Viernes, 27 de Marzo de 2026

Divergencias estratégicas y riesgo global

ColombiaEl Tiempo, Colombia 27 de marzo de 2026


Rafael Herz
La guerra abierta contra Irán, iniciada a finales de febrero con ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel, ha entrado rápidamente en una fase en la que las divergencias estratégicas entre ambos aliados empiezan a hacerse visibles


Rafael Herz
La guerra abierta contra Irán, iniciada a finales de febrero con ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel, ha entrado rápidamente en una fase en la que las divergencias estratégicas entre ambos aliados empiezan a hacerse visibles. Lo que inicialmente parecía una campaña militar conjunta comienza a revelar objetivos políticos distintos. Mientras Israel aspira a debilitar decisivamente al régimen iraní —incluso contemplando escenarios de cambio de régimen—, EE. UU. parece más interesado en contener la amenaza militar sin comprometerse con una transformación política de gran escala en Teherán, a pesar de declaraciones contradictorias al respecto del presidente Trump. Esta diferencia no es menor. Israel percibe el conflicto como una cuestión existencial. Eliminar la infraestructura nuclear y misilística iraní para impedir futuras amenazas es una prioridad. De ahí su inclinación hacia una campaña prolongada y estructuralmente transformadora. Washington, en cambio, tiene incentivos que van más allá de la seguridad regional e incluyen la estabilidad del mercado energético y la cohesión de sus aliados. La divergencia puede traducirse en tensiones sobre la intensidad y duración de las operaciones militares. Si Israel busca mantener la presión hasta debilitar el régimen iraní, pero EE. UU. prioriza evitar una escalada regional, podrían surgir desacuerdos sobre objetivos militares, ritmo de ataques o negociaciones diplomáticas. Las coaliciones militares funcionan cuando existe claridad estratégica; cuando esta se diluye, el riesgo de prolongar conflictos aumenta. Las implicaciones económicas de esta incertidumbre son profundas. La guerra ya ha provocado fuertes reacciones en los mercados energéticos. El petróleo ha superado niveles cercanos o superiores a los 100 dólares por barril y la volatilidad financiera ha aumentado, reflejando el temor a interrupciones en el suministro energético global. Esto no sorprende, cerca del 20% del crudo mundial transita por el estrecho de Ormuz, un punto crítico vulnerable a bloqueos o ataques. El aumento del costo de la energía y de los fertilizantes está presionando la inflación global, especialmente en países importadores de energía y alimentos. Si el conflicto se prolonga, el resultado podría ser un nuevo shock inflacionario con un crecimiento más débil, mercados financieros volátiles y políticas monetarias más restrictivas. La incertidumbre prolongada suele ser más costosa que los choques inmediatos. Y, ahí está la principal divergencia. Ante una mayor incertidumbre económica y elecciones en noviembre con una popularidad cada vez menor, Trump busca negociaciones para una rápida solución. Pero también ahí, EE. UU. se centra en el tema nuclear y la apertura del estrecho de Ormuz, mientras Israel busca una solución permanente a la capacidad milística de Irán y eliminar el apoyo a los proxys que atacan desde otros países. En última instancia, la divergencia entre Washington y Jerusalén revela una paradoja clásica de la geopolítica, incluso los aliados más cercanos pueden tener visiones distintas sobre cómo ganar una guerra. En el caso de Irán, esas diferencias no solo determinarán el futuro político de Oriente Medio y las posibles alianzas regionales, sino también, la estabilidad de la economía mundial con consecuencias aun impredecibles.
Analista Internacional .
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela