La demanda de jóvenes universitarios impulsa cambios en el mercado: priorizan estado, ubicación y amenities en Montevideo, mientras en Maldonado preocupa la escasez de oferta anual.
Cada comienzo de año lectivo vuelve a activar una dinámica particular en el mercado inmobiliario uruguayo: la llegada de estudiantes del interior que buscan dónde vivir durante su etapa universitaria. Sin embargo, esa demanda hoy no es la misma que años atrás. Más exigentes, con nuevas preferencias y condicionados por costos y movilidad, los jóvenes están marcando cambios en el tipo de vivienda que se alquila, en los servicios que se valoran y en los precios que están dispuestos a pagar.
Desde Montevideo hasta Maldonado, operadores del sector coinciden en que la demanda se mantiene firme, pero con características distintas según la ciudad y el momento de vida de los estudiantes.
Más exigencia y segmentación por etapas
El vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), Matías Medina, señaló que si bien se mantiene la lógica de compartir vivienda, cambió de forma significativa el estándar que buscan los jóvenes.
"Antes había más tolerancia o se bajaba más el precio y se daba menos; hoy por hoy lo que se busca es un apartamento que esté en buen estado de conservación y acorde al precio que se solicita", explicó.
Según Medina, el clásico esquema de varios estudiantes compartiendo un apartamento continúa vigente, pero con condiciones más estrictas. "Cuando van a alquilar un apartamento de dos o tres dormitorios, reclaman que el baño y la cocina estén en buen estado, que sea funcional, aunque sea antiguo", indicó.
El referente del sector describió además una evolución por etapas en las decisiones habitacionales. En muchos casos, los estudiantes comienzan en residencias, pero no permanecen allí durante toda la carrera. "Hoy las residencias son más bien un paso transitorio. Después pasan a un monoambiente si están solos, o a un dormitorio cuando empiezan a trabajar, y finalmente a unidades de dos dormitorios cuando ya tienen ingresos más estables o incluso pareja", detalló.
En cuanto a 2026, Medina afirmó que la demanda se adelantó y se concentró a mediados de febrero. "Los estudiantes buscaron su unidad para alquilar con tiempo, para instalarse y arrancar las clases ya con el apartamento resuelto", sostuvo.
La ubicación sigue siendo un factor clave. Zonas como Centro, Cordón, Tres Cruces y Parque Batlle concentran la mayor demanda, en parte por la cercanía a centros de estudio y la facilidad de transporte. "Buscan tramos cortos, moverse en bicicleta o transporte público, porque también hay un tema de costos y de tiempo", agregó.
En términos de precios, el mercado se mantiene competitivo. Medina señaló que "si una unidad está fuera de precio, aunque sea por $ 500, no se alquila", lo que evidencia una alta sensibilidad de la demanda. Los monoambientes se ubican entre $ 16.500 y $ 19.000, mientras que los apartamentos de un dormitorio llegan hasta los $ 24.000, a lo que se suman gastos comunes.
También destacó el rol creciente de los amenities en unidades más pequeñas. "Hay quienes optan por menos metros pero compensan con barbacoa, gimnasio o espacios comunes", indicó, aunque aclaró que no todos los jóvenes priorizan estos servicios: "Hay mercado tanto para lo nuevo como para lo más antiguo".
Desde el lado de los desarrolladores, el director de Kopel Sánchez, Fabián Kopel, coincidió en que la demanda se orienta cada vez más hacia productos con mayor valor agregado.
"Los edificios nuevos tienen una salida muy rápida y son valorados porque ofrecen servicios que en otros lugares no se encuentran. La gente está dispuesta a pagar un poco más por eso", afirmó.
Entre esos diferenciales, mencionó la incorporación de tecnología, espacios comunes como cowork o gimnasio y nuevas propuestas vinculadas a la vida en comunidad. "Estamos desarrollando programas con actividades para inquilinos y propietarios, que generan integración y son muy valorados", señaló.
Uno de los conceptos que gana terreno es la posibilidad de alquilar unidades a estrenar. "La posibilidad de estrenar un apartamento alquilándolo es una ventaja muy fuerte. Es como alquilar algo y que te lo den 0 kilómetro", explicó.
En cuanto a tipologías, Kopel indicó que, si bien los monoambientes siguen siendo demandados, los apartamentos de uno y especialmente de dos dormitorios ganan protagonismo. "Hoy uno y dos dormitorios son más buscados, incluso por estudiantes que se juntan entre varios para compartir gastos", dijo.
En Montevideo, particularmente en zonas como Cordón, Tres Cruces y La Blanqueada, los valores para unidades nuevas reflejan esa demanda. Para Kopel, los apartamentos de un dormitorio se ubican entre $ 27.000 y $ 29.000, mientras que los de dos dormitorios oscilan entre $ 36.000 y $ 39.000.
Además, advirtió sobre un cambio en la oferta de los desarrolladores. "Se había construido mucho de un dormitorio, pero hoy se está corrigiendo porque hay una demanda creciente por dos dormitorios", explicó.
Maldonado: escasez y contratos temporales
La realidad es diferente en Maldonado. El vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado-Punta del Este, Javier Sena, advirtió sobre un problema estructural: la falta de oferta de alquileres anuales.
"Hay poca capacidad y poca oferta para alquiler todo el año. Es un tema preocupante porque muchos jóvenes no consiguen vivienda", señaló.
La fuerte presencia del alquiler turístico limita la disponibilidad de unidades para estudiantes. "Hay mucha propiedad, pero no se alquila anualmente, sino por temporada. Entonces escasea la oferta para quienes necesitan vivir todo el año", explicó.
En ese contexto, muchos estudiantes deben adaptarse a contratos parciales. "A veces se consiguen apartamentos de abril a diciembre, y esos son los que pueden alquilar", indicó.
Los precios, en tanto, reflejan esa escasez. En Punta del Este, los alquileres de invierno para estudiantes se ubican entre US$ 800 y US$ 900 mensuales por unidades de un dormitorio. En Maldonado, los valores son algo menores, entre US$ 500 y US$ 600, aunque con disponibilidad limitada.
"Algunos jóvenes del interior se juntan entre dos o tres para poder acceder, pero no es que haya abundancia de opciones", afirmó Sena.
La cercanía a centros educativos también es determinante en este departamento. "Tratan de alquilar lo más cerca posible de la universidad", agregó.