¿Por qué contra el Banco de la República?
Jorge Restrepo
La pregunta que se hace esta columna en su título es la misma que se hacen los trabajadores del Banco de la República, los funcionarios del Ministerio de Hacienda, y los inversionistas que administran los fondos de pensiones de trabajadores en el exterior y de los colombianos: ¿por qué los reiterados ataques contra el gerente general del Banco de la República, de los miembros de su junta directiva, del secretario de la institución, en contra de su equipo técnico? Estos ataques no han venido únicamente de parte del presidente; provienen, de forma reiterada, del ministro de Hacienda, de varios miembros del gabinete y de la fanaticada que sigue las ideas de la élite en el poder
Jorge Restrepo
La pregunta que se hace esta columna en su título es la misma que se hacen los trabajadores del Banco de la República, los funcionarios del Ministerio de Hacienda, y los inversionistas que administran los fondos de pensiones de trabajadores en el exterior y de los colombianos: ¿por qué los reiterados ataques contra el gerente general del Banco de la República, de los miembros de su junta directiva, del secretario de la institución, en contra de su equipo técnico? Estos ataques no han venido únicamente de parte del presidente; provienen, de forma reiterada, del ministro de Hacienda, de varios miembros del gabinete y de la fanaticada que sigue las ideas de la élite en el poder. No todo cuestionamiento en contra de la banca central o la Junta del Banco es necesariamente cierto o está bien sustentado. Pero, aún si alguno fuera cierto, el mandato constitucional de la junta directiva es preciso y expreso y la Constitución y la ley deben cumplirse. Por eso, al margen de teorías y propuestas alternativas, y de todas las acusaciones, solo queda la agresión. La única respuesta posible es, entonces, que el gobierno busca poner en riesgo a los miembros de la Junta Directiva para forzar la renuncia de alguno de ellos. Esa sería la única forma en la que el gobierno podría consolidar una ‘mayoría’: nombrar un miembro de reemplazo, bien condicionado, para que cumpla a rajatabla con el mandato alternativo de inflar la economía, diluir el valor y el servicio de la deuda pública y, por qué no, presionar una eventual emisión que financie el enorme gasto público que desde el comienzo ha ilusionado hacer este gobierno. Solo así se puede explicar que los ataques y agresiones verbales se hayan concentrado en las dos mujeres codirectoras, en un giro misógino reiterado. El lenguaje agresivo en contra de ellas puede tener consecuencias: esta retórica agresiva ya ha puesto a los codirectores, pero sobre todo a ellas, en un serio riesgo de seguridad. En Colombia las palabras sí incitan a la violencia política, como pasó con el asesinato del senador opositor Miguel Uribe Turbay. Además de levantar el bloqueo a la decisiones de política del Banco, atendiendo la Junta, el presidente y el ministro de Hacienda deben cesar de agredir públicamente a los codirectores por no seguir lo que ellos estiman que son las decisiones de política monetaria que convienen más al gobierno nacional y al país. Proteger la banca central independiente y autónoma requiere que la Junta pueda actuar con seguridad. Todos debemos pronunciarnos en contra de la violencia política verbal hacia la junta directiva del Banco de la República y su equipo técnico, y los primeros en hacerlo deben ser los candidatos presidenciales. Ojalá cada uno haga un llamado público al gobierno nacional para que levante el bloqueo y cesen las agresiones contra el Banco, comenzando por el candidato oficialista Iván Cepeda, que busca continuar la tarea del gobierno actual. Hay que proteger al Banco, para que decida con seguridad.
Profesor de economía, Pontificia Universidad Javeriana.