Jueves, 02 de Abril de 2026

Joaquín Rodríguez: Stockolmo lo relanzó y es revelación en Aguada, por un cambio importante en su mentalidad

UruguayEl País, Uruguay 2 de abril de 2026

Fue cortado y estuvo un año sin equipo, que fue "un baño de humildad importante". Ahí se acordó de un Pablo López "que tenía razón", destaca a su psicóloga, Marín y Borroni, para volver al ruedo.

Joaquín Rodríguez es una de las revelaciones de la Liga Uruguaya de Básquetbol. Al ser importante en un equipo candidato como Aguada, su nombre llegó hasta la selección, donde fue citado como invitado. Pero el jugador tuvo que tocar fondo en su carrera, para explotar su potencial. Luego de ser cortado en Peñarol, y en Bohemios, trabajó desde lo mental y encontró en Stockolmo una posibilidad para relanzar su carrera.
En su ascendente regreso, destaca a su psicóloga y Rodrigo Marín como sus pilares, a Andres Borroni por la chance y el rol que le dio en la "S" de El Prado, y confesó acordarse de Pablo López, quien dio la batalla por cambiarle la cabeza desde los 15 años, pero que tras pensar que el DT era un "denso", terminó reconociendo que "tenía razón".

¿Cómo te viene tomando este año? Porque imagino que no tenías la expectativa de jugar tanto.

No las tenía. Pero por algunas lesiones y la confianza que me tuvo el Casco (Cortizas), me tocó adaptarme rápido. Me sorprendió, fue una oportunidad de oro y no la quería dejar pasar. Los compañeros fueron fundamentales, porque me tuvieron mucha paciencia, más que nada al principio.

Te tocó dar un paso adelante en lo defensivo.

Era impostergable. Me di cuenta que sin defender nunca iba a tener una posibilidad real de jugar arriba de 15 o 20 minutos. En la pretemporada me vieron un poco lento físicamente, me pusieron doble horario, y fue un punto de despegue. No fue solamente que me dijeron que tenía que defender, también me dieron las herramientas para que mejore físicamente.

Has sido uno de los jugadores bancados por la hinchada. ¿Cómo es la relación con la gente?

Increíble. Antes de entrar en la rotación del hincha ya sentía un apoyo bastante grande, y una vez que entré en la rotación, y empecé a tener minutos de calidad, el hincha se me acercó mucho y me muestra mucho cariño. Es impresionante porque, a diferencia de otros equipos, el hincha de Aguada tiene mucho criterio, sabe bastante de básquetbol. Entonces, creo que es más difícil ganártelo aún. No te festejan cualquier cosa. Tengo marcado el partido con Nacional, que bajó un: "Olé, olé, olé, Joaco, Joaco". Estaba súper emocionado, mi familia igual. Creo que hemos construido una relación muy linda con el hincha. Espero que sea el principio de algo.
Estuviste en un candidato como Peñarol, te tocó ser cortado, también en El Metro en Bohemios, ¿cómo llevaste ese momento?

Fue bastante difícil. A mí me corta Bohemios el mismo día que Peñarol, fue bravo. Pero fue un baño de humildad importante. Había cosas que no las estaba haciendo como un profesional. No terminaba de despegarme porque me faltaba comer y dormir mejor, ir todas las prácticas a dar el 110%, eran hábitos que yo no los tenía. Cuando llegué tenía 18, era un adolescente, tenía que madurar. Ya a los 20, 21, Peñarol te dice: "listo, no lo tenés, pa' afuera, que venga otro que lo tenga". Es totalmente válido y ahí es donde estuve un año sin jugar, que fue difícil. Me tocó aprender, de la manera más dura, pero es con lo que me quedo.

¿Qué significó Stockolmo, que te relanzó?

Nada de esto tendría valor si Stockolmo no venía, y Andrés Borroni como entrenador, que me dio una mano bárbara. Me dio una oportunidad a ciegas, porque se hablaban muchas cosa de mí. Él me llamó y me dijo: "Yo he escuchado un millón de cosas, pero te quiero dar la chance, quiero conocerte y ver si sos tan cuco como dicen". Él también fue fundamental, por el rol que me dio en el equipo. Además me sentí contenido por el equipo, es una suma de cosas para que Stockolmo haya sido una de las experiencias más lindas que tuve con el básquetbol. Al final aprendí, era muy terco. Me quedo con que pude hacer un cambio importante en mi mentalidad, vivo día a día con esa tensión de cuidar mi cabeza, mi nivel, mi físico, que si estoy consciente en eso, no me va a volver a pasar.

¿Quiénes te llevaron al buen camino?

Lo primero que hice fue contactar a la psicóloga con la que yo trabajaba y había dejado. Ese día también hablé con Rodrigo Marín, que tiene su propia academia de jugadores. Fue un momento que me quedé bastante solo, con ellos y mi familia. Tanto Rodrigo, que estuvimos muchas mañanas entrenando, y también hablando; y mi psicóloga, fueron uno de los pilares más fundamentales para que yo empiece a cambiar mi cabeza. Pablo López fue una batalla que quiso dar conmigo desde que tengo 15 años, yo lo escuchaba y decía: "Qué denso este loco". Cuando me pasó, la primera persona que me acordé fue de él, tenía razón.

¿Qué significó ser citado a la selección como invitado, después de todo lo que viviste?

La selección es uno de los objetivos más grandes que puede tener un jugador. Saber que de a poco empezás a aparecer en el radar, fue un mimo. Me acuerdo que la práctica de la selección fue el día después del clásico. Esa semana, estaba súper contento porque miraba para atrás y hace un año estaba en una situación totalmente distinta y no la veía por ningún lado. Estuve en formativas, pero con el primer equipo nunca me tocó. No es algo que me genere demasiada ansiedad, porque la competencia en nivel selección es súper difícil, entonces prefiero enfocarme en Aguada. Pero es un sueño y ojalá se me dé.
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