Sábado, 04 de Abril de 2026

Más allá de la indignación, ¡el voto es nuestro poder!

PerúEl Comercio, Perú 4 de abril de 2026

Nuestra presencia activa es el mensaje más potente que podemos enviar: el de una ciudadanía que no se rinde, que observa, que cuestiona y, sobre todo, que ejerce su derecho para inclinar la balanza.

Es inevitable sentir que nuestro pecho se aprieta al escuchar a las mujeres que lideran los comedores populares de diferentes distritos de Lima Metropolitana, cuando nos comparten su dolor e indignación por lo que viene pasando en nuestro país. La indignación es una respuesta humana natural ante las promesas rotas, la ineficiencia o la desconexión de quienes nos representan. Sin embargo, la indignación por sí sola es un fuego que quema, pero no construye; es un ruido que, si no se canaliza, termina por agotarnos y dejarnos en el mismo lugar.





Cuando la frustración nos domina, solemos caer en la trampa del ?todos son iguales? o en la idea de que nuestra ausencia es una forma de protesta. Pero la realidad es mucho más pragmática: los espacios vacíos siempre se llenan. Si no somos nosotros quienes ocupamos nuestro lugar con una presencia activa y decidida, otros decidirán por nosotros.



Ahí es donde reside el verdadero poder del voto. Votar no es una carga, es el acto de convertir nuestra queja en un mandato. Es el momento en que dejamos de ser espectadores críticos para convertirnos en protagonistas y elegir a quien queremos que lidere con compromiso y honestidad a nuestro país.



Pasar de la indignación a la urna requiere madurez ciudadana. Significa entender que la democracia no se construye con el hígado, sino con la voluntad de sumar. Nuestra presencia activa es el mensaje más potente que podemos enviar: el de una ciudadanía que no se rinde, que observa, que cuestiona y, sobre todo, que ejerce su derecho para inclinar la balanza. No dejemos que el ruido del descontento nos paralice. Ahora que todos sentimos que es necesario y urgente un cambio profundo en nuestro país, recordemos que el voto es la herramienta más poderosa que tenemos para que ese cambio deje de ser un deseo y se convierta en una realidad.



Es por ello que estando a una semana de las elecciones generales, habiendo visto o escuchado los debates, nos corresponde dejar de ser parte de más del 30% de la población que indica que no sabe por quien votar. Corresponde informarnos y analizar con rigurosidad las candidaturas, comparando las propuestas para que nuestro voto sea consciente y estudiado y no al azar. Nuestro país merece ese compromiso de cada uno de nosotros.



Votar es, en su esencia, el mayor acto de amor al Perú. Es la manifestación más pura de esperanza de una ciudadanía que se niega a ser indiferente y que está dispuesta a hacerse presente para transformar su realidad, nuestra realidad. Al acudir a las urnas con una presencia activa y decidida, enviamos un mensaje contundente: el Perú no es solo una herencia que recibimos, sino un proyecto que construimos con cada voto. Que sea nuestra convicción compartida y no nuestra indignación solitaria la que dicte con sabiduría el rumbo de la Nación que tanto nos necesita. Estar presentes este 12 de abril es la única forma de asegurar que nuestra voz no solo se escuche, sino que cuente. Usemos nuestro verdadero poder para tener un mejor Perú. <FFFC>
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