Domingo, 22 de Marzo de 2026

Los lastres que frenan la economía y la ruta para reactivar el crecimiento

ColombiaEl Tiempo, Colombia 22 de marzo de 2026

Luego de crecer durante el año pasado 2,6 por ciento, ya por debajo de las expectativas, la actividad económica frenó aún más su ritmo y durante enero a duras penas avanzó 1,55 por ciento frente al mismo mes de 2025

Luego de crecer durante el año pasado 2,6 por ciento, ya por debajo de las expectativas, la actividad económica frenó aún más su ritmo y durante enero a duras penas avanzó 1,55 por ciento frente al mismo mes de 2025. Los sectores que mostraron los mejores resultados fueron la administración pública y defensa (4,49 por ciento), los servicios de luz, gas y agua (3,06 por ciento) y el comercio (2,59 por ciento), que lograron mantenerse en terreno positivo. Sin embargo, las noticias no son tan buenas para el sector agropecuario ni la minería, que sufrieron una caída del 2,39 por ciento. "La locomotora del agro se está desacelerando poco a poco", aseguró el exministro de Agricultura Andrés Valencia. Factores como la revaluación del peso, la menor producción de grano y la caída de los precios internacionales le están pasando factura al café, que hasta hace poco jalonaba los buenos resultados del agro. A este difícil escenario se sumaría un incremento en los costos de los fertilizantes por causa de la guerra en Irán. ‘El panorama no parece ser optimista’, advirtió Andrés Valencia. Los resultados negativos también alcanzaron a las actividades financieras y de seguros, que bajaron 1,29 por ciento. Por el lado de las industrias manufactureras y la construcción, el retroceso fue del 0,97 por ciento. Pero ese dato del Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE) que reveló el Dane esta semana viene acompañado de otros hechos sobre los que se habla menos. Por ejemplo, al revisarla mes a mes, la actividad económica no crece desde julio del año pasado. De hecho, la actividad en enero es 1,6 por ciento menor que en aquel mes, según los datos del ISE ajustados por efecto estacional; es decir, se calculan limpiando los factores de temporada para permitir la comparación entre meses. Al ver enero frente a julio, hay caídas notables. La industria y construcción retroceden 4,2 por ciento, mientras que las actividades primarias, que conjugan agro y minerales, reportan una caída de 3,2 por ciento en esos seis meses. Optimismo para 2026 Las actividades financieras y de seguros registraron un retroceso más fuerte al ser del 4,6 por ciento. Pese a este dato, Alejandro Lobo, jefe de Estudios Económicos de Asobancaria, aclaró que la situación de los establecimientos de crédito no es tan crítica. En su opinión, este resultado ha estado más influenciado por las aseguradoras. Debido a la emergencia invernal actual, se ha visto un aumento en las reclamaciones de pólizas, lo que golpea directamente las utilidades de esa parte del mercado. "Si bien el ISE comenzó en negativo, no somos pesimistas con lo que le depara al sector financiero el resto del año. Es más, los bancos arrancaron bien en cuanto a solvencia, desembolsos y cartera", aseguró. De hecho, en Asobancaria son optimistas y esperan que el sector cierre el año con un crecimiento cercano al 3,5 por ciento, cifra que sería superior al promedio de la economía colombiana. Sin embargo, advierten que hay factores estructurales que se pueden mejorar. Por ejemplo, consideran necesario revisar temas regulatorios y las emergencias económicas decretadas en los últimos meses, ya que estas medidas generan un ambiente de incertidumbre para la inversión. Industria, asfixiada Mientras el sector financiero mantiene un optimismo moderado, el panorama en la industria es distinto. El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, señaló que la caída responde a una "conjunción de factores" que han asfixiado al sector, como el incremento en los costos laborales y la guerra comercial con Ecuador, que generó aranceles del 50 por ciento calificados como "impagables". Además, la caída en la tasa de cambio le está quitando competitividad al sector, mientras que la crisis del gas ha obligado a muchas industrias a asumir "costos altísimos" al tener que recurrir a las importaciones. Otro tema que le juega en contra a la industria es la llegada de productos extranjeros a "precios de remate", especialmente desde China tras el cierre de mercados en Estados Unidos. Por eso, el presidente de la Andi celebró los recientes decretos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que fijan aranceles a las importaciones de acero (35 por ciento) y cerámicas (25 por ciento). "Nos demoramos mucho tiempo pidiendo esas medidas. Es una buena noticia ante los casos de competencia desleal, pero las cifras del ISE aún no contemplan ese efecto", aclaró. Entre estos factores no podían faltar las nuevas cargas establecidas en la reforma tributaria de 2022 y las tres emergencias económicas que ha decretado el gobierno del presidente Gustavo Petro en los últimos meses. "Es una conjunción de muchas cosas que han sido muy difíciles para la industria. Todas ellas se las hemos expresado permanentemente al Gobierno, pero como todos sabemos, el Gobierno no ha sido amigo de la industria ni de la producción nacional", aseguró el líder gremial. Ante esta crítica situación, Bruce Mac Master enfatizó en la necesidad de contar con un gobierno que entienda que no es posible sacar adelante un país si no hay desarrollo productivo y empresarial. "Cualquier gobierno de izquierda, por radical que sea, entiende que la única forma de producir bienestar, riqueza, oportunidades, trabajo e incluso impuestos es con un sector productivo muy exitoso. Ese es el caso de China", afirmó. Por el lado de la construcción, la caída de enero está directamente asociada a una menor ejecución de obra. Sin embargo, esta dinámica no afecta por igual a todos los segmentos. "La infraestructura de transporte ha mostrado una mayor resiliencia relativa, toda vez que nuestros indicadores —aunque muestran persistencia del rezago— aún se mantienen en terreno positivo", destacó la presidenta de la CCI, María Consuelo Araújo. Este escenario se explica, en parte, porque varios proyectos 4G han reducido su ritmo al acercarse a etapas finales, mientras que las iniciativas 5G aún no entran plenamente en fase constructiva. Ese desfase está generando un vacío en la actividad que se refleja en el ISE, a pesar de que el sector sigue aportando dinamismo frente a otros componentes de la construcción. A esta coyuntura se suman cuellos de botella en licenciamiento ambiental, gestión predial y consultas, así como condiciones de financiamiento más exigentes. Factores que, en conjunto, terminan retrasando obras fundamentales para mejorar los tiempos de viaje, los costos logísticos y la calidad de vida de las personas. Bajo esta premisa, la presidenta de la CCI considera que la recuperación del sector pasa obligatoriamente por acelerar la ejecución. En ese sentido, resulta clave destrabar procesos con cronogramas definidos, garantizar estabilidad jurídica en los contratos, especialmente en las APP, y asegurar condiciones de financiamiento que permitan sacar adelante los proyectos. En última instancia, el objetivo trasciende las cifras técnicas: "Se trata de que los proyectos entren en obra y le cumplan a la gente. La infraestructura no es un fin en sí mismo: es la vía para cerrar brechas, mejorar la competitividad y facilitar la vida cotidiana de millones de colombianos", enfatizó María Consuelo Araújo. Vivienda en mínimos La realidad de la vivienda también es complicada. Según el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, el sector se encuentra en una recesión técnica tras acumular 10 trimestres consecutivos de contracciones en su valor agregado. "Los niveles de actividad están en mínimos históricos; el problema estructural es que la oferta ya no cubre las necesidades de la demanda", advirtió el líder gremial, tras revelar que 2025 cerró con apenas 115.000 unidades iniciadas, el nivel más bajo desde 2012. Para Guillermo Herrera, estas cifras no solo responden a las altas tasas de interés e inflación de años anteriores, sino a la incertidumbre generada por el Gobierno Nacional. También cuestionó duramente la suspensión de programas como Mi Casa Ya y denunció un incremento de hasta el 15 por ciento en los costos de construcción, impulsado por el alza del salario mínimo y el encarecimiento de materiales. Mientras que para los industriales los aranceles han sido un alivio, para los constructores significan una presión adicional a los costos. Las barras corrugadas, que son el insumo más importante, deberán pagar un arancel de hasta el 35 por ciento. "Esos factores están generando desincentivos a la inversión. El año pasado se cancelaron 31.000 unidades que se iban a lanzar al mercado y los desistimientos superaron las 30.000 viviendas VIS", manifestó el presidente de Camacol. Además, no entiende cómo el Gobierno pretende bajar los precios de la vivienda para corregir distorsiones que él mismo generó con el aumento del salario mínimo, al tiempo que insiste en encarecer los costos vía aranceles. Por eso, fue tajante al expresar su falta de confianza en la política de vivienda actual, señalando que el prometido plan de reactivación de 2023 resultó en lo contrario. No obstante, se mostró optimista frente a la intención de la mayoría de los candidatos presidenciales de reactivar Mi Casa Ya, con la excepción de Iván Cepeda. Para recuperar el rumbo, Guillermo Herrera propuso una hoja de ruta clara: revertir las políticas arancelarias "nocivas", recuperar los incentivos de ahorro en cuentas AFC, promover la compra de vivienda por parte de extranjeros y agilizar los trámites de habilitación de suelos en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT).
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