Lunes, 23 de Marzo de 2026

Entrevista estelar

ColombiaEl Tiempo, Colombia 22 de marzo de 2026

Federico Lara, en Cambio, tuvo la brillante idea de sentar juntos a Paloma y a Oviedo a esculcarles sus diferencias conceptuales

Federico Lara, en Cambio, tuvo la brillante idea de sentar juntos a Paloma y a Oviedo a esculcarles sus diferencias conceptuales. Y como desde luego las hay, la natural expectativa era que su exposición debilitara esta fórmula presidencial. Pero sucedió lo contrario: que se fortaleció en torno a la divergencia. Conclusión, lo de Cambio fue un hit periodístico, pero también un hit electoral, como vino a corroborarse con la encuesta de RCN de GAD3, de la que su director en Colombia, Narciso Michavila, concluye que Paloma es la que más posibilidades tiene en segunda vuelta de derrotar a Cepeda. La pareja ventila sus diferencias de forma frentera y espontánea. Pero la gran mayoría de los temas por los que se les preguntó solo tienen en el país un interés de nicho, como el matrimonio gay o la adopción entre parejas del mismo sexo. No se evidenciaron diferencias sobre los problemas que realmente afectan transversalmente al país, y que nos llevan al abismo del inmanejable déficit presupuestal, del "shu- shu- shu" de la salud, de la inefectividad de la ley y de la justicia ante la violencia y de una constituyente que no solo cambiaría la Constitución, sino todo el régimen constitucional, borrando del mapa la garantía de los pesos y contrapesos de los tres poderes públicos de donde salen los obstáculos que, según Petro, no lo han dejado gobernar. Luego, en la entrevista de Semana, Yesid Lancheros tocó varios de estos temas con Abelardo y Restrepo, su vice, y se evidenció que entre la pareja no existen diferencias en asuntos tan trascendentales. Ni siquiera sobre la delicada polémica de permitir el porte legal de armas entre la ciudadanía. Abelardo aprovechó para anunciar que no aceptará apoyos institucionales de los partidos políticos. ¿Se quiso adelantar al anuncio de que ese apoyo estaba ya resuelto a favor de Paloma y por eso resolvió jugarle al cartel de la moral? Que puede que, electoralmente, no le funcione. Porque sin el apoyo de los partidos -si bien es cierto que sus activistas trabajan menos para las candidaturas presidenciales que para las suyas- también lo es que tienen diputados, concejales, representantes, senadores, alcaldes y gobernadores en todo el territorio nacional. No contar con su apoyo dejará al ‘tigre’ algo solo. Abelardo despierta un gran fervor que se traduce en una base muy sólida que lo hace difícil de derrotar. Pero puede que no le quede tan fácil guerrear electoralmente "a palo seco", solo acompañado de la costosa utilería de fuegos artificiales que copia de Shakira. A Abelardo solo lo sostendrá la opinión, mientras Paloma tendrá opinión y aparatos políticos. Con ambos sucede una curiosidad: la oposición a Cepeda se la pasa suspirando para que Paloma y Abelardo se unan antes de la primera vuelta. Pero numéricamente nada sugiere que Cepeda gane en primera vuelta. No hay ninguna razón lógica por la cual Uribe deba cancelar a alguno de los dos, cuando competirán entre sí en primera vuelta, y de entre los dos solo saldrá uno apoyado por el otro (como lo han anunciado en todas las formas posibles, con la metáfora de que el que pierda le cargará las maletas al que gane), para derrotar a Cepeda en segunda vuelta. La incógnita de cuál lo hará duplica el ambiente del interés público, que sería menor de solo estar uno de los dos. Y así como las dos entrevistas comentadas salieron bien, a la primera pareja por su diversidad y a la segunda por su homogeneidad, sería muy interesante ver una confrontación de una tercera pareja, la de Iván Cepeda y Aída Quilcué. Porque aquí el asunto no se mide con preguntas de temas de nicho, y tampoco darían abasto preguntas sobre problemas más trascendentales. Con Cepeda y Quilcué pasa algo aún más difícil de resolver: qué sucedería si, en caso de ganar en segunda vuelta, y llegada la situación de que algo indeseable pase con la salud del candidato (como se suele decir, que Dios no lo permita), a ella le toca asumir la presidencia. La curiosidad de por qué escogió a Quilcué como fórmula no se resuelve respondiendo, como lo hizo Cepeda, que porque hay 70 pueblos indígenas en exterminio. La pregunta no es esa. Sino si la señora Quilcué, por los avatares del destino, tuviera que asumir la presidencia de Colombia, ¿cómo manejaría el asunto de la autonomía indígena? ¿Cuál será la ley, el tipo de autoridad, la modalidad de justicia, el estilo de medicina, que por Constitución tienen amoldados a su gusto ancestral los pueblos indígenas, y que están formulados en términos bien distintos a las costumbres que usamos el resto de los 50 millones que habitamos Colombia? ¿Cómo manejará el conflicto que necesariamente se presentaría con una presidenta indígena entre las normas de las minorías étnicas y el marco jurídico general en todas las ramas que rige a la mayoría de los colombianos? Esa sería una entrevista estelar.
Parejas de parejas
María Isabel Rueda
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