Integridad ambiental: el desafío de medir reducciones reales
En un escenario donde empresas y gobiernos anuncian compromisos de carbono neutralidad, reducción de emisiones y financiamiento climático, la integridad ambiental se ha convertido en el principal reto para garantizar que estas afirmaciones sean reales
En un escenario donde empresas y gobiernos anuncian compromisos de carbono neutralidad, reducción de emisiones y financiamiento climático, la integridad ambiental se ha convertido en el principal reto para garantizar que estas afirmaciones sean reales. La discusión ya no es solo cuánto se reduce, sino si esas reducciones son medibles, verificables y confiables. Como lo plantea Daniel Castro Jiménez, Ph.D., líder de la maestría en Gerencia del Desarrollo Sostenible de la Fundación Universitaria Los Libertadores, la integridad ambiental es la condición esencial de cualquier mercado de carbono: sin ella, los créditos se convierten en una "ficción contable verde". Uno de los principales riesgos es que los sistemas de medición sean más permisivos que la realidad física del clima. En palabras de Castro, el problema de fondo es que la contabilidad climática no puede ser más flexible que la atmósfera. Para evitar la sobreestimación de las reducciones, Camilo Andrés Montaña, director general de Versa, explica que es fundamental contar con metodologías claras y alineadas con estándares técnicos y regulatorios, así como con procesos de validación por organismos independientes que verifiquen que las cuantificaciones se realizaron correctamente. En esa misma línea, Germán Yaír García, socio fundador y director de innovación de Versa, señala que los proyectos deben basarse en referentes técnicos definidos por autoridades nacionales e internacionales, evitando el uso de valores que sobredimensionen las reducciones. Un elemento crítico, según Castro, es la línea base: la estimación de lo que habría ocurrido sin el proyecto. Si esta se sobreestima, los créditos generados también lo harán, afectando la integridad del sistema. El riesgo de la duplicidad Otro desafío clave es la duplicidad de los créditos de carbono. Castro explica que este problema es sistémico y puede ocurrir tanto dentro de un mismo mercado como entre países, cuando una misma reducción es contabilizada por múltiples actores. Para abordar este riesgo, el Acuerdo de París introduce mecanismos como los ajustes correspondientes, que obligan a los países a descontar de sus inventarios nacionales las reducciones que transfieren a otros actores. Montaña complementa que es necesario avanzar hacia plataformas globales donde converjan todos los proyectos de reducción, con créditos que tengan un número serial único y sean retirados una vez utilizados, lo que permitiría mayor transparencia en el sistema. Por su parte, García destaca que en Colombia ya existen herramientas regulatorias y tecnológicas, como la geolocalización, el monitoreo satelital y el uso de blockchain, que fortalecen la trazabilidad y evitan el uso duplicado de los créditos. Avances y limitaciones Aunque existen diversas metodologías para medir reducciones de emisiones, ninguna es perfecta. Castro señala que el debate actual gira en torno al equilibrio entre rigor científico, costos y escalabilidad. Entre los enfoques más utilizados se encuentran los sistemas de medición, reporte y verificación, el monitoreo satelital y los modelos avanzados de inventarios de emisiones. Sin embargo, cada uno presenta limitaciones. Por ejemplo, el monitoreo satelital permite cobertura global y datos continuos, pero no mide directamente las emisiones, sino concentraciones atmosféricas, lo que introduce incertidumbre en la atribución de fuentes.