El espejo petrovisor
Mañana es Domingo de Ramos
Mañana es Domingo de Ramos. A esta ahora se estará cometiendo un grave crimen ecológico, como es descogollar las palmas de cera para vender el ramo, como mercaderes del templo. Estas palmas del árbol nacional son el hábitat del loro orejiamarillo, que se extingue rápido, como la moral. Eso está prohibido, pero aquí somos orejimochos. De nuevo, la venta de ramos mañana será enorme en plazas y atrios de iglesias y ningún alcalde hace nada, ni la policía ni los sacerdotes. Parece un mal que no tiene cura. Si no se respeta ni la ley de Dios, menos la Ley 2111 de 2021. No deberíamos comprar y así se va marchitando el negocio. El hecho es que llega Semana Santa, tiempo de recogimiento, de renovación de fe, de revisar nuestros actos y culpas. Ojalá, porque este país, sin Dios ni ley, va mal. Tan ‘despiporrado’ está, que la frase de Jesús de Nazaret en la cruz, "Señor, ¿por qué me has abandonado?", se repite más que el himno nacional. En salud, en filas y en urgencias se exclama todos los días. También en varias regiones del país, donde mandan los violentos. Y "en tus manos encomiendo mi espíritu" es ya frase de cajón. O de ataúd. Y lo grave es que cada quien se lava las manos, como Poncio Pilato. Caso de nuestro querido mandatario, que ya casi terminando el gobierno todavía usa el espejo petrovisor, sin acepar sus pecados y responsabilidades políticas. No me cabe en la cabeza, como dijo un alfiler, y duele e indigna que luego de la impresionante tragedia del avión Hércules de la FAC en Puerto Leguízamo, este lunes 23, que dejó 69 jóvenes militares muertos y 57 heridos, se haya despertado una polémica política frente a los féretros y cenizas de nuestros héroes, en lugar de unidad y mensajes de duelo que no cupieran en toda Colombia. Nuestro señor presidente, antes que pésames, lamentablemente repartió culpas. "Compraron una chatarra y se cayó", dijo. Pero estaba desinformado, pues no fue comprado, fue donación de EE. UU. al Plan Colombia. Y dicen los técnicos que esos aviones con mantenimiento adecuado pueden volar durante 80 años. El presidente Petro -a quien le quedan cuatro meses para que diga: "todo está consumado", o consumido- tiene el deber, como jefe de Estado y de las Fuerzas Militares, de saber del mantenimiento de los aviones, de que nada, menos recursos, les falten a nuestras Fuerzas Armadas. Estamos de malucas, Lucas, como dizque dijo Mateo, según san Marcos, y nos pasan accidentes espantosos como este, pero de ningún lado -tampoco la oposición- se deben utilizar políticamente. Es un irrespeto. ¿Qué político, presidente o aspirante, ha ido a las casas tristes de las familias de los soldados a darles un abrazo y a preguntarles qué se les ofrece? Debe de ser un dolor que pesa como un plomo en el alma el que le digan esa frase tremenda de Jesús, "mujer, he aquí a tu hijo". Y ese hijo amado está como héroe cubierto por nuestra bandera, que a la vez es gloria y luto. Eran jovencitos, esperanzas, orgullos, como todos los hijos héroes que nos protegen, pero el Estado también debe hacer lo máximo por ellos. Por lo menos ahora como que les hacen chequeos a los otros Hércules. Que no los manden a la Nueva EPS. ¿Esas familias -pido a Dios que les dé valor- reciben una pensión y acompañamiento? ¿Por cuánto tiempo? O se quedarán en su duelo viendo pelear políticos. Es verdad que "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra", pero esta polarización y estado de cosas tienen que cambiar. Se necesitan más respeto, más humanidad, más estadista. Perdón el símil, pero Colombia hoy es un avión fallando que requiere cambio de carta de navegación. Sobre todo, un piloto muy distinto. Pensémoslo esta semana de reflexión, porque el viacrucis ya está largo. luioch@etiempo.com
El Arca de Noé
Luis Noé Ochoa