Hace algunos años, dos amigos se me acercaron para contarme de una iniciativa que estaban desarrollando
Hace algunos años, dos amigos se me acercaron para contarme de una iniciativa que estaban desarrollando. Me pareció genial lo que habían concebido por su simpleza y potencia. Era una lista de preguntas muy sencillas y cercanas ?pero cruciales? para hacernos antes de pensar por quién votar en cualquier tipo de elección. Estas preguntas buscan cambiar la perspectiva desde dónde miramos a los candidatos al acercarlos a nuestra vida cotidiana. Y así, desde su humanidad y de la nuestra, pensar seriamente si merecen o no nuestra confianza. Esta iniciativa con la que colaboré con entusiasmo se llamaba La Prueba Ciudadana.
La idea era simple pero brillante: para postular a cualquier trabajo de responsabilidad nos hacen pruebas y preguntas para evaluar nuestro perfil profesional, ético y psicológico, así como nuestra experiencia, habilidades, competencias, destrezas, logros y resultados, historia de vida y, por supuesto, carácter. Lo mismo funciona bien para escoger a las personas más idóneas para darles nuestro voto. Es ideal hacernos muchas preguntas para estar seguros de cuánto las conocemos y confiamos en ellas. Esto es fundamental, ya que nuestro destino, el futuro del país y, por tanto, el de nuestras familias será impactado mucho tiempo por estas personas.
Comparto algunas de esas preguntas para saber cuánto confiamos en realidad en ellas, en su capacidad y experiencia, en su honestidad y decencia, sus valores, su carácter, etc.
La primera pregunta dice mucho: Si, por ejemplo, debes salir de viaje por un fin de semana, ¿le dejarías a tus candidatos tu casa para que te la cuiden?
La segunda dice mucho también: ¿Si alguno de los candidatos te lo pidiera, le prestarías tu auto o tu mototaxi por unos días, confiando que cuidarían y devolverían el vehículo en buen estado?
La tercera: ¿Le encargarías tu empresa, tu negocio o tu puesto de trabajo para que lo maneje por un mes? ¿Crees que lo cuidaría bien o que quizá haría lo contrario por incapaz o deshonesto?
Si respondes positivamente a estas tres preguntas, quizá puedas confiarles a tus candidatos favoritos la conducción del país desde la presidencia, el Senado o la Cámara de Diputados. Pero averigua más sobre esas personas, pregunta por sus referencias, mira sus redes, escucha con atención lo que dicen y cómo lo dicen, cruza información. Ahora hay plataformas valiosas que nos permiten conocer más de cada uno de ellos.
Si son solo dos de tres las respuestas positivas, piensa cuidadosamente si deberías confiarle el bienestar del país y de tu familia a alguien que parece no tener el perfil correcto. Si las tres respuestas resultan negativas, me imagino que ni tú ni nadie serían tan insensatos de darles el puesto y o el voto.
Y, para terminar, otra pregunta que surge frente a denuncias que involucran a algunas autoridades electas o designadas con historiales de terror: ¿les confiarías a tus hijos adolescentes para que los cuiden por una tarde?
Pensemos bien, escojamos con responsabilidad. <FFFC>