El Santo Sudario de Turín
La Sábana Santa de Turín constituye todavía un enigma
La Sábana Santa de Turín constituye todavía un enigma. ¿Se trata realmente del lienzo que envolvió a Jesús, cuyo cuerpo crucificado y torturado quedó impreso en él? El interés en investigar su autenticidad se incrementó después de que en 1898 fue fotografiado y en el negativo apareció el rostro y el cuerpo de un hombre con una nitidez que no se podía ver a simple vista. Y de estas investigaciones han surgido descubrimientos sorprendentes, entre ellos, que en el cuerpo hay más de 100 marcas de latigazos típicas del látigo romano llamado flagrum ; hay múltiples puntos de sangrado en el cuero cabelludo, mostrando más bien un casco de espinas que una corona circular; se advierten clavos en las muñecas y no en las manos, lo que no era conocido en la Edad Media; ambos pies aparecen fijados con un solo clavo, lo que coincide con las prácticas romanas, y se observa una gran herida en el costado derecho.
Si bien estas coincidencias impresionan, la Iglesia no ha afirmado oficialmente su autenticidad. En palabras del Papa San Juan Pablo II durante su visita, en 1998, la Sábana Santa es un espejo del Evangelio y un reto a la inteligencia. Si bien encomienda a los científicos la tarea de continuar investigando, también señala que el Sudario, "haciéndose eco de la palabra de Dios y de siglos de conciencia cristiana, susurra: cree en el amor de Dios, el mayor tesoro dado a la humanidad, y huye del pecado, la mayor desgracia de la historia".