EE.UU. e Irán lanzan amenazas por el futuro del vital estrecho de Ormuz
Trump le dio hasta hoy a Teherán para desbloquear el transporte de crudo por el paso marítimo.
A tres semanas del inicio del conflicto en Medio Oriente, toda la atención está centrada en el estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde pasa gran parte de las exportaciones de petróleo mundial y que Irán ha bloqueado en represalia por la ofensiva de EE.UU. e Israel. Hoy se cumple el plazo límite para el ultimátum lanzado por Donald Trump, aunque Teherán se mostró desafiante ayer.
Irán amenazó con destruir infraestructuras claves en Medio Oriente tras el ultimátum del Presidente estadounidense, quien advirtió que atacaría centrales eléctricas iraníes si no se reabre el estrecho de Ormuz antes del lunes.
El cruce de amenazas avivó la preocupación sobre las plantas de energía, tras más de tres semanas de una guerra que reta a la economía global por la posibilidad de que la fuerte alza del petróleo genere inflación. El bloqueo iraní ha hecho que por la vía solo pase alrededor de un 5% de su volumen previo a la guerra, según la consultora Kpler.
Si no se reabre esta vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos, "Estados Unidos atacará y arrasará sus diversas centrales eléctricas, !empezando por la más grande¡", dijo Trump la noche del sábado.
Cierre "completo" del paso marítimo
Irán replicó de inmediato. El poderoso presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, amenazó con destruir "irreversiblemente" las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua de la región. Además advirtió que esto hará subir los precios del petróleo por "mucho tiempo".
Durante el fin de semana, autoridades militares iraníes endurecieron aún más el tono. El mando operativo del Ejército, Jatam Al Anbiya, afirmó que si Washington concreta ataques contra las plantas eléctricas iraníes, el estrecho de Ormuz será cerrado "completamente" y no volverá a abrirse hasta que las instalaciones energéticas dañadas sean reconstruidas.
La Guardia Revolucionaria también advirtió que, en caso de que Estados Unidos ataque el sector energético iraní, las empresas con capital estadounidense y las instalaciones energéticas de países que albergan bases militares de Washington en la región podrían convertirse en objetivos legítimos. Según el mensaje difundido el domingo, esa represalia formaría parte de una estrategia para responder a cualquier intento de forzar la reapertura del estrecho.
La crisis también ha elevado la presión internacional sobre Teherán. Más de veinte países -entre ellos varios europeos y Estados del Golfo- emitieron durante el fin de semana una declaración conjunta en la que condenaron el bloqueo y señalaron que están dispuestos a cooperar para garantizar la seguridad de la navegación en esta ruta.
Ayer también, el secretario del Tesoro, Scott Bessent dijo que Estados Unidos podría tener que intensificar sus ataques a Irán para poner fin a la guerra.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo pasa por esta vía marítima, lo que hace que cualquier interrupción prolongada tenga efectos inmediatos en los mercados energéticos y en la economía global.