el Pacífico oriental desde el inicio de las operaciones. El funcionario también confirmó que EE. UU. ya comenzó operaciones conjuntas en tierra con las fuerzas de países aliados. Mencionó, en particular, acciones recientes con el ejército ecuatoriano contra grupos vinculados al narcotráfico. Sin embargo, evitó descartar la posibilidad de que, en el futuro, Washington actúe de manera unilateral en territorio de países sudamericanos y no quiso descartar el envío de tropas a otros países. Añadió que la administración ha dejado claro que "los narcoterroristas y las potencias hostiles no encontrarán refugio en ningún lugar de nuestro hemisferio". Desde septiembre, según cifras del Departamento de Defensa, al menos 157 personas murieron en 45 bombardeos contra lanchas vinculadas al narcotráfico en aguas cercanas a Suramérica. En paralelo, más de 15.000 militares estadounidenses han sido desplegados en la región en misiones de interdicción, entrenamiento y control de rutas, aunque parte de ese contingente fue reducido debido al conflicto en curso con Irán. Pero esas afirmaciones fueron rápidamente cuestionadas por legisladores demócratas, quienes pusieron en duda tanto la efectividad como la legalidad de la estrategia.