Cumbre borrascosa: ¿quién está a cargo?
El consenso se fue de la política, la economía y, en general, de las actividades humanas
El consenso se fue de la política, la economía y, en general, de las actividades humanas. Como asidero colectivo más sólido que las mayorías, apenas sobrevive en la discusión pública y privada. Se ha optado por la imposición de las decisiones autoritariamente, o por la dictadura de las minorías derivada de la adicción ideológica, de los círculos cerrados de las redes, religiones, etnias y soberbias. Ronda sin él la guerra global. El dogma deviene autoritarismo. Lo sustituye otro dogma más autoritario. El caos de las redes es inatajable hasta que se logre un consenso, casi imposible, sobre cómo usarlas para evitar la destrucción de los asomos de civilización que estábamos teniendo en el mundo. El contexto dogmático y cibernético, agravado por extracciones, embargos y guerras en varias zonas vitales, rodeó a principios de este mes en Miami una reunión muy importante, por peligrosa, citada por Trump. Se trata de la cumbre para formar el Escudo de las Américas. Cumbre, por los asistentes: Trump, Bukele, Noboa, el electo Kast, Milei, Mulino, Asfura, la trinitaria Persad-Bissessar; Paz, hijo de Paz Zamora, Chaves, Abinader, el guyanés Alí y Peña. Peligrosa, por lo excluyente en materia ideológica y de tamaño territorial, político y económico. Una campaña continental contra el crimen organizado resulta inane sin Canadá, de un lado, y sin México, Brasil y Colombia, de otro, los tres alojadores y víctimas de esa amenaza. La convoca el país con las más poderosas fuerzas de seguridad, principal protagonista del consumo de drogas ilícitas y del lavado de dinero derivado de ellas, pero no basta. ¿Qué se pretende al excluir de la Cumbre a los tres grandes latinoamericanos? ¿Mover el voto a la derecha? ¿Atacar blancos en su territorio sin consentimiento, alegando "falta de cooperación"? ¿Neutralizar a China en el continente, sin la opinión de Canadá, Brasil, o México? ¿Controlar la migración ilegal, sin nosotros, en el Darién? ¿Pasar a la ofensiva militar unilateral, con complicidad regional? ¿Simplemente doblegarlos? El formato del Escudo Hemisférico, concretado con Trump sentado y los otros doce de pies a sus espaldas, consolida la división regional. ¿Saca a China, controla las mafias o la migración? No. Ecuador arrancó operaciones combinadas en medio de los aspavientos de Petro. Una cosa es la razón de Noboa por falta de cooperación colombiana, y otra, que, con ánimo vindicatorio, vaya a adelantar operaciones con EE. UU. en nuestro territorio, sin aprobación. La borrascosa cumbre se desarrolló con el eco de acontecimientos que sacudieron, y alegraron, a Venezuela; cuando están al máximo la presión y una posible negociación para cambiar el apagado régimen dictatorial de Cuba; cuando la suerte en Irán y Ucrania no está echada y pesa sobre la seguridad, la carrera nuclear y la economía. Trump rebaja su favorabilidad, dejando dudas sobre si tendrá mayorías en el Congreso en las elecciones de noviembre y sobre si realmente está a cargo de la Oval. Los lapsus recientes parecen confirmatorios de que tal vez no. Por esas dudas Cuba, Delcy, Jamenei y Putin aguantan. Los intereses de EE. UU. en la lucha antidrogas, el crimen organizado y la migración van de la mano de los de una Colombia otra vez agobiada por las mafias y el avance territorial de sus derivados violentos. A la fortaleza del narco, agreguemos la debilidad que el Gobierno ha inoculado en las FF. AA., vitalmente aperadas, entrenadas y coordinadas con inteligencia de los EE. UU., con los que nuestras relaciones políticas son apenas de convivencia, adobadas con sanciones y la erosión de la relación comercial, la inversión y el apoyo bipartidista. Ni Marco Rubio ni la DEA olvidaron invitarnos. La iniciativa no es cuestión de méritos sino de intereses. Con nuestra ausencia, buscada, perdemos Colombia y EE. UU. Elijamos nuevo rumbo. No podemos modificar por ahora el de la Casa Blanca. Cambiemos entonces el de la Casa de Nariño.
Cuestión de intereses
Luis Carlos Villegas