Jueves, 26 de Marzo de 2026

La oda a la lucha armada que no existió

ArgentinaLa Nación, Argentina 25 de marzo de 2026

Muchísima gente que concurrió con las mejores intenciones el martes a la Plaza de Mayo para expresarse contra la dictadura 1976-83 y sus atrocidades no sabía, o tal vez no le importó, que los convocantes reivindicaban la lucha armada de los setenta

Muchísima gente que concurrió con las mejores intenciones el martes a la Plaza de Mayo para expresarse contra la dictadura 1976-83 y sus atrocidades no sabía, o tal vez no le importó, que los convocantes reivindicaban la lucha armada de los setenta. Mediante el slogan "que digan dónde están" la convocatoria puso en valor el dramático reclamo original de las Madres de Plaza de Mayo a los secuestradores de sus hijos. Pero el extenso documento que se leyó en el acto (3300 palabras) sin esperar demasiado se apartó del tema de las gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno militar para desgranar consideraciones ideológicas empaquetadas con cuestiones de actualidad política, desde el FMI y la reforma laboral hasta la ley de glaciares. Milei apareció nombrado ocho veces. Videla, ninguna.

El texto respalda la causa palestina, dice que Milei "está alineado con el sionismo genocida", condena "la agresión de Estados Unidos e Israel contra el pueblo de Irán" y exige que la justicia revierta la causa contra la exdiputada Vanina Biasi, del Partido Obrero, quien se encuentra procesada por verter expresiones antisemitas. Además pide "¡libertad a Cristina Kirchner!", a Milagro Sala y Facundo Jones Huala. Y exige "el aumento de las jubilaciones ¡ya!".

Pero con referencia a "las y los 30 mil detenidos-desaparecidos" dice al principio: "Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP o el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, la tradición guevarista del PRT-ERP, la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), o las tradiciones anarquistas, socialista y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de los cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel".

A Milei lo que más debe haberle molestado es que para referirse a su gobierno lo hayan ensamblado con su vice, a quien detesta. Bromas aparte, lo significativo es que a las organizaciones terroristas como Montoneros, FAP o ERP (no se sabe por qué no se menciona a las FAP -Fuerzas Armadas Peronistas-, de Envar El Kadri, ni a las FAR, guevaristas peronizados que recién en octubre de 1973 se fusionaron con Montoneros) ahora se las llaman, con candidez astronómica, "espacios".

Entre 1970 y 1972 a las organizaciones guerrilleras Perón por lo menos las definía con fraseología militar "formaciones especiales" (en enero de 1974, ya presidente, cambió de parecer: dispuso "aniquilar cuanto antes a este terrorismo criminal"). ¿Qué diría hoy el general si supiera que los Montoneros fueron un "espacio"?

Debido a que más del 60 por ciento de la población argentina actual nació después del 10 de diciembre de 1983, se estima que siete de cada diez personas no tienen vivencia consciente de los tiempos de la dictadura . La mayoría de los asistentes al acto de Plaza de Mayo, o una parte muy importante según se podía apreciar a simple vista, pertenece precisamente a ese 70 por ciento de la población.

Enhorabuena que quieran repudiar a la dictadura, condenar la barbarie, pronunciarse contra el terrorismo de estado, abrazar el mantra ético "nunca más", vivar a la democracia. Pero su edad, cuanto menos, invita a preguntarse si en el caso de que hubieran prestado atención a la lectura del documento que propalaron los organismos de derechos humanos alcanzaron a advertir la reivindicación de la lucha armada. A la cual, sin embargo, en ningún momento se la mencionó de manera explícita.

Como ya había sucedido en anteriores 24 de marzo pero ahora de manera más abierta, el documento caricaturiza a los desaparecidos como jóvenes "llenos de alegría, sueños y esperanzas que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país", sin especificar cómo llevaron a cabo esa tarea. O más bien cómo lo hicieron en particular los que integraban organizaciones guerrilleras.

Créase o no, los organismos de derechos humanos dicen que los militares "construyeron el enemigo interno, los llamaron ‘subversivos y terroristas’ para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo". En otras palabras, la lucha armada, que no sólo produjo más de mil muertos entre militares, policías, parientes de militares, incluso soldados, sino que les costó la vida a cientos de combatientes en atentados, voladuras de edificios, tomas de pueblos y enfrentamientos reales con militares y fuerzas de seguridad (aparte de los enfrentamientos fraguados por el régimen) es un invento.

Una cosa es decir que después de 1977 las Fuerzas Armadas inflaron el poder de fuego de la guerrilla para sostener intacto el aparato de represión ilegal y otra es el absurdo de pretender negar de raíz la existencia de la lucha armada, la acción directa o como se la quiera llamar. El documento de los organismos precisamente habla de negacionismo, pero como es habitual reserva ese reproche para quienes disienten con la cifra de 30 mil desaparecidos.

¿"Crearon el enemigo interno"? ¿Dulces "espacios" eran Montoneros y el ERP? Es como si los organismos se esforzaran por hacer verosímil el planteo provocador del gobierno libertario que este mismo martes difundió un video de más de una hora de duración en base al slogan "memoria completa". Este planteo, más allá de que el título pueda sonar asertivo debido a la apropiación sesgada de la memoria que hizo -y pretende seguir haciendo- el kirchnerismo, en los hechos constituye un nuevo retroceso en el tratamiento de los derechos humanos desde el Estado. Ante todo porque desconoce una sentencia firme, la de la Corte Suprema nada menos que en el juicio a las juntas militares, sentencia que este año cumplirá dos décadas, en la que quedó establecido que hubo un plan clandestino y sistemático de represión orquestado desde el Estado. La Justicia rechazó el argumento de los abogados defensores de que hubo una guerra. Determinó que no hubo dos fuerzas militares equiparables enfrentadas. Y dijo que aun si se quisiera entender que se trató de un conflicto armado, las leyes de la guerra no autorizan a secuestrar, torturar ni ejecutar clandestinamente a los prisioneros .

Resulta significativo que no sólo el gobierno soslaya el juicio a las juntas. Los organismos de derechos humanos ni siquiera lo mencionan cuando hacen el racconto de los mojones positivos que enfrentaron sucesivos intentos de impunidad. Evidentemente es muy difícil resolver problemas en la Argentina.

Como si todo volviera a empezar, ahora el gobierno desliza que desconoce el terrorismo de estado. Parece querer reanimar la teoría de los dos demonios. De a ratos repone los argumentos militaristas más toscos. Es verdad que todo se fue desfigurando década tras década y que hubo una grosera partidización de la memoria, pero reaccionar a eso con la idea de que hay que completar un cuadro no garantiza per se ninguna evolución sino que renueva, revitaliza el enfoque binario .

Está claro que el peronismo hizo un álbum de estropicios con los derechos humanos: primero adhirió a la autoamnistía militar, después boicoteó la Conadep, luego indultó a medio mundo (incluidos los líderes guerrilleros), y ya en modo kirchnerista, se adueñó de la causa de los derechos humanos, fingió que nunca nadie había hecho nada, se arrogó la paternidad de todos los juicios contra represores y no ahorró esfuerzos para desfigurar la historia. Glorificó a la guerrilla y profanó la política de indemnizaciones.

Los libertarios creen que estas sinuosidades se reparan fortaleciendo a un actor desplazado, de controvertida silueta, el de las víctimas de la guerrilla, mediante la reconfiguración de un tablero descripto como incompleto, revocando premisas fundamentales tales como el terrorismo de estado. No es tan fácil . El tema en sí es muy complejo, no se arregla saltando de un lado de la polarización al otro.

¿Se puede desconocer la magnitud de la manifestación del martes? ¿No habría que ahondar en su composición polifacética e intentar descifrar por qué el kirchnerismo y la izquierda a través de los organismos de derechos humanos consiguen en términos políticos que este, el 24 de marzo, sea en términos de convocatoria su mejor día del año?

Es improbable que las multitudes de manifestantes distingan la reivindicación de los maoístas en la enumeración de Vanguardia Comunista y el Partido Comunista Revolucionario. O la del Partido Comunista a secas, mucho más llamativa dado que éste llegó a apoyar a Videla y a convalidar el golpe del 24 de marzo. Pero al menos debería llamarles la atención la curiosidad de que los organismos coincidan con Milei en cuestionar en duros términos a empresarios como Rocca y Madanes Quintanilla. Sí, eso también ocurrió en el acto masivo del martes, nadie prestó demasiada atención. A los organismos se los reverencia, tal vez, más de lo que se los escucha.
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