"Turbación", lo nuevo de la ganadora del Cervantes, y la reedición de "La última noche de Dostoievski" llegaron a librerías la misma semana. Tienen 34 años de diferencia y varios puntos en contacto.
La primera semana de marzo dejó una imagen poco habitual en las librerías uruguayas: dos libros de Cristina Peri Rossi conviviendo en vidrieras y mesas de novedades, publicados por editoriales distintas. Por un lado, Turbación, su nuevo libro de relatos, editado por HUM. Por el otro, la reedición de La última noche de Dostoievski, una novela de 1992 que durante años estuvo descatalogada y que ahora rescata Seix Barral. Más que una coincidencia, la escena condensa un proceso que se viene afirmando desde hace tiempo: el regreso sostenido de su obra a las librerías, o, mejor dicho, la reparación de una ausencia injusta.
En este marco, el rol de HUM en conjunto con Estuario Editora ha sido clave. Desde mucho antes de que la autora recibiera el Premio Cervantes en 2021 considerado el Nobel de la literatura en español, el sello publica sus novedades en narrativa y rescata obras fundamentales como Evohé (1971), La nave de los locos (1984) y Solitario de amor (1988). A su vez, en 2024 lanzó Cita en Montevideo, un libro-objeto que reúne fotos desconocidas, una selección de textos de todas sus épocas a cargo de Lil Castagnet y Néstor Sanguinetti, y numerosos materiales inéditos.
Por si fuera poco, 11 de los 16 títulos de este catálogo están disponibles de forma gratuita en Biblioteca País. Nunca fue tan accesible para el lector uruguayo sumergirse en la obra de una escritora esencial que lleva más de medio siglo radicada en España. A eso se suma su producción en poesía, publicada desde hace años por la editorial española Visor, con títulos recientes como Fata Morgana (2024) y La ronda de la vida (2023).
Así, su obra vuelve a estar disponible como un conjunto, aunque todavía queden títulos por recuperar, en un proceso que sigue en marcha y que no descansa. A los 84 años, Peri Rossi sigue escribiendo. "Escribo contra la muerte, contra la fugacidad, contra las injusticias. Escribo porque amo las palabras y porque hacen música en mis oídos. También porque me permiten superar la realidad de la enfermedad o cualquier otra realidad desagradable", le dijo a El País en 2022.
En ese contexto, la publicación simultánea de Turbación y la recuperación de La última noche de Dostoievski permiten leer ambos libros en espejo. No se trata solo de una novedad y un rescate. Ambos libros dialogan a partir de una serie de puentes en torno al deseo, uno de los núcleos persistentes de su escritura, donde la autora se detiene menos en su intensidad que en la dificultad de ordenarlo.
Esa tensión aparece formulada en La última noche de Dostoievski. "Cuando un deseo se extingue, quedamos desnudos, inermes, desprovistos, impotentes", afirma Jorge, su protagonista, en plena sesión de psicoanálisis.
Esa lógica reaparece, con otras formas, en Turbación. En el relato que le da nombre al libro, Doña Cora una mujer de 52 años, acostumbrada a una "vida sin sobresaltos" ve alterada su rutina por la irrupción de una escritora. "Había vivido cosas que ni siquiera podía imaginar. Eran como puertas que se abrían a una edad en que la mayoría de las mujeres que yo conocía empezaban a pensar que su vida se había agotado", asegura.
En ambos libros, ese intento de ordenar el deseo encuentra un mismo escenario: el consultorio. Allí transcurren las zonas decisivas de La última noche de Dostoievski y de los tres relatos de Turbación. Es en ese espacio sostenido por el diálogo con los analistas donde los personajes ensayan una forma de poner en palabras lo que les ocurre. Allí buscan darle sentido a aquello que se resiste a ser ordenado.
En la novela reeditada, ese proceso se concentra en Jorge, un periodista a punto de cumplir 40 años, frustrado con su trabajo en una revista y atrapado por el juego. Lo que lo atrae no es la posibilidad de ganar, sino la lógica misma del azar, ese territorio impredecible que remite a la obra de Dostoievski, su escritor de cabecera: "Solo en el juego nada depende de nosotros". Sin embargo, detrás de esa compulsión aparece un vacío que el juego no puede llenar. "A veces, creo que gano en el juego porque ya no puedo ganar ninguna otra cosa", dice.
Ese vacío se traduce en una relación de poder con la fortuna esa "mujer bella y esquiva" y con las máquinas tragamonedas: "No veo la hora de acariciarla, seducirla, oírla cantar, hundirle monedas como balas, despojarla, humillarla, violarla".
Esa misma dinámica de dominación y posesión aparece en el cuento Turbación, aunque modulada por las convenciones de la relación conyugal. Allí, la tensión se manifiesta en la intimidad de Doña Cora, cuando evoca su noche de bodas y el impacto de descubrir el cuerpo desnudo de un hombre por primera vez. "Me dio mucho miedo. Venía hacia mí, excitado, eufórico, me eché a llorar", admite.
A la vez, ambos libros examinan con maestría la relación de poder entre analista y paciente, una zona que Peri Rossi frecuentó en otros momentos de su obra, como en "Ne me quitte pas", de Los amores equivocados (2015). Allí el vínculo se organiza como un intercambio desigual: uno "compra" comprensión y escucha; el otro interviene, interpreta y descoloca. Ese desajuste se vuelve explícito en "Sesión", de Turbación, que abre con una pregunta demoledora: "¿Su madre la quería?".
Otro de los puentes más interesantes entre ambos libros es la irrupción de la literatura como mecanismo de transformación vital. Hacia allí apuntan las sesiones de Jorge en la novela, mientras que las sugerencias de lectura de la escritora que irrumpe en la vida de Doña Cora terminan por alterar su dinámica de pareja. "De noche, en la cama, yo quería leer. Él, como siempre, quería follar (...) Leer me resultaba muchísimo más grato".
En ese sentido, las citas que se filtran en los textos terminan de expandir las historias. En la novela, Jorge recurre a Dostoievski para justificar su adicción al juego; en "Turbación", en cambio, se despliega un juego más sutil: entre paréntesis, Peri Rossi incorpora varios de sus poemas sobre el deseo y la escritura. El lector curioso puede así construirse una suerte de antología secreta que revela un nuevo espejo sobre una obra inagotable.