Miércoles, 01 de Abril de 2026

¿Encajar o ser excepcional?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 31 de marzo de 2026


Lue Araujo
¿Encajar o ser excepcional? No es una pregunta retórica


Lue Araujo
¿Encajar o ser excepcional? No es una pregunta retórica. Si examinas tus acciones y resultados hasta ahora, y las decisiones que tomaste así como las que evitaste, puedes responderte, a ti mismo, con honestidad. Todo progreso comienza con la verdad. Sin saberlo pasé años eligiendo encajar. Como dijo Jobs: malgastando el tiempo viviendo la vida de alguien más. Y lo hacía bien. Era razonable, prudente y hasta con destellos de emoción. Me excusaba diciendo que era buen miembro de equipo. Me lo creí. Hasta que entendí que detrás de eso había miedo. Miedo al fracaso, a la crítica, al qué dirán. Miedo, sobre todo, a incumplir las expectativas de las personas más cercanas. La presión del entorno por encajar puede ser brutal. Howard Schultz, antes de convertir Starbucks en lo que es hoy, fue rechazado por 217 inversionistas. Cada rechazo era una invitación a encajar, a aceptar que su visión era demasiado ambiciosa. No aceptó. Pero la mayoría sí acepta. La mayoría calla su propia voz, como si fuera lo recomendable, lo normal, lo lógico. Por eso hay ejecutivos brillantes estancados en la misma realidad hace diez años. O líderes que confunden estabilidad con crecimiento. Fundadores que llegan al techo del éxito que creen posible y ahora sólo quieren que todo siga igual. Esa es la mediocridad que nadie ve ni nombra. No llega de repente. Se instala despacio y por presión de grupo. El costo no aparece en la contabilidad. Aparece en la ansiedad del domingo en la tarde. En la sensación de que algo falta aunque todo supuestamente está bien. En la irritabilidad creciente porque estás insatisfecho y no sabes que tú mismo creaste esa jaula de oro. Ese es el precio de postergar tu excepcionalidad. Entre más la postergues, más difícil se vuelve activarla. No imposible. Difícil. Porque cada año que encajas, te entrenas para encajar mejor. El paradigma se consolida. La voz que te llama a ser más se vuelve imperceptible. Y un día dejas de escucharla. Pero no desaparece. Nunca desaparece. Steve Jobs fue despedido de la empresa que él mismo fundó. Pudo aceptar el veredicto, y retirarse con dignidad para encajar. Sin embargo, usó esa fractura para ir más profundo, construyó Pixar, maduró, y regresó a Apple con una claridad que antes no tenía. Porque en el momento más difícil, se dejó guiar por su excepcionalidad, por su zona de genialidad, por sus talentos únicos. Eso es lo que está en juego. No el éxito. Tú ya tienes resultados. Lo que está en juego es si vas a vivir desde tu versión real, o desde la versión que aprendiste a mostrar. Dentro de ti hay una voz que sabe esto. La has callado demasiadas veces. La has considerado impráctica, inoportuna, inmadura. Pero sigue ahí. Ella sabe que sólo porque encajas, no significa que pertenezcas allí. Lo incómodo es que tu excepcionalidad no se revela antes de dar el salto. Se revela cuando lo das. Por eso la pregunta no es si eres excepcional. Lo eres. La pregunta es cuánto tiempo más vas a vivir cómodo con menos de lo que eres capaz.
Coach de mindset. lue@luearaujo.com @luearaujo
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