‘Colombia debe retomar la inversión privada como palanca de crecimiento’
Laura Viviana Lesmes Díaz - redacción Economía y Negocios
Tras más de cuatro décadas en Grupo Argos y 10 años al frente del holding, Jorge Mario Velásquez cierra un ciclo en medio de una de las transformaciones empresariales más profundas del país, el desmonte de las participaciones cruzadas del llamado Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), la reducción casi total de la deuda y la consolidación de un portafolio enfocado en infraestructura
Laura Viviana Lesmes Díaz - redacción Economía y Negocios
Tras más de cuatro décadas en Grupo Argos y 10 años al frente del holding, Jorge Mario Velásquez cierra un ciclo en medio de una de las transformaciones empresariales más profundas del país, el desmonte de las participaciones cruzadas del llamado Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), la reducción casi total de la deuda y la consolidación de un portafolio enfocado en infraestructura. El directivo no solo hace balance de su gestión, sino que plantea una lectura sobre el momento económico de Colombia, el rol del sector privado y las condiciones necesarias para reactivar el crecimiento en el próximo cuatrienio. Después de más de cuarenta años en una organización como Grupo Argos, ¿cómo vive este momento? Se siente una cantidad de cosas muy bonitas. En lo personal, hay una gran paz interior. La satisfacción del deber cumplido, de haberle entregado alma, vida y corazón a esta organización y de haber construido una historia empresarial que no solo se mide en números, estrategia o expansión, sino también en impacto sobre la sociedad. Eso deja tranquilidad. También aparece la ansiedad natural que cualquier persona experimenta en un momento de cambio importante. En mi caso, hay mucha energía y entusiasmo por lo que viene. ¿Qué viene? Voy a combinar tres cosas. Primero, mantenerme activo profesionalmente, participando en juntas directivas en Colombia y en el exterior, donde pueda aportar desde la experiencia. Segundo, dedicar tiempo a devolverle a la sociedad lo que me ha dado, a través de fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro. Hoy presido el consejo de la Universidad EIA y participo en ProAntioquia, y quiero seguir contribuyendo desde ahí a una región y un país más sostenibles e incluyentes. Y, tercero, dedicar tiempo a la familia, a mis hijos, a mis nietos y también a mí mismo. ¿Cómo queda el grupo después de su gestión? Me voy con una gran satisfacción por un trabajo colectivo. Grupo Argos tiene más de 90 años y hoy se entrega una organización enfocada en materiales de construcción e infraestructura, luego de la reorganización societaria que simplificó su estructura. Se deja una compañía con endeudamiento prácticamente en cero, cuando al inicio de la gestión era de 13,3 billones de pesos. En 10 años, la utilidad se multiplicó por once y los dividendos, por 2,5 veces. Además, es una organización que opera en 19 países y representa a Colombia en el mundo. Queda un portafolio de proyectos cercano a los 40 billones de dólares en infraestructura, energía y nuevos negocios en Estados Unidos. Uno de los hitos fue el desmonte de las participaciones cruzadas. ¿Cómo se vivió ese proceso? El esquema surgió en su momento como una forma de proteger principios y valores empresariales y de ofrecer a los inversionistas exposición a distintos sectores. Pero los mercados evolucionaron. Los inversionistas hoy prefieren decidir directamente en qué empresas invertir. La transformación que comenzó en 2024 permitió simplificar la estructura, liberar valor y hacer más atractivo el holding. También enfrentó las opas. ¿Qué dejó ese episodio? Fue un momento exigente. Se presentaron siete ofertas públicas de adquisición en un contexto donde el mercado accionario estaba debilitado, incluso con salidas de inversión extranjera por 6,3 billones de pesos durante la pandemia. La junta directiva consideró que los precios no reflejaban el valor fundamental de las compañías. Ese proceso terminó en un acuerdo que permitió reorganizar participaciones y fortalecer la estructura del grupo. ¿Cuál fue la clave en esos entornos? Hay varios elementos. Uno es la visión de largo plazo. Las organizaciones que miran más allá del corto plazo logran materializar sus estrategias. Otro es construir sobre lo construido. En Grupo Argos se reconoce el trabajo de quienes estuvieron antes y se continúa sobre esa base. Pero, sobre todo, está la cultura. Aquí hay una cultura de excelencia, ética, transparencia y compromiso con el país que es el activo más valioso. Desde su perspectiva, ¿cómo ve el momento económico de Colombia? Hay que reconocer que no es el mejor momento. El país tiene un potencial de crecimiento mayor al que está mostrando. En vivienda, por ejemplo, deberíamos estar construyendo alrededor de 220.000 unidades al año y hoy esa cifra es cercana a la mitad. En energía, los proyectos se han ralentizado por falta de señales claras para la inversión. Y en concesiones, se están terminando proyectos existentes, pero no se están estructurando nuevos. ¿Qué se necesita para cambiar esa dinámica? El país debe retomar una dinámica en la que la inversión privada sea una palanca de crecimiento. El sector privado, bajo reglas claras, puede complementar la inversión pública y acelerar el desarrollo. No comparto la visión de que solo la inversión pública debe liderar sectores como infraestructura, energía o salud. La combinación de ambos es el modelo más efectivo. ¿Hacia dónde debería avanzar el país en el próximo cuatrienio? Hacia un modelo donde se reconozca el valor del sector privado en la construcción de sociedad. Un país que mantenga principios como la democracia, la libertad de prensa, la seguridad y el orden. Al mismo tiempo, debe ser un país sensible en lo social, capaz de cerrar brechas y generar oportunidades, sin desmontar lo que ya funciona. Se habla del potencial de Colombia. ¿Por qué no se materializa? El potencial existe. Lo que falta es creérnoslo y construir una narrativa que nos una como país. Cuando juega la Selección Colombia, todos estamos alineados en un propósito común. Esa lógica debería trasladarse al desarrollo del país. También se requiere liderazgo que convoque y que permita avanzar hacia una visión compartida de futuro. ¿Qué experiencia deja el proceso en Estados Unidos y cuál vendrá? Es un ejemplo de que sí somos capaces. Grupo Argos llegó a tener 11 plantas de cemento, 250 plantas de concreto, 2.000 camiones, 1.100 vagones de ferrocarril y 11 puertos en Estados Unidos. Fue la mayor inversión de una compañía privada colombiana en ese país, por más de 4.000 millones de dólares. Ese proceso tomó veinte años y demuestra que las apuestas de largo plazo, con perseverancia, permiten competir en cualquier mercado. Así que hay que mirar más allá del corto plazo y entender que los proyectos grandes toman tiempo. En el camino hay dificultades, pero lo importante es mantener el rumbo. Ahora se inicia una nueva etapa con la construcción de una plataforma de agregados, que se desarrollará en los próximos años y que podría convertirse en uno de los negocios más relevantes de la organización en el largo plazo. ¿Qué mensaje deja sobre el rol del empresariado? El ejercicio empresarial es una forma de construir país. En un contexto donde a veces se cuestiona el rol de los empresarios, es importante reconocer su contribución cuando actúan con responsabilidad y propósito. Me siento honrado de haber sido parte de este proceso y de haber servido a la organización y al país desde este rol.