Uno de los imputados reconoció que estuvo en el lugar de los hechos cuando ocurrió el crimen, el segundo buscó desligarse
A poco más de una hora del asesinato de cuatro personas en el barrio Maracaná dos adultos, un adolescente y un niño, los acusados de ser los agresores se sacaron una foto en la vivienda en la que se refugiaron. Seis hombres posaron con un arma de grueso calibre en cada mano. Llevaban guantes y su rostro tapado con un pasamontañas. Así, sostiene la Fiscalía de Homicidios de 3er Turno, fue que cometieron el crimen. Por este hecho, ocurrido el 30 de mayo de 2024, había un condenado y dos jóvenes más imputados. Hasta que este miércoles, se presentaron en la Brigada de Homicidios dos hombres que hacía casi dos años que estaban prófugos: Anderson Vidal y José Ezequiel González.
Fueron imputados por la jueza Mercedes Reyes a pedido de las fiscales Adriana Edelman y Alana Eccher por los delitos de homicidio muy especialmente agravado por el concurso, asociación para delinquir y porte y tenencia de arma de fuego. Se dispuso que fueran a prisión preventiva hasta setiembre con la anuencia de sus abogados, Martín Frustaci y Pablo Casas.
Eccher informó que, tras haberse entregado a la medianoche, Vidal y González declararon ante la Policía. El segundo dijo: "Estuve en el lugar donde ocurrió, yo fui partícipe del hecho, que fue consecuencia de hechos anteriores", mientras que el primero negó su participación.
La teoría de la Fiscalía es que en la casa donde se perpetró el ataque por el que murieron las cuatro víctimas había una boca de drogas y que el grupo de los agresores tenía problemas con algunos de los fallecidos. Hubo testigos que manifestaron que dos de las víctimas fatales (de 16 y 18 años de edad) habían intentado matar a un hombre apodado "El Gordo Nico" dos meses antes del atentado. Él estaría vinculado al grupo de los atacantes. El 5 de abril, dijo, arremetieron a tiros contra un auto igual al de su objetivo. Sin embargo, se confundieron y terminaron hiriendo a una tercera persona que no tenía nada que ver. El auto recibió al menos 28 impactos de bala.
Por otra parte, hubo otro testigo que aseguró que días previos al homicidio González había sido golpeado por personas del grupo de las víctimas.
El cuádruple homicidio se concretó el 30 de mayo a las 23.20 en una vivienda de Calle El Ombú y Pasaje La Vía. Un grupo de aproximadamente cinco personas se paró en la puerta y, con un arma en cada mano, dispararon. Se determinó que se dieron aproximadamente 150 tiros y se utilizaron diez armas de grueso calibre. Los dueños de casa eran un hombre de 40 años y su hijo de 17. Este último fue el único que sobrevivió al ataque.
Hubo varios testigos del asesinato que, con su identidad reservada, declararon ante la Justicia. Uno de ellos afirmó que vio como "rafagueaban" la vivienda y oyó decir a uno de los imputados: "Los matamos a todos, Ezequiel", hablándole a González. Luego de eso, escuchó ocho "rafagazos" más y vio huir a los agresores.
Otro testigo expresó que escuchó de boca de González que quien había matado a padre e hijo había sido él (el hijo finalmente sobrevivió) y que "Ander", refiriéndose a Vidal, había matado al niño de 11 años. A fines de 2024 declaró la única víctima sobreviviente y, como informó El País en ese entonces, relató que dos de los homicidas habían ido horas antes a fumar marihuana con él y un amigo. "Nos preguntaron si teníamos armas, si teníamos algo. Jona les contestó y les dijo que no", relató y agregó luego: "Tiraban estando bien pegaditos a la ventana. Tiraron primero tun tun y después un rafagazo y después de a uno así con la Glock".
Vio a todos sus parientes heridos de muerte y lo único que llegó a hacer fue apretarle la mano a su padre. Del otro lado de la ventana estaban los tiradores, a los que escuchó gritar: "¡Coronamos!". En el ámbito de los delincuentes esta expresión se utiliza para decir que se logró una conquista, un triunfo.
Los chats
En setiembre del año pasado, la Justicia imputó al hermano de González, apodado "Bebito", por su vinculo con este crimen. "Bebito" estaba preso al momento del ataque y ahora sigue tras las rejas. Su vinculo se detectó porque en la casa de "el Gordo Nico" se incautó el celular de José Ezequiel González, alias "Z", y se hallaron conversaciones entre ellos en las que el recluso colaboraba para coordinar el ataque.
El día del hecho hablaron desde las 19:22 hasta las 22:44. José Ezequiel tenía agendado a "Bebito" como "Mano".
Z: Hermano, yo no tengo miedo si vos querés lo resuelvo el problema. Están a la mano, tiene una pistola no más.
Bebito/Mano: Nos armamos bien y rescatamos a algún otro.
Z: Yo estoy con una (pistola calibre) cuarenta. Me paro en el medio de la calle y le mando.
Bebito/Mano: No dejes huellas, si vas a algún lado cuidado. Ponete guantes y capucha. Si titubean, escuchá, que solo contra el mundo no podés. Ojo cuando tiren; cuidado no se den entre ustedes. Vos, el Ander y el Mosqui, juntos, cuidándose la espalda. Ojo, tiren con cuidado, no se den entre ustedes.
Vidal aseguró que no conocía a "Bebito" indicó Eccher, pero los registros del Instituto Nacional de Rehabilitación muestran que lo ha visitado en la cárcel.
La causa
"Bebito" fue imputado por el homicidio en setiembre del año pasado y el próximo movimiento relevante en la causa tuvo lugar hace aproximadamente dos semanas, cuando el joven apodado "Mosqui" aceptó su responsabilidad en la causa y fue condenado, informó El País. El tenía la imputación más benévola, dado que se le atribuyó únicamente el delito de asociación para delinquir. La pena acordada entre su defensa y la Fiscalía fue de tres años. En esa audiencia, la Fiscalía tildó el homicidio de "masacre".