Sábado, 21 de Marzo de 2026

Más que cambiar, evolucionar

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de marzo de 2026

El debate sobre el futuro de Colombia lo damos todos y, con frecuencia, se queda en la punta del iceberg

El debate sobre el futuro de Colombia lo damos todos y, con frecuencia, se queda en la punta del iceberg. Hablamos de lo que vemos -de lo que duele, de lo que no funciona-, pero el verdadero problema no está en la superficie. Está debajo del agua. Cuando se ha estado en lo público -cuando se ha gestionado, cuando se ha tenido que tomar decisiones- se entiende que el problema no está en la superficie, sino en una estructura densa, compleja y difícil de mover, que explica por qué cambiar las cosas es mucho más difícil de lo que parece. Por eso, quizás nos hemos estado haciendo la pregunta equivocada. Hablamos de cambio, de romper con lo anterior. Pero tal vez lo que necesitamos más que cambiar es evolucionar. El desafío del próximo líder del Ejecutivo, además de ganar una elección, será construir las bases de esa evolución. Porque el problema no es solo quién llega, sino quién sabe hacer que las cosas pasen. Colombia está bien diagnosticada; las necesidades están identificadas y son sentidas por la gente. Pero tiene un problema serio de ejecución. Basta ver lo que ocurre en la vida cotidiana: ciudadanos que hacen filas durante horas para un servicio, que regresan días después porque el sistema "no está actualizado", o que deben volver a presentar documentos que el propio Estado ya tiene. Mientras tanto, en el papel todo funciona; en la práctica, no. Según el propio Departamento Nacional de Planeación, los niveles de cumplimiento de los últimos tres planes de desarrollo se han mantenido en un promedio de 70 a 80 %. Una cifra que, al mirar el detalle, esconde un patrón de metas incompletas, rezagos importantes, sectores que avanzan más lento que otros y territorios donde el Estado llega tarde o no llega. No se trata solo de cuánto se cumple, sino de cómo se cumple, dónde se cumple y para quién se cumple. Porque ahí, debajo del iceberg, es donde la gestión del Estado comienza a fracturarse. Evolucionar es entonces una tarea pendiente, parte de un proceso natural. No ocurre de un momento a otro ni parte de cero, se construye sobre lo que existe, se corrige, se adapta y mejora en el tiempo. La evolución es entender que la gestión administrativa del Estado no necesita empezar de cero cada cuatro años, sino que hay unos mínimos que deben transformarse de manera sostenible en el tiempo, a partir de la innovación, la transparencia, la eficiencia y la inclusión.< Un Estado con capacidad de transformar sin destruir, que simplifique su burocracia, modernice sus procesos y haga de lo público un espacio ágil y cercano. No se trata de tener más o menos instituciones, sino de que funcionen mejor. Un Estado con inteligencia para decidir mejor. No podemos seguir operando con información fragmentada, con sistemas que no dialogan entre sí y con decisiones que no se basan en evidencia. Evolucionar implica incorporar tecnología, información, pero, sobre todo, criterio. Un Estado con la disciplina para ejecutar, porque los recursos que existen no siempre se convierten en resultados. Gobernar es organizar ingresos, priorizar, contratar bien, hacer seguimiento y lograr que cada peso público tenga impacto real en la vida de las personas. Un Estado con una transparencia que genere confianza; que se deje ver, rinda cuentas, abra su información y permita que los ciudadanos entiendan lo que ocurre. La transparencia como base de la legitimidad. Y todo esto solo tiene sentido si ocurre para todos. Si la evolución institucional logra cerrar brechas, incluir, reconocer y servir a quienes históricamente han estado por fuera. No es una tarea menor. Porque los países no se transforman solo cuando eligen nuevos líderes sino cuando sus instituciones y sus ciudadanos evolucionan. Colombia ya no necesita más promesas de cambio desde la superficie. Necesita, con urgencia, la capacidad de evolucionar de forma sostenible, con una estructura institucional que funcione de manera eficiente, transparente e inteligente, al servicio de la gente.
El problema es de fondo
Patricia Rincón Mazo
No es una tarea menor. Porque los países no se transforman solo cuando eligen nuevos líderes sino cuando sus instituciones y sus ciudadanos evolucionan.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela