¿Debería irse Adorni para proteger a Milei?
El abrazo entre Javier Milei y Manuel Adorni durante el acto del 2 de abril
Ha pasado casi un mes desde que se desató el escándalo por haber subido a su esposa al avión presidencial que trasladó a Javier Milei a Nueva York y Manuel Adorni no ha dejado de encabezar las conversaciones públicas y de recibir crecientes cuestionamientos no limitados a la oposición política
El abrazo entre Javier Milei y Manuel Adorni durante el acto del 2 de abril
Ha pasado casi un mes desde que se desató el escándalo por haber subido a su esposa al avión presidencial que trasladó a Javier Milei a Nueva York y Manuel Adorni no ha dejado de encabezar las conversaciones públicas y de recibir crecientes cuestionamientos no limitados a la oposición política. Hasta en círculos libertarios se debate si el jefe de Gabinete no debería dar ya un paso al costado para proteger al Presidente y para que se deje de hablar de él . Adorni se ha transformado en una suerte de caja de Pandora que cada día es una fuente de nuevos sufrimientos. Los ojos de todos seguirán estando sobre su persona y pronto hasta se le reprochará si va a tomar un café y no pide el correspondiente ticket.
Hasta no hace mucho tiempo, Adorni parecía tener todo para ser un serio postulante al gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Hacia diciembre del año pasado ostentaba 44 puntos de imagen positiva, pero hoy se redujeron a 27, de acuerdo con el último sondeo de CB Consultora , concluido en el ámbito nacional entre el 22 y el 28 de marzo. Su imagen negativa creció más de veinte puntos hasta ubicarse en 67. "Está condenado a convertirse en el malo de la película para siempre, como lo fue en su momento Aníbal Fernández dentro del kirchnerismo", opina Christian Buttié , responsable de la empresa encuestadora.
La sucesión de episodios reñidos con la ética pública le ha arruinado su carrera política a Adorni. Casi todo lo que se proyectaba para él en términos políticos se ha licuado, de manera parecida a lo que aconteció con José Luis Espert . Solo resta ver en qué medida sus desaguisados terminan impactando en el propio Milei. El jefe de Gabinete estaría resignado a tener que dejar su cargo, pero si no ha podido hacerlo hasta ahora es, fundamentalmente, porque Karina Milei no está dispuesta a soltarlo, no solo por una cuestión de confianza y lealtad, sino porque su renuncia representaría para ella una derrota política personal frente a sus adversarios externos e internos.
Como primera medida, Adorni debería correrse del lugar de vocero del Gobierno . Carece de margen para seguir explicando cualquier avance de la gestión gubernamental sin que aparezca su problema personal. Su peyorativa visión sobre la labor periodística será con frecuencia recordada por quienes lo enfrenten en futuras conferencias de prensa y cualquier desliz, por mínimo que fuere, quedará expuesto ante la opinión pública. Si su situación como vocero será en adelante complicada, qué podría decirse de su responsabilidad ante el Congreso de la Nación , al que al menos una vez por mes debe concurrir para informar sobre la marcha del gobierno, de acuerdo con el artículo 101 de la Constitución nacional. ¿Hasta cuándo podrá seguir encontrando subterfugios para eludir esa obligación constitucional?
Se ha planteado que los hechos que se le imputan a Adorni -presunto enriquecimiento patrimonial no justificado y uso de los recursos del Estado en provecho propio o de familiares- distan de la gravedad de los escándalos que llevaron a altos funcionarios del kirchnerismo a la Justicia. El problema es que el gobierno de Milei se fijó una vara muy alta respecto de la transparencia, apostando a ser distinto a cualquier administración anterior. Lo acontecido con Adorni se ubica a contramano del relato mileísta , que prometía terminar con una casta política adicta a los privilegios, al "toma y daca" y al uso privado de lo público. La defensa presidencial de Adorni por la aparente inexistencia de "costo marginal" para los argentinos por el hecho de haber subido al avión presidencial a su esposa es claramente insuficiente. Ni siquiera tuvo en cuenta que el propio Gobierno había reglamentado restricciones para la utilización de aeronaves del Estado.
La sucesión de episodios reñidos con la ética pública le ha arruinado su carrera política a Adorni
Hay, por cierto, diferencias entre la matriz de la corrupción del kirchnerismo y la del actual oficialismo . La matriz K pasaba fundamentalmente por la obra pública, con el cobro de sobreprecios por concesionarios que pagábamos todos y terminaban en los bolsos de funcionarios; por la venta de servicios de consultoría por personas que ocupaban funciones públicas o allegados a ellas, a empresas interesadas en hacer negocios con el Estado, y por la recaudación de fondos entre compañías cuyas tareas eran reguladas desde el Estado y a las que se les prometían suculentos beneficios, supuestamente para financiar una campaña electoral, con el agravante de que se trataba de aportes "en negro".
La nueva matriz de la corrupción, propia de los tiempos actuales, parecería relacionarse con la monetización de la figura presidencial como una suerte de "influencer" estrella , como podría sospecharse cuando se analiza el caso $LIBRA o la continuidad de los encuentros tarifados con Milei desde cuando este era un simple candidato, o incluso con la presunta venta de candidaturas de La Libertad Avanza de la que tanto se habló en vísperas de los comicios de 2023.
En la lógica de los libertarios, no hay corrupción pública mientras no estén en juego los recursos del Estado, sino solo recursos de particulares. No por nada, alguna vez Milei, cuando buscó brindar explicaciones sobre la criptoestafa, subrayó que la "difusión" que él hizo de la cuestionada criptomoneda $LIBRA fue hecha desde su cuenta personal en la red social X. Es claro, sin embargo, que un cargo público -y mucho más el de presidente de la República- no puede ser usufructuado para la realización de negocios privados .
Si bien la defensa que el propio Milei está haciendo de su funcionario cuestionado, después de haberse desprendido de otros colaboradores por razones mucho menos justificadas, conspira contra su discurso anticasta, analistas de opinión pública coinciden en que la corrupción puede ser un agravante, pero lo determinante del futuro del Presidente será la economía . Los recientes hechos reñidos con la ética pública hieren al Gobierno y coartan la continuidad de su relato sobre la moral como política de Estado, pero distan de ser por ahora una puñalada en su corazón. Su corazón es la situación económica de la población .
La ciudadanía argentina puede dividirse en tres tercios en términos políticos y electorales. Un primer tercio, identificado con la llamada derecha, votaría a cualquier fuerza política con tal de que no triunfe el peronismo. Un segundo tercio, cercano al peronismo y al filokirchnerismo, votaría a cualquiera para evitar que gane una fuerza de derecha. Y, finalmente, el último tercio, más pragmático, será el que definirá hacia dónde va el país, votando fundamentalmente con su bolsillo. Este último tercio le dio la espalda a Mauricio Macri en 2019 por la situación económica y, cuatro años después, por la misma razón tras la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner , le dio la espalda al kirchnerismo.
La imagen negativa de Milei ha subido hacia fines de marzo al 56,4% según CB Consultora
Hoy la corrupción ocupa el cuarto puesto en el ranking de principales preocupaciones , según la citada encuesta de CB Consultora. Tiene el 5,7% de menciones; lejos de los bajos salarios y la pérdida del poder adquisitivo, que acumulan el 46,6% ; de la falta de empleo y la desocupación, que reúnen el 21%, y de la inseguridad, que alcanza el 8,3%.
De acuerdo con ese sondeo, la imagen negativa de Milei ha subido hacia fines de marzo al 56,4% y la positiva ha descendido al 42,3%, en tanto que la aprobación de la gestión de su gobierno suma el 43,9% contra el 54,5% que la desaprueba. Un 53% de la población dice preferir que haya un cambio de cara a las próximas elecciones presidenciales, aunque en la intención de voto, Milei sigue encabezando las preferencias con el 28,3% de intención de voto, frente al 24,2% de Axel Kicillof .
La conclusión es que Milei dependerá de la economía y del voto blando proveniente del tercio del electorado más pragmático para triunfar en 2027. Pero si bien el bolsillo puede ser la víscera más sensible de ese segmento electoral, la combinación de una caída en las expectativas económicas con la percepción de corrupción podría ser letal si se produce una renovación en la vereda opositora.
Una máxima extendida a lo largo de muchas gestiones de gobierno señalaba: "Si roban, que no se note; si se nota, que nadie lo pueda probar. Y solo si ninguna de las dos cosas es factible, los funcionarios deben abandonar sus cargos, aunque no tanto por corruptos como por chambones" . La ciudadanía que votó a Milei sigue esperando que esa máxima sea definitivamente erradicada de la vida política nacional.